San José Costa Rica
11 de octubre del 2009
Título: Amables miembros de Costa Rica
Dios el creador de todas las cosas bajo el sol, es el Verdadero Padre de toda la humanidad. No es un Padre en el sentido parroquial, existente solo para cierta religión o raza, o para los residentes de cierta región. Ustedes quizás lo llaman por algún nombre ya sea Jehová, Alá o cualquier otro pero lo mas importante es que absolutamente existe, vive como el Padre Verdadero de todas las personas y es quien llevó a cabo todo el grandioso trabajo de la creación.
De acuerdo con los principios y las leyes naturales que él estableció al inicio del tiempo, El gobierna todo en el universo y ha llevado Su providencia a través de la historia.
Amorosos miembros, toda persona tiene una mente, un cuerpo y un espíritu
que es mas elevado que la mente. Dios reside en el mundo en el que nuestros
espíritus están destinados a ir.
Por lo tanto, seremos personas íntegras solamente cuando seamos completamente
uno en amor verdadero con Dios. Una persona perfeccionada aunque aparentemente
parezca un simple individuo, representa toda la historia y todo el potencial
de futuras relaciones. Se podría decir que posee un valor infinito. Cuando
somos conscientes de este valor cósmico, vivimos guiados por nuestra mente
y al servicio de la misma.
Por eso nuestra consciencia sabe y recuerda no solo cada acción realizada durante nuestras vidas, sino también cada pensamiento que hemos tenido.
La consciencia sabes de estas cosas antes que nuestros propios maestros, padres e incluso que el mismo Dios. Por eso si fueran absolutamente obedientes a las instrucciones de su consciencia, que es su guía por la eternidad, estarían absolutamente garantizados a alcanzar la vida eterna. Así es como Dios nos creo.
Cuando observamos la estructura del ser humano desde una perspectiva diferente
podemos percibir que Dios nos creo como una entidad dual. Creo nuestro
cuerpo físico como una síntesis del mundo substancial, corpóreo, tangible,
y nuestro cuerpo espiritual como representante y señor del mundo incorpóreo.
El cuerpo humano fue creado para vivir unos cien años en el mundo físico
y al terminar su funcionamiento, pasar natural y automáticamente al incorpóreo
mundo espiritual. De esta manera aunque no pueda ser percibido por los
ojos de nuestro cuerpo físico, el mundo espiritual es la extensión automática
e inevitable de nuestra vida en la tierra, el hogar original y eterno creado
por Dios para los seres humanos.
El mundo espiritual existe verdaderamente. No es un mundo fruto de nuestra
fantasía o imaginación. No hay elección posible en rehusarlo si queremos.
Al igual que Dios es eterno e incambiable.
De la misma manera que en el mundo físico mantenemos con nuestro cuerpo todo tipo de relaciones con el entorno lo hacemos con nuestro cuerpo espiritual, construyendo y manteniendo relaciones profundas con todo lo que existe en ese mundo. Sin embargo, en la relación entre el espíritu y el cuerpo físico de un ser humano, el espíritu es más importante.
El cuerpo físico dura unos cien años, pero el espíritu permanece para siempre, trascendiendo tiempo y espacio. Por muy bien que se vista una persona o por muy bien que le vayan las cosas en este mundo físico, ¿acaso no será su destino final la muerte?
Por eso, antes de pasar al otro mundo, deben alcanzar la unidad entre el
cuerpo físico y el espiritual, viviendo sus vidas en la tierra de manera
tal que satisfagan los requisitos, tanto del mundo físico como del espiritual.
En otras palabras, tienen la responsabilidad de perfeccionar su ser espiritual
dentro de su cuerpo, sobre la base de sus vidas finitas, mientras vivan
en este mundo físico, tangible.
Eso no significa, sin embargo que la perfección del yo espiritual ocurra
automáticamente. Su ser espiritual podrá madurar completamente solo si
logran una completa unidad entre la mente y el cuerpo durante sus vidas
terrenales, expresando amor verdadero a través de sus acciones.
Damas y caballeros, para que en otoño se puedan cosechar y almacenar los frutos deben primero crecer durante la primavera y el verano, recibiendo los nutrientes que les dan la naturaleza y el cuidado esmerado de su dueño.
Aquellos que crezcan en una Huerta cuyo propietario sea holgazán e ignorante,
se verán afectados por toda clase de enfermedades, así como, por las inclemencias
del tiempo. Finalmente, caerán del árbol antes de madurar o se llenaran
de gusanos.
Aunque en apariencia sigan siendo frutos, serán diferentes a los demás,
ya que nunca serán lo bastante buenos para venderse en el mercado. Los
frutos que han madurado plenamente en el árbol irán automáticamente al
almacén del granjero.
De la misma manera, solamente cuando el espíritu de una persona alcanza
la perfección en su vida en el mundo físico, que en este caso seria como
el árbol, puede automáticamente entrar en el mundo incorpóreo del Reino
de los cielos. En otras palabras, una persona entrara en el reino de Dios,
en el cielo automáticamente, solo cuando este calificado para ello y haya
disfrutado del Reino de los cielos en la Tierra, viviendo una vida completamente
madura con su cuerpo físico.
Mientras vive aquí en la tierra, cada uno de sus actos y movimientos sin excepción alguna quedan registrados en el ser espiritual, tomando como modelo las leyes publicas del cielo.
De esta manera, entrara en el mundo espiritual en la forma adquirida por su ser espiritual, en el que habrá quedado grabada con una precisión total nuestra vida en la tierra. Su espíritu mostrara abiertamente si vivió una vida fructífera de bondad o una vida corrupta de pecado. Eso quiere decir que Dios no será su juez sino que ustedes mismos serán sus propios jueces.
¿Quienquiera que entienda esta terrible e impresionante regla del cielo, podría emplear los años que le quedan en la tierra comportándose de un modo egoísta e inmoral, cayendo en todas las tentaciones de Satanás y dedicándose a lo mera búsqueda del placer? No, por eso deben abstenerse de dañar y huir a su cuerpo espiritual aunque tengan que arriesgar sus vidas terrenas. Por favor sean concientes de lo que significa esta verdad: los pensamientos, palabras y comportamiento que tengan en cada momento de sus vidas determinaran si su destino será el cielo o el infierno.
Esto no significa, sin embargo, que el espíritu tenga una vida independiente o que pueda expresar el amor verdadero mediante acciones propias. El espíritu crece madura y finalmente alcanza la perfección solo a través del cuerpo físico, llevando una vida de amor verdadero en la tierra mediante la relación armonía entre la mente y el cuerpo.
Sin embargo, incuestionablemente, su ser exterior y su ser interior están en continua lucha y conflicto. ¿Por cuanto tiempo van a permitir que continué esa lucha? ¿Diez años? ¿Cien años? Por otro lado, cuando observamos el orden innegable que hay en todas las formas de la existencia del universo, debemos concluir que Dios no creo a los seres humanos en este estado de desorden y conflicto.
Deben comprender que es deber y responsabilidad de ustedes rechazar todas las tentaciones dirigidas a su ser exterior, su cuerpo físico y ser victoriosos en sus vidas; siguiendo las direcciones de su ser interior, la consciencia la fortuna celestial estará con quienes lleven una vida así ya que podrán alcanzar la perfección espiritual.
Amorosos miembros, ¿Qué clase de lugar es el cielo y el infierno? ¿Qué clase de personas entran al cielo? Si el cielo realmente existe, ¿donde estará?
¿Estará fuera de la galaxia, del otro lado de los cielos, o será solo un producto de nuestra imaginación?
Estas son preguntas que todos se han hecho alguna vez.
En resumen, el cielo es un mundo rebosante del amor verdadero de Dios y esta establecido con el amor verdadero como su eje. Es un mundo donde el amor verdadero es la forma externa así como también el contenido interno de todos los ambientes. Es un mundo donde el amor verdadero es consistente desde el comienzo hasta el final de la vida. En un mundo lleno de gente toda hacia del amor verdadero que sigue las huellas del amor verdadero y finalmente pasa al próximo mundo, al Mundo Espiritual.
Consecuentemente, el antagonismo y los celos no se pueden encontrar en este mundo, ya que es un mundo natural donde todos viven por el bien del otro. No es un mundo gobernado por el dinero, el honor o el poder.
Es un mundo donde el éxito de una persona representa éxito de todos, los gustos de una persona representan los gustos de todos y la alegría de una persona representa la alegría de todos.
El cielo es un mundo lleno del aire del amor verdadero, donde todos respiran amor verdadero. Es un mundo donde la vida vibra en cualquier momento y todo lugar. Es mundo cuyos miembros están todos conectados al Dios verdadero a través de los lazos de sangre.
Es un lugar donde todo el mundo esta enlazado en una relación inseparable, como las células de nuestros cuerpos. Es un mundo que esta gobernado solo por el amor verdadero. El amor que es la esencia de Dios. Del mismo modo, Dios solo existe para el amor verdadero.
Damas y caballeros, la era pecaminosa de la restauración a través de la
indemnización, la era antes de la llegada del cielo, ha pasado y la era
del gobierno constitucional gobernado. Por la ley celestial: es decir el
tiempo luego de la llegada del cielo, esta ante nosotros.
Están ahora viviendo en una era gracia, en la que luego de recibir la bendición
en matrimonio de los padres verdaderos completando la conversión del linaje
y llevando al establecimiento del medio día, una vida sin sombras, ustedes
puedan automáticamente entrar al reino de los cielos.
Es decir si establecen una vida celestial, una vez que mueran, sus vidas estarán conectadas al reino de los cielos y disfrutaran de la vida eterna. Por lo tanto en el marco de la familia, deben servir a Dios como el padre en la posición más elevada. Cada uno, padre e hijo con Él, y perfeccionándose a través de vivir juntos, enlazados fuertemente en los lazos de sangre.
En breve deben construir y vivir en el reino de la relación del amor verdadero con Dios.
El reino de los cielos debe ser alcanzado primero en la tierra. Esto significa que el establecimiento del reino de los cielos en el mundo corpóreo es el requisito previo para establecer el reino de los cielos en el mundo incorpóreo.
Por lo tanto, el cielo no es un mundo que se encuentra en el espacio del otro lado de la galaxia, ni tampoco un producto de la imaginación que existe solo en la mente humana.
Se refiere al reino substancial en la tierra que solo se puede crear cuando ustedes llevan vidas que expresen amor verdadero. Cuándo dejen este mundo físico sobre ese fundamento, ustedes automáticamente entraran al reino de los cielos incorpóreo en el cielo. Esto significa que solo cuando ustedes lleven una vida celestial en la tierra, pueden llevar tal vida también en el cielo.
Solamente el fruto que ha madurado completamente en el árbol se clasifica como un producto de la mejor calidad. Allí yace la razón por la cual sus vedas no deberían estar destinadas al infierno, como la de los frutos devorados en el árbol por insectos.
Nunca deben olvidar que ustedes son los que determinan si van al cielo o al infierno a través de sus vidas en la tierra.
Damas y caballeros, la familia establece el patrón de vivir juntos en armonía.
El hogar donde los padre y los hijos se aman y se respetan un o al otro, donde la relación entre esposo y esposa esta cimentada en la confianza y el amor mutuo, donde los hermanos confían y se apoyan uno en el otro y donde todos viven unidos, es la familia modelo ideal.
El movimiento para realizar una sociedad de mutua existencia, prosperidad y beneficio haciendo de la humanidad una gran familia, derribando las barreras que existen entre las naciones, comienza así, a partir de una familia.
Por lo tanto debemos recordar que formar y establecer familias verdaderas es nuestro llamado providencial, que promueve el establecimiento del reino cósmico de paz en la tierra. Deben formar familias a las cuales Dios extrañe y anhele regresar luego de estar alejado. Deben educar familias a las cuales El pueda venir libremente como un padre que visita sus hijos. Esto es vivir al servicio de Dios.
Estimados representantes de Costa Rica: Todos debemos devolverle gratitud y gloria a Dios y a los padres verdaderos por iluminarnos acerca de la era providencial increíble en la que estamos viviendo.
Que la gracia de Dios este con ustedes, sus familias y Costa Rica.
Muchas gracias
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