Embajada de paz

Rev.Akira Miwatashi- Sermón
 
San José Costa Rica
29 de noviembre del 2009


Título: ¿Quiénes son Padres Verdaderos?
Sección 1. El significado de las palabras “Padres Verdaderos”

Entre las palabras comúnmente empleadas por nuestros miembros de la Iglesia de la Unificación, está la expresión “Padres Verdaderos.” Estas son palabras simples, pero su contenido es realmente sorprendente. Ellas no aparecen en ningún libro de historia. Los términos “Padres Verdaderos” son los más simples de los términos; sin embargo, estos vocablos son los únicos que tenemos y usamos. Si hubiese sido revelada la Caída, en los dos mil años de historia cristiana se hubiera sabido inmediatamente que los padres caídos son falsos y malos pecadores, mientras los padres no-caídos son buenos y verdaderos. Sin embargo, nadie ha sido capaz de anunciar esto. Hemos estado esperando el momento en que esta información pueda ser anunciada.

Pudo haber existido gente en alguna era histórica pasada que pensó en los términos “Padres Verdaderos;” sin embargo, no tuvieron forma de entender cuál podría ser su trasfondo. En vista de que la cuestión no podía ser resuelta sin comprender el vasto y extenso contenido del Principio Divino, nadie ha sido capaz de simplemente pronunciar las palabras “Padres Verdaderos.” Es un evento extraordinario el que hayamos sido capaces de divulgar el contenido del Principio Divino, la visión de la historia que conocemos según la Iglesia de la Unificación y la verdad acerca del origen de la humanidad. ¿Qué podemos entender si conocemos claramente los términos "Padres Verdaderos"? Es un hecho que la Caída de nuestros primeros antepasados ocurrió a través de una relación sexual ilícita. Esta ha resultado en un vínculo de sangre que no tiene nada que ver con Dios o con los Padres Verdaderos, quienes debieron ser erigidos como el ideal de la Creación. En otras palabras, heredamos el linaje de “sangre” equivocado.

Por esta razón, pronunciamos las palabras “Padres Verdaderos” basados en la voluntad de Dios, para que toda la gente, incluyendo a nuestros primeros antepasados, dejen de vivir en el linaje de sangre errado; y para que el amor, la vida y el linaje conectados con Dios y la nueva raíz original, comiencen de nuevo. Estas son palabras realmente asombrosas. (201-60, 1.3

2.2. La fuente de lo verdadero
Ser “verdadero” no esta limito a los individuos. Esto se aplica más allá del todo y procura hacer un vínculo de valor, más allá de la totalidad. Como lo verdadero es deseado y buscado por cada persona, tiene que estar presente en todas partes. (63-88,
No nos hemos reunido aquí para satisfacer nuestros propósitos individuales, sino con el propósito de la totalidad. Así, debemos servir a nuestras familias antes que a nosotros mismos, a nuestra gente antes que a nuestra familia, a nuestra nación antes que a nuestra gente y a nuestro mundo antes que a nuestra nación. También, antes que, como individuos, lleguemos a ser verdaderos, nuestras familias tienen que ser verdaderas y, además, nuestras naciones y el mundo tienen que ser verdaderos.
Los seres humanos están comprometidos en el curso de la restauración en la que ellos, como individuos, no pueden ser la fuente motivadora de todas las bendiciones.
Entonces, ¿cuál es esa fuente motivadora? Es la verdad. Para que los seres humanos puedan internalizar conscientemente su verdadero yo, tienen que tener una relación con Dios, quien es el origen de toda la vida, la muerte, la adversidad y la bendición. Sin establecer esa relación no pueden encontrar su yo verdadero como individuos.

Lo verdadero tiene que estar centrado en Dios. Por esta razón, lo verdadero es alcanzado cuando el cimiento decisivo, sobre el cual la humanidad puede ser ordenada y gobernada como un todo, es construido. Deberían saber que sin tal fundamento lo verdadero no puede ser concretado.
Dios es la fuente de lo verdadero. Lo verdadero es realizado porque existe. Cuando Él se aleja, lo mismo sucede con lo verdadero. Allí emergerá el origen del mal en vez de lo verdadero.
Nosotros podemos tener resultados verdaderos solamente cuando haya verdad. En otras palabras, el deseo de Dios puede ser cumplido porque existe. Por lo tanto, conceptos como la verdad y la bondad son principalmente establecidos por Dios más que por los seres humanos.
Incluso, desde este punto de vista, podemos notar que lo verdadero no es algo que los seres humanos puedan creer que es como algo que sea como ellos quieran. En otras palabras, deberían saber que esto no está sujeto para manejarse arbitrariamente por la gente caída, pecadora; por el contrario, lo verdadero nos guía. Por ende, siempre debemos sujetarnos a lo que es verdadero. Debemos elevar lo verdadero y humildemente seguirlo. Incluso, al observar su realidad cotidiana o su conciencia, no hay forma de negar que lo verdadero le pertenece completamente al Cielo. (24-315, 14.9

Cuando oramos, frecuentemente decimos: apenas vagamente y habituados: “Padre nuestro, Dios Verdadero, Padre sagrado, que estás en el Cielo…” Sin embargo, lo verdadero no ha existido en el sentido más genuino. Debido a que no ha existido su origen, no puede ser encontrado en la historia de la humanidad; pero en algún punto trasciende. Es allí donde debe comenzar. En otras palabras, como este origen tiene que ser encontrado en algún lugar que trasciende el ambiente, la religión no puede ser algo que uno cree basado en una persona como el centro.

Por supuesto, hay gente que considera a los fundadores de sus religiones como el estándar de su fe, pero también hay personas que van más allá de esto y buscan “lo verdadero” a través de incluir a Dios. Considerando lo dicho, podemos aseverar que a través de la historia mucha gente ha sido incapaz de acceder a la fuente de la verdad ni en la senda de sus vidas ni en la sociedad de hoy. La situación en la cual la gente simplemente esta unida no puede proporcionar una fuente de lo verdadero.
Lo verdadero es el estándar absoluto. Por lo tanto, es necesario que Dios, el Ser Absoluto o deidad, haga una aparición en la Tierra. ¿Por qué esto es así? Porque hasta ahora no ha existido una persona verdadera en la Tierra. Además, la persona que vive en la búsqueda de lo verdadero no puede ser ella misma la fuente motivadora de lo verdadero. Esta fuente motivadora tiene que ser Dios. En la religión o en la historia, Dios aparece inevitablemente en las encrucijadas decisivas o finales. Surge de una necesidad definitiva del Ser Absoluto.

Aun cuando ustedes persigan la meta final de la filosofía, o escudriñen dentro del origen de la existencia a través del conocimiento verdadero, inevitablemente involucrarán a Dios, el ser trascendente e incambiable. ¿Por qué esto es así? Porque sin construir una relación con el Ser Absoluto, los asuntos acerca del origen del conocimiento o del valor de la existencia no pueden ser respondidos. Esta es la razón por la cual la gente, en situaciones serias, siempre ha procurado resolverla a través de lo que es verdadero. No podemos negar tal hecho. Nosotros no podemos negar tal hecho.

Por consiguiente, los seres humanos, por sí mismos, no pueden ser la fuente de lo verdadero. Dios, el Ser Absoluto, debe involucrase aquí. Una religión que proclame la verdad sin Dios es inconcebible. La moralidad humana que acentúa lo que es verdadero no puede negar a Dios.
Por esto Confucio dijo: “Aquellos quienes sigan al Cielo prosperarán y aquellos quienes vayan en contra del Cielo perecerán.” Estas son palabras centradas en el Cielo. Ciertamente el Cielo debe involucrarse. Estas frases están diciendo que la prosperidad, la ruina, el desarrollo y la decadencia no son determinadas por las personas sino por el Cielo. Considerando estas ideas, ya que lo verdadero no puede ser alcanzado sin la provisión de un punto de origen cuya motivación viene del Cielo, el problema es dónde está la persona verdadera entre los que vivimos en la Tierra.

Entonces, ¿dónde está el lugar en que lo verdadero puede morar? Por supuesto que Dios quisiera establecer el lugar de lo verdadero en la Tierra, con el Cielo como el origen. Este es el deseo de Dios. Entonces, la pregunta es dónde se quedaría. Permanecería en la proximidad de nuestra vida diaria. Por eso Jesús dijo: “El Reino de los Cielos está dentro de ustedes.” El Reino Celestial, el cual es la nación verdadera, está en la mente. El Reino Celestial tiene asegurado su puesto en un profundo, profundo valle donde no hay egoísmo.
Los aspectos fundamentales de nuestra mente son el intelecto, la emoción y la voluntad. De todos ellos, ¿adónde va a morar el reino? Entre el intelecto, la emoción y la voluntad, ¿cuál es el más básico? No es la voluntad, no es el intelecto, es la emoción.
Si tienen algo muy preciado para ustedes, ¿dónde quisieran guardarlo? Querrán guardarlo en un lugar que solamente ustedes conocen, un lugar donde nadie más puede tocarlo o interferir. Sería un sitio donde solo ustedes pueden manejarlo. ¿Dónde queda ese espacio? En el área más profunda de su corazón.
Lo sepultan hondo en su corazón y así querrán decir: “Está seguro aquí, ya puedo relajarme.” En otras palabras, lo ponen en un lugar tal como el pecho, donde la gente comúnmente guarda objetos valiosos. Desde esta perspectiva, el lugar donde lo verdadero puede quedarse es en la zona más profunda de su corazón. (24-317, 14.9.1969)
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Sección 3. La medida estándar de la verdad
Un corazón verdadero es incambiable. Por lo tanto, sin este, no se puede fijar un estándar o modelo, no se pueden evaluar objetos diciendo: “Esto es de esta manera” o “Esto es de otra manera.” No tendrán la raíz que hace esto posible, para recibir la aprobación oficial según el estándar absoluto. Los seres que no alcanzan el estándar desaparecerán. Las unidades de medida tales como el metro tienen un estándar dimensional.
Una medida estándar nos permite juzgar si algo es correcto o no. Cuando ocurre algún problema podemos evaluarlo al compararlo con la medida estándar y si este se ajusta exactamente, todos los que se han quejado en todas las eras desaparecerán. (186-65, 29.1.1989).

No hay ni revolución ni cambio en el amor. Nada que se altere es preciado. El diamante es considerado un tesoro porque su dureza es constante y el oro es un metal precioso porque tiene el peculiar prestigio de su amarillo incambiable. También las perlas son preciosas por su inmutable color armonioso y elegante. ¿Por qué el valor de estos hermosos tesoros es determinado según sus atributos incambiables? Es porque ellos pueden servir como prototipos por los cuales el valor de la existencia de todo en el universo puede ser comparado. Entonces, entre los modelos de valor que pueden medir el valor de todo en el universo, ¿cuál sería el más elevado? Este es el asunto, ¿sería el oro o los diamantes? Es el amor incambiable, el amor inquebrantable. Este parece frágil, pero no puede romperse. Este parece arbitrariamente controlable, pero no puede ser gobernado simplemente como a uno le place. Nosotros estamos incluidos en él. En vez de medirlo, somos medidos por él.
¿Cuál es la medida estándar? ¿Cuál es el estándar que puede medirlo todo, no solo en el mundo de la existencia terrenal, sino también en el mundo eterno? ¿Cuál es la medida estándar, la cual absolutamente, es única? Estas son las preguntas fundamentales. La respuesta es el amor. El amor no es afectado por los cambios de las estaciones a través de la primavera, el verano, el otoño y el invierno. (137-235, 3.1.1986).
Ustedes saben que hay medidas para la distancia. Si un centímetro es la unidad de medida, ese es el estándar absoluto. Solamente hay uno. Si comparamos algo con el estándar y encaja perfectamente, entonces es correcto.

Aun si alguien pensara que es el mejor, si no encaja en la forma original, fraca en llegarle a la medida.

Muchas gracias