Embajada de paz

Lic.Alexander López M- Sermón
 
San José Costa Rica
23 de mayo del 2010


Título: La existencia de los seres humanos en el mundo físico y en el mundo espiritual

Sección 2. El estatus y el carácter de los seres humanos

2.1. El propósito de Dios al crear a la humanidad

¿Por qué Dios creó a los seres humanos?
Primero, esto fue para que Dios estuviera en la posición de padres, sin embargo, es invisible aun en el mundo espiritual. No existe un modelo de Dios. Por eso, con el fin de llegar a ser el padre-madre para los seres humanos con forma, Dios debe tener una. De otra manera, Él no puede ser el centro.
Segundo, una línea vertical es unidimensional y no genera una superficie; es decir, la reproducción no puede suceder en el mundo espiritual. Una gran área sólo puede ser desarrollada horizontalmente a partir de un eje vertical con un ángulo perpendicular que rota de 360 grados.
Tercero, esto fue para darle eternidad al ámbito de la pareja de amor. No fueron sólo Adán y Eva quienes tenían que ser los compañeros de Dios. Así como ellos estuvieron en la posición de acompañantes, también deberían estar sus hijos. Por lo tanto, Dios produce gente con el fin de preservar su posición como sujeto recíproco y acompañante perpetuo.
Tanto Adán como Eva llamaron a Dios padre. Entonces, ¿cómo le llamarían sus hijos a Él, tío o abuelo? Ellos le habrían llamado padre. El término “pareja” implica igualdad. Nosotros debemos multiplicar el amor de Dios horizontalmente y perfeccionar su valor, el cual es único e invariable.

2.2. Los seres humanos como la interfase entre el mundo espiritual y el mundo físico
Con relación al acto creador, Dios hizo a Todas las Cosas y a la humanidad. Esto comenzó con Él como centro. A través de crear gente, él quiso verse a sí mismo en integridad con la humanidad y Todas las Cosas en una posición de equilibrio; tal como fue su voluntad en la creación. Allí estuvo Dios,  el mundo espiritual, físico, y la humanidad estuvo en medio de ellos; de esta forma, los seres humanos funcionan como la interfaz entre el mundo espiritual y el mundo físico. (67-143, 1.6.1973).

2.3. El cuerpo y la mente del “ser” espiritual

El cosmos en el que vivimos hoy tiene dos ejes; uno visible y otro invisible, creando una estructura dual. Los objetos recíprocos giran alrededor de un sujeto de la misma forma, el cual rota a su vez sobre sí mismo. Similarmente ocurre con la acción de dar y recibir entre la mente y el cuerpo.
Todos los seres existen de acuerdo a este principio. De igual manera, en el mundo caído, pecaminoso, de hoy, el eje debe ser reestablecido en línea con el camino de la restauración.
¿Cuál es el centro del cuerpo de una persona? Este es la mente. El cuerpo gira alrededor de la mente y se mueve en concordancia a su comando. Cuando la mente dirige al cuerpo para ir al Este, este debe hacerlo, y de igual manera en la dirección opuesta. El cuerpo no se puede mover a su antojo y capricho. (136-14, 20.12.1985).

Nosotros tenemos ambos; sobre nuestra mente está nuestro espíritu y por sobre el espíritu está Dios. Así, podemos solamente perfeccionarnos a nosotros mismos llegando a ser completamente uno con Dios. A pesar de ser tales entidades finitas, nosotros representamos a la historia y todos los destinos del futuro, y por lo tanto poseemos un valor cósmico.
La gente debe cuidar sus mentes al buscar sus destinos. Esta es la ley celestial; Dios golpea a aquellos que desobedecen los mandatos de su mente. A todo lo largo de la historia, Dios ha estado enseñándonos como vivir en conformidad con nuestra conciencia y no ser atrapados por los demonios del materialismo.
Entonces, ¿corresponde nuestra conciencia a la ley celestial en un ciento por ciento? Esta no lo hace; incontables barreras la obstruyen. En frente de la entrada al cielo hay accesos a un laberinto de vicisitudes. En términos cristianos, estos son las puertas del juicio. La tendencia actual del pensamiento está entrando en un tiempo de temor, inseguridad y caos. Esta es una era en la cual la gente no puede aferrarse al centro por mucho que lo intente.
Hoy no deberíamos permitirnos ser estorbados por los valores materiales. ¿Por qué no? Cuando Dios creó a la humanidad con un ser físico y un ser espiritual, el espíritu fue el centro. (4-268, 3.8.1958).

Sección 3. La esencia de la vida

3.1. El espíritu es la esencia de la vida

Donde hay un núcleo debe haber un ser recíproco acompañante para girar alrededor de este. Así como los electrones se mueven alrededor de los protones, los seres humanos están supuestos a girar alrededor de Dios. Él puede andar detrás de la providencia de la restauración porque la mente humana, la cual es como el electrón, naturalmente se relaciona con la mente de Dios, la cual puede ser comparada con el núcleo.
Cuando buscamos la verdad, sentimos la vida de Dios palpitando y la armonía de su amor. Similarmente, buscando la vida de Dios y el amor a través del sendero de la verdad, llegamos a ser personas de valor.
La verdad es eterna e incambiable. Entonces ¿Cómo podemos encontrar la verdad mientras distinguimos entre el bien y el mal en este mundo caído? Evadiendo el egoísmo y a través de la constante modestia. La Biblia también nos enseña que el que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado (Mateo 23:12; Lucas 14:11; 18:14). Nosotros somos esencialmente espirituales. Por lo tanto, cuando ustedes van al próximo mundo, se darán cuenta más profundamente de que la esencia del ser humano está en vivir por ellos y para el bien de los demás. Sin embargo, ¿Por qué persiste la gente en vivir egoístamente en todo? Esto es debido a que toda la humanidad llegó a estar unida en lazos de sangre con el arcángel, particularmente Satanás, quien actuó en contra de la ley celestial. (2-137, 17.3.1957).

3.2 El significado del “Señor de toda la creación”

¿Cuál es el significado de la frase: “Señor de toda la creación?” ¿Quién es el señor de toda la creación? Algunos dicen que son los humanos, pero el señor fundamental de toda la creación es Dios. Todos saben que los espíritus existen. Nosotros tenemos espíritu, y, como somos los “líderes” entre los “espíritus”, en el análisis final, somos señores de toda la creación directamente conectados a Dios.
Los seres humanos no pueden llegar a ser señores de toda la creación por su cuenta. ¿Cómo pueden ellos, siendo seres creados, llegar a ser los señores de toda la creación? El ser  creados significa que son seres recíprocos y resultantes; como tales, ellos no pueden poseer el origen, más bien ellos existen para ser poseídos por este.
Claramente, nosotros somos seres resultantes. Cuando me refiero al “señor de la creación”, yo estoy hablando de ellos ocupando la posición central en el mundo espiritual. Estoy hablando acerca de la relación originalmente deseada de integridad entre Dios y la humanidad.
Manteniendo esto en mente, los señores de toda la creación están en la posición de comunicarse con Dios. A pesar de que los seres humanos son llamados el Dios de toda la Creación, ninguno lo es en la actualidad. Sólo serán aquellos que puedan ser distinguidos correspondientemente. Las personas que son elegibles para unirse al club de los “señores de toda la creación,” al final no son los que viven individualmente, sino más bien aquellos que buscan el bien superior. Dios busca cumplir sus deseos a través de tales personas. Cuando esto sucede, ¿de quién será este cielo? No de Él sino de ellos. (32-136, 5.7.1970).
¿Cómo debería vivir la gente? Eternamente, viviendo unos ochenta años en este mundo malvado, algunas personas no verán diferencia entre la muerte de una hormiga y la de un ser humano; pero existe una diferencia. Ya  que somos seres espirituales. ¿Cómo es que podemos llegar a ser los señores de toda la creación? Esto es debido a que nuestra mente no envejece. Todos los elementos pasan por cambios; aun el oro puro se desgasta cuando se expone a la intemperie. Sólo nuestra mente es inmutable, y por lo tanto lleva la autoridad más elevada. (159-278, 19.5.1968).
¿En qué premisas nos basamos para ser llamados los “señores de toda la creación”? No es el dinero, ni el conocimiento, ni el poder, sino más bien el amor sublime de Dios. (210-309, 27.12.1990)

3.3. La persona interna y la persona externa

¿Cuál es el destino original de la humanidad? Este es disfrutar amor perfecto y exaltar los valores de alabanza y respeto dentro del dominio del amor absoluto de Dios. La humanidad emergió en medio de la completa unión y armonía de los destinos del cielo y la tierra. Por lo tanto, tenemos una mente invisible y un cuerpo visible. Si hemos nacido de acuerdo a nuestro destino original, ¿estarían nuestro cuerpo y mente divididos en conflicto o  en completa unidad?
Su ser interno y su ser externo están en conflictos. ¿Cuándo terminará este conflicto? ¿Después de diez años? ¿O ni siquiera para el tiempo en que ustedes fallezcan? Si Dios creó a los seres humanos de esta manera, entonces Él no sería un Dios con un solo propósito sino un dios con dos propósitos. Tal dios sería  caótico.  Todas las leyes del universo sistemáticamente siguen propósitos distintos sin cruzarse sus propósitos. Desde esta perspectiva, nosotros sabemos que no somos originalmente creados de esta manera. Así que por lo tanto echemos nuestros cuerpos a un lado y busquemos nuestra mente original. (44-194, 7.5.1971).
¿Cuál es más importante, nuestro ser físico o el ser espiritual? No es la carne sino el espíritu. Nuestra carne tiene una longevidad promedio de setenta a ochenta años, dentro de los límites de los reinos del tiempo y el espacio. Antes de desaparecer en el polvo, nuestro espíritu tiene el poder de trascender el tiempo y el espacio. Consecuentemente, es nuestro propósito original reconocer nuestras responsabilidades históricas y cumplirlas.
Sin importar que tan bien vivan físicamente, en el análisis final ustedes todos morirán. Nuestros cuerpos perecerán en cualquier evento. Así es como estamos hechos. Entonces ¿cuáles son más importantes: los estándares espirituales o los estándares físicos? Nuestras vidas no están para ser basadas en los estándares físicos. La carne existe por el espíritu y viceversa. No queden atrapados en la raíz de un estilo de vida secular.
Ustedes tienen que llegar a ser entidades que combinen el espíritu y la carne en una posición de salvar la primera, y arrancar desde la posición de mayor valor. (20-326, 14.7.1968).

3.4. El propósito de la vida en la Tierra es el perfeccionamiento de la unidad mente-cuerpo

¿Cuál es el propósito de la voluntad de Dios? Este es perfeccionar a la humanidad espiritual y físicamente. Con relación a nosotros mismos, nuestro espíritu representa el pasado y nuestro cuerpo el presente. Ambos mundos fueron invadidos. Nosotros tenemos que conquistar el mundo satánico presente físicamente y el pasado, espiritualmente. Cuando ustedes triunfan sobre el pasado y el presente, sosteniendo el estándar de la mente sobre la materia, su futuro será bendecido. (73-96, 4.8.1974)

Muchas gracias