San José Costa Rica
13 de junio del 2010
Título: La muerte física y el mundo espiritual
Sección 1. El inevitable sendero de la vida
1.1. El cuerpo, alejado de la vida eterna
La Tierra también respira y se mueve, y sus células de igual manera. ¿Quieren ustedes vivir eternamente en la Tierra o prefieren vivir en un lugar donde son una entidad espiritual de amor? Deberían vivir eternamente en un mundo en donde son una entidad de amor. Aun cuando Dios quiere revelarse a si mismo, no lo pueden ver a Él con su cuerpo físico. Por eso es que ustedes necesitan un “ser” espiritual.
Dios es el centro del mundo de los espíritus. Por lo tanto, Él quiere dar a los seres humanos, quienes son sus seres recíprocos acompañantes, todo desde el ámbito eterno del ideal que Él creó. (111-111, 1.2.1981).
1.2. Cómo vive la mayoría de la gente
Nosotros estamos dirigidos por cierto destino, lo sepamos o no, mientras nos movemos o descansamos. No sólo ustedes, sino esta nación, este mundo y aun el cielo y la tierra están dirigidos hacia allá de igual manera y esto un hecho innegable.
¿A dónde irán después de esta vida? Este es un hecho importante que la gente debe resolver. Las religiones y la filosofía se levantaron históricamente para hacerlo. Por lo tanto no pueden negar que ustedes también están atrapados y dirigidos por este destino.
Este siempre ha sido el caso, ¿hacia dónde están tratando de dirigirse nuestra mente y nuestro cuerpo? Más aun, ¿en qué dirección están inclinadas nuestras vidas y hacia dónde nuestros corazones? Nuestros deseos, esperanzas e ideales, ¿hacia dónde están tratando de ir? Aunque no podamos resolver estos asuntos, estamos destinados a ir de todas formas.
Este cuerpo verá su fin cuando sea enterrado en el suelo el día que muramos. De ser así, ¿serán la mente, la vida, el corazón, el ideal, e incluso la esperanza, enterrados juntos el día que nuestro cuerpo sea sepultado? Para responder esto, nosotros deberíamos presentar detallados contenidos, soluciones y una definitiva y determinada perspectiva.
Santos, sabios y numerosos fundadores de religiones, se detuvieron en el camino de sus vidas, interrumpieron las preocupaciones de sus mentes, las tendencias de sus corazones, y se preguntaron a sí mismos hacia dónde estaban yendo, mientras lidiaban por resolver este asunto. Ellos fueron a la línea frontal para resolver este hecho; pero hasta este día nadie pudo confiadamente proclamar: “Mi cuerpo ha ido a tal lugar. Mi mente, corazón, vida y ideales se han activado allí, por lo tanto, todos los seres en el cielo y la tierra deberían ir allá.” (8-194, 20.12.1959).
La gente religiosa aspira por el fin de este mundo el cual se originó de los deseos egoístas. Por milenios las religiones han esperado ansiosamente un mundo universal, un único, unificado de paz.
¿Cómo debería vivir la gente religiosa? Ellos deberían acortar este camino histórico y conectarlo al mundo y al cosmos. La vida después de estos logros es más interesante que el placer de la vida conyugal. Tal familia es una liberada, esto no puede más que convertirse en una absoluta.
Caminando por las calles de Myeongdong, vemos parejas muy cariñosas. ¿Por quién lo están haciendo? Ellos dicen que lo hacen para disfrutar de su juventud, la cual ellos se tiene sólo una vez. Eso está bien, pero ¿quién es el dueño del disfrute? Esa es una cuestión seria. ¿Por cuánto tiempo pueden disfrutar la vida así? Ustedes lo hacen desde sus veintes, pero esto no les durará hasta que pasen sus sesentas, setentas y ochentas.
Sin embargo el camino de la Iglesia de la Unificación es diferente. ¿Por qué razón comemos? Por el bien del mundo, para abolirlo de maldad. Nosotros venimos para limpiar este mundo maligno, no para apartarnos de el, sino para vencerlo. La manera en la que vestimos, pensamos, caminamos y actuamos es diferente a la del mundo secular. (36-71, 15.11.1970).
Dios no sería un ser absoluto si Él hubiera creado a los humanos para vivir sólo por algunos días y luego morir. Él los creó como seres valiosos, a quienes los quiere mantener eternamente.
Sabemos que somos los objetos recíprocos acompañantes de donde Dios puede derivar felicidad. Como Él es eterno nosotros también debemos ser eternos; Él se relaciona con un mundo.
Sin embargo, hay muchas personas quienes han vivido pensando, “Yo he vivido hasta los ochenta eso es suficiente, y cuando yo muera eso será el final de esto.” No obstante, en el curso de la historia, hubo gente quien pensó en la cuestión de la inmortalidad, ellos pensaron en la posibilidad de vivir, sin morir. Mientras más la gente se aferraba a esta idea, más pensaron y se preguntaron a sí mismos: “¿cuál es el camino de la vida? ¿Por qué la gente nace y se van como viajeros?” Y concluyen: “la vida es un valle amargo. Este es como un efímero rocío en el pasto.” Sin embargo, si ellos pudieran vivir para siempre, no habría necesidad para tales preocupaciones. (39-228, 15.1.1971).
1.3. La muerte, el inevitable sendero de la vida
Algún día partiremos al mundo espiritual, no hay duda de ello. La gente visita la tierra de Corea en el Aeropuerto de Kimpo, pero eso no significa que ellos han viajado por toda Corea. Desde el Aeropuerto de Kimpo, ¿a dónde vamos? ¿Vamos a la provincia de Cheola del Sur, a la de Gyongsang o a la provincia de Pyong-an? ¿Desde la provincia de Pyong-an hacia donde vamos? A un condado. ¿Desde allí qué viene luego? Un ayuntamiento. ¿Qué le sigue? Una aldea. Desde allí, nosotros debemos ir a un vecindario. Esto no es tan fácil. Si la gente no puede determinar su morada, ¿De qué le vale el éxito en su vida social? Eso es un problema.
Si Dios desciende del cielo y realiza un llamado, Él podría llevarme en secreto si quisiera, incluso mañana por la noche, sin importar qué tan grandioso yo pueda ser hoy; no tendría otra opción más que ir. Sin importar cuán fuerte protestara, tendría que ir. Yo iré aunque me queje fuertemente, pero sólo después de pronunciar las palabras adecuadas. Debo presentar el camino que esta nación y este mundo deben transitar. Sería terrible si fracaso en hacerlo. (177-41, 15.5.1988).
1.4. Dios, el dueño de la vida
¿Quién es el origen de la vida? No soy yo. Tanto el origen y como el propósito de la vida tienen que trascenderme. Mi vida no se originó de mis padres, de la sociedad, un pueblo o la nación sino desde el Dios trascendente y absoluto. El motivo debe estar firmemente conectado al motivo trascendental que está en la posición absoluta. Esta no debería estar conectada a los factores relacionales históricos, factores ambientales relacionales o los sociales. Sólo cuando ustedes conectan su origen a la causa trascendental, pueden dar un salto, y entonces trascender, desenredarse a sí mismos. Deben conectar su vida al motivo trascendental; este no comienza en ustedes mismos.
Este comienza con el Dios absoluto. Cuando ustedes se conectan a sí mismos al motivo trascendental, aun si mueren, este estará en un proceso de trascender por causa de la voluntad de Dios. (36-63, 15.11.1970).
La gente no vive por milenios o centurias. Todos nosotros morimos en un siglo, más o menos. Entre nuestros numerosos antepasados, quienes murieron en varias épocas a lo largo de las incontables eras históricas, si ha existido aquellos cuyos pensamientos fueron motivados por una mentalidad pública acorde con la aprobación universal, ellos habrían transmitido un legado que duraría por un milenio aun si ellos vivieran menos de un siglo. En cambio, todos aquellos que vivieron egoístamente arruinaron todas las situaciones.
Tal estilo de vida causó problemas. ¿Cuál es el problema más grande aquí? Es la cuestión de cómo cambiar un sistema egocéntrico de evaluación y orientación con uno que sirva a un propósito más elevado; esto es acerca de cómo cambiar el énfasis desde el yo-centrismo a ese que puede beneficiar a los demás, el todo-centrismo.
Por lo tanto, debemos revertir el individualismo y el interés egoísta. Hacer esto requiere de recursos y acción.
Si ustedes estuvieran vistiendo su única ropa, lucharán con uñas y dientes para impedir a cualquiera que trate de quitárselas. Digamos que ustedes tienen ropas para cambiarse en cada una de las cuatro estaciones. Si es primavera, y la gente está vestida con ropa de invierno, entonces tráiganle ropa de primavera y díganles: “¡Esa es ropa de invierno, quítenselas!” Si otros están vistiendo ropa de primavera en verano, llévenles ropa de verano y díganles que se cambien. Esas personas no vieron la necesidad, ellos están inconcientes de la existencia de un reemplazo de mayor valor. (200-90, 24.2.1990).
En la tierra nosotros tenemos padres, maestros y parientes. Tenemos que establecer tal relación en la Tierra, pero no en el mundo espiritual.
En el mundo espiritual, todos practican un espíritu público centrados en el amor de Dios. Todas las posiciones están diferenciadas. Así, los de arriba no pueden descender abajo, y los de abajo no pueden ascender fácilmente. Originalmente, nosotros estamos supuestos a ir al mundo espiritual sólo después de alcanzar la perfección en la Tierra. Una vez que entremos en el próximo mundo, es el final para lo físico, de cualquier manera, moriremos físicamente.
El curso de nuestra vida en la Tierra es corto. Aun un período de vida de ochenta años es muy corto, esto por decir algo como ocho horas en el tiempo del mundo espiritual; desde la perspectiva de la eternidad, estas no sería ni siquiera ocho horas. Por lo tanto, el poder del amor verdadero es grandioso. La velocidad del amor verdadero es tan grande como para ir más allá de nuestro entendimiento. (205-65, 7.7.1990).
Sección 2. El entendimiento de la “muerte”
2.1. ¿Qué significa “toraganda”?
No cabe duda que el mundo de los espíritus existe; y de seguro, ya que nosotros nacimos conectados desde el mundo espiritual, debemos regresar a él, sea como sea.
La palabra coreana “toraganda” (morir, regresar) es interesante. ¿Regresar a dónde? No al cementerio. Nosotros regresamos a nuestro lugar de origen. El lugar de nuestra partida no es un cementerio. Esto significa regresar a lo largo de la amplia extensión de la historia, aun más allá de su origen.
Regresar como seres humanos no significa nacer y regresar como coreano. Alguien quien murió como así no regresa por esta senda como coreano. Nosotros regresamos al mundo original que produjo a los antepasados de la humanidad. ¿Qué significa esto? Así como existe el Creador, nosotros regresaremos al lugar en donde está Él. Aquí es donde nosotros nos originamos y allí es donde regresamos.
El Universo está involucrado en un movimiento circular. Cuando la nieve que cubre las montañas se derrite; esta fluye a través de pequeños valles y al océano a través de muchos arroyos y ríos. Luego esta entra en el océano, desde donde se evapora y retorna a la montaña para completar el ciclo.
Todo circula. Cuando se regresa, ¿hacia dónde se regresa? Deseamos retornar al lugar que esté más elevado y mejor. Nadie quiere hacerse más pequeño. Sin embargo, todas las leyes de movimiento del mundo natural dictan que todos los elementos disminuyen a través de la acción, se desgastan con la acción. Cuando nosotros rodamos algo, este no rueda eternamente. Primero rápidamente, entonces este desacelera y finalmente se detiene. (141-269, 2.3.1986).
2.2. ¿A dónde tenemos que ir?
Nosotros vivimos en este mundo; sin embargo este no es el único mundo que existe, también coexiste el de los espíritus. El mundo terrenal y el espiritual no deberían ser dos, separados, sino más bien integrados. Entonces, ¿dónde está el lugar al que tenemos que ir y vivir? Por su puesto, mientras vivimos físicamente en la Tierra, nosotros estamos viviendo en dirección al mundo eterno. La gente solo nace en este mundo, luego, por lo general, pasa a través de la juventud, alcanza su florecimiento, entra en la vejez y termina su vida como la puesta del sol.
Sin embargo, aquellos que conocen del mundo espiritual se dan cuenta que el tiempo de vida no es sino un momento fugaz cuando se compara con la vida eterna después de la “muerte.” Siendo así, nuestro tiempo terrenal sirve como preparación para que le demos la bienvenida al mundo de la eternidad. (140-212, 9.2.1986).
2.3. El día del retorno—un día precioso
Si un mundo global unificado se hubiese formado estaríamos conmemorando el cumpleaños de Adán, el día de su matrimonio, y su retorno. Los humanos que conmemorara tales días, hubiese sido una hermandad unificada y un pueblo. Se podría decir que ellos habrían llegado a ser un pueblo que vivió en un mundo unificado. Si esto hubiera acontecido, todas las pináculos de la vida de Adán hubiesen llegado a ser heredadas en al historia de la humanidad, y la cultura formada en ese tiempo se hubiera heredado eternamente. (31-230, 4.6.1970).
2.4. Dos tipos de muerte
Sin importar qué tanto esfuerzo inviertan en evadir la muerte, ustedes morirán cuando les llegue su hora. La gente entra en el mundo espiritual en diferentes niveles; algunos van allí después de vivir y madurar en la vejez mientras que otros mueren prematuramente. Entre los últimos están aquellos que mueren debido al castigo y quienes mueren para indemnizar el pecado de su gente y el mundo.
Si sólo tres jóvenes prominentes de una aldea mueren, buena fortuna vendrá a esa aldea. Si tres jóvenes prometedores de un clan étnico mueren, buena fortuna vendrá a ese clan. En otras palabras, la indemnización debe ser pagada. Esto se aplica en cualquier lugar, el principio de la causalidad opera en todos lados.
Cuando Dios establece a alguien en una posición central con el valor de mil personas y le deja recorrer la senda de la muerte en vez de otra más fácil, si aquellas mil personas son inspiradas por su gracia y virtud como para que ellos deseen vivir por el bien del líder y sigan su camino de vida, su pueblo entero entrará en el ámbito de la misma bendición a la de él. La razón por la que la gente trata de aprender y seguir los pensamientos de ciudadanos sobresalientes y sabios es para entrar en esfera de la misma bendición que ellos poseen.
El año pasado, muchos miembros fueron al mundo espiritual. Este año muchos más van a ir. A pesar de que no he hablado acerca de esto, yo ya lo sé. ¿Por qué pasa esto? Porque cuando nosotros subimos un nivel, tenemos que pagar indemnización sin falla. (33-10, 28.7.1970).
Entre aquellos nacidos en la Tierra, hay personas que viven con esperanzas y quienes son incapaces de tenerla. Sin embargo, hay dos tipos de esperanzas: la humanística y la centrada en Dios. Desde el día de nuestro nacimiento, crecemos pensando que el seno de nuestra madre es lo mejor que hay, pero cuando dejamos el seno de nuestra madre y llegamos a tener amigos, pensamos que los amigos son lo mejor que hay. No obstante, terminamos partiendo incluso hasta de nuestros amigos.
Así, mientras envejecemos, ni los padres amorosos, esposos, los hijos, pueden completamente satisfacer nuestras esperanzas.
La gente espera por muchos asuntos; eventualmente, todas esas esperanzas se desvanecen. Nosotros las tenemos por nuestra familia o nuestra ciudad, o más aun, el mundo; sin embargo, a medida que envejecemos, nuestras esperanzas se desvanecen.
Entre aquellos que viven en la Tierra, no hay muchos quienes lo hacen con la firme convicción de haber estado orgullosos de tal esperanza como toda ella y de ser incapaces de vivir aparte, aun si ellos fueran a perder sus vidas. La gente está destinada a bregar e ir más allá de la muerte después de vivir la vida tal como es.
La gente mantiene toda clase de esperanzas en sus vidas. Sin embargo, al final cuando ellos enfrentan la muerte y fallecen,. Muchos se preocuparan acerca de la nueva esperanza, deseando vivir hoy y mañana. Cuando encuentran la muerte, todas sus esperanzas se desvanecen y caen en desesperación mientras parten por su sendero final.
Desde su propia perspectiva, la gente aparenta tener esperanza, pero no es ella la que pueda llevarlos a trascender la cúspide de la muerte. Ellos desaparecen sin haberla. ¿Tenemos que morir entendiendo esto como el patrón de la vida, o seguiremos buscando una esperanza riéndonos incluso de la muerte por menosprecio? Esas son preguntas importantes que toda la gente en la Tierra tiene que considerar hoy.
Todas las situaciones de este mundo pasarán. Nuestras familias, naciones y aun el mundo en sí pasarán. Las ideologías y filosofías también. Pero, ¿qué es eso que permanece? Es la esperanza con la que podemos luchar y ganar sobre la muerte. Sin ella nosotros podríamos de igual manera llamarnos fracasados en nuestra vida.
Por otro lado, hay un grupo de personas que, desde su nacimiento, rechazaron todas las esperanzas que la gente secular desea y todas las situaciones humanísticas, y viven abrazando la esperanza celestial, una eterna.
El Cielo hizo esfuerzos ilimitados para capacitar a la humanidad en la Tierra, que vive con esperanzas humanísticas, para sobrepasar la cima de la muerte con una nueva y vivir con relación al mundo eterno. Por lo tanto, la gente que tiene una vida de fe no debería, abrazar la esperanza mundana, sino que deberían soñar con el mundo eterno, la esperanza con la que puedan conquistar la muerte. (6-43, 22.3.1959).
2.5. Significado de la muerte física
El propósito de la palabra muerte es entender el significado de la vida. ¿Quién conoce bien el valor de la vida? Aquellos quienes quieren vivir por vivir no lo conocen. Aquellos quienes buscan sondear el valor de la vida, mientras se aferran a Dios en las encrucijadas de ella y la muerte, lo conocen. (74-243, 31.12.1974).
En este mundo de hoy, existen muchas personas que se suicidan tomando píldoras para dormir y otros. ¿Quiénes se suicidan más, las mujeres o los hombres? Son más las mujeres. ¿Por qué? Porque las mujeres son proclives a tener una mentalidad en una sola dirección.
Sin importar cuán feo un hombre pueda ser, él es capaz de enfrentar los problemas desde diferentes perspectivas. Las mujeres tienden a ver sólo una salida al problema, pero el hombre se escapa de la muerte tomando alternativas viables. Así, ellos tienen un índice de suicidio inferior al de las mujeres. (222-69, 28.10.1991).
2.6. La muerte. Un proceso para conectar a tres mundos
Es natural que aspiremos asemejarnos a Dios, ya que Él también quiere que sus hijos e hijas se le asemejen. Por eso es que nosotros queremos asemejarnos a Dios y Él quiere llevarnos. Nosotros andamos a tientas por el camino que hace esto posible. Por lo tanto, la gente tiene que renacer en un cuerpo que les permita asemejarse a Dios. El día de este renacimiento es lo que Él y la humanidad están ansiosamente esperando. Tal día es necesario. ¿Qué es esto? Este es el día de nuestra muerte.
Siendo este el caso, ¿debería la gente darle la bienvenida a la muerte o no? La gente debería darle la bienvenida. Cuando se pregunta, ¿cuál es el propósito de la muerte? Deberíamos decir, “nosotros morimos por el bien del amor verdadero de Dios.” Desechamos nuestros cuerpos físicos para participar en el ámbito de actividad del amor infinito de Dios, por el bien del mundo.
La muerte significa haber nacido en el amor de Dios, pero en este mundo, la gente grita en su angustia por la muerte: “¡oh, estoy muriendo!” La muerte es el momento cuando pueden darle la bienvenida y la alegría que sienten por haber sido capaces de dejar el ambiente del amor limitado y entran en el ambiente del amor infinito. Por lo tanto, el momento de la muerte es el momento de su segundo nacimiento.
Entonces, ¿estaría Dios alegre acerca del día del nacimiento de su cuerpo físico, o estaría Él alegre de la hora en la que ustedes nacen como su hijo o hija, que actuará por el bien del amor en el segundo e infinito mundo? Se preguntarán por qué hablo de tales asuntos. Ustedes no pueden establecer una relación con Dios sin liberarse a sí mismos del temor de la muerte. (116-172, 1.1.1991).
Muchas gracias
|