San José Costa Rica
04 de julio del 2010
Título: La muerte física y el mundo espiritual
2.9. Nuestra actitud frente a la muerte
Jesús lo enseñó todo cuando dijo: “Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:25, Marcos 8:35, Lucas 9:24, Juan 12:25) ¿Dónde encontrarán comentarios tan ilógicos en este mundo? Sin embargo son ciertos.
Entonces, ¿por qué mueren? ¿Por cuál propósito? Para vivir. Existen algunos propósitos por los que vivir. La gente vive por diferentes. ¿Por qué se les pidió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente?” (Mateo 22:37, Marcos 12:30, Lucas 10:27) Para llegar a ser hijos e hijas de Dios. Esto significa ofrecer su cabeza para amar a Dios; ustedes no tienen sino una, pero tienen que ofrecérsela a Él.
¿A dónde tenemos que ir y morir? A la posición más elevada en vez de la más baja. Por lo tanto, debemos morir por el reino de los cielos. Esto es más grandioso que cualquier nación en este mundo. Nosotros tenemos que morir en el reino de Dios, el cual es el único en el cielo y la tierra. En donde morir, esa es la cuestión. Aun al morir, hay una manera.
Hay un lugar para morir, no lo hagan de una manera tonta coreana, de esta manera, sin importar cuantas veces mueran, esto no contará. Mueran en la posición más elevada por la nación del corazón de Dios, en el corazón del reino celestial, el mejor lugar para morir. Mueran donde cada uno en la Tierra levante una bandera y les de la bienvenida. (34-184, 6.9.1970).
Hoy nosotros estamos anhelando por el día de nuestra resurrección, el de esperanza. Este tiempo es cuando toda la humanidad puede deleitarse, y aun así este no viene fácil. Esa esperanza sólo puede ser poseída por aquellos que conquistan la muerte. Sólo aquellos que lucharon por Dios en contra de Satanás tomarán posesión de esta. Sólo aquellos que sufrieron persecución junto con Dios por el bien del cielo tomarán posesión de tal esperanza.
Mientras contemplamos tal tiempo acercándosenos, debemos tener corazones encendidos para superar nuestras circunstancias en la vida y aun el temor de la muerte. Si tal ardor no emana desde sus corazones, no podrán atraer ese único día de esperanza en la esfera de su vida diaria y continuar viviendo.
Por lo tanto, aquellos que se dicen que están teniendo un verdadero estilo de vida se preguntarán a sí mismos: “¿cuál será el escenario de mi muerte?” No esperen hasta que tengan ochenta años y estén a punto de morir para preguntarse: “¿de qué manera voy a celebrar mi último día? Cuando alcanzaba el momento de la muerte, Jesús dijo: “consumado es” (Juan 19:30) y “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lucas 23:46). De hecho, él fue él único que fue victorioso a través de todos los períodos de su vida.
Ustedes enfrentarán la muerte algún día. Piensen acerca de que tipo de palabras dejarán atrás mientras miran su pasado cuando estén confrontándola.
Este es un camino sin amigos, incluso sin nuestros amados padres, hermanos, y una adorable esposa, o hijos, es el que ustedes deben cruzar solos, el sendero que no pueden visitar una vez o del que puedan regresar, esta es la senda en la cual nunca regresarán por la eternidad una vez que lo hayan transitado. ¿Con qué tipo de corazón caminan este sendero? Deberían carecer de esperanza con la que puedan vencer la muerte en el momento en que la encuentren, este será el fin allí y en ese preciso momento.
Las numerosas personas que defendieron y establecieron la voluntad de Dios no fueron de las que se retiraban frente al camino de la muerte, sino más bien la ridiculizaron y la sobrellevaron valientemente. Tales personas se levantaron y establecieron el camino celestial.
Todos ustedes deben abrazar la esperanza con la cual puedan sobreponer la muerte aun cuando la estén confrontando. Después que atraviesen ese camino, deben ser capaces de correr alegremente a esta tierra natal por la cual han anhelado con el esperanzado pensamiento de estar firmes frente del Cielo. Sólo aquellos que fervientemente desean el mundo ideal de Dios pueden vencer la muerte.
Todos los elementos de este mundo morirán. Sus amados padres, cónyuges y todo lo que ustedes aman morirá, y eventualmente la enfrentarán. Aun así, solo aquellos poseídos por la esperanza victoriosa que permite hasta pasar por encima de la muerte pueden estar en frente al cielo.
La gente que vive en la Tierra hoy no desea el camino de sufrimiento y dolor. El pasar de ocasiones felices evoca nostalgia en ellos; tal es la naturaleza humana.
Este mundo en el que nosotros habitamos es uno en el cual la tristeza y la alegría están mezcladas. Todas las alegrías físicas, efímeras, que experimentamos desaparecerán con la muerte y no podemos llevarlas más allá de esta.
Si la tristeza y la alegría desaparecen con la muerte, entonces nuestro corazón, que busca la felicidad trascendental, deseando asuntos mejores, y añorando el mundo eterno, ¿terminará con la muerte? No. El hecho de que nuestros corazones y mentes se mueven en tal dirección es prueba de que tal mundo existe de hecho.
Como las personas son seres espirituales, sus vidas son eternas. Si hubiera gente cuya lealtad pisó el sendero de la muerte por el cielo, y fue abrazando la esperanza por ese camino repulsivo para mucha gente, esto fue debido a que sintieron algo que las personas ordinarias no podrían sentir y apreciar. Fue por esta razón que ellos pudieron incluso andar por el camino de la muerte.
A menos que su deseo se haga más fuerte que cualquier adversidad, dificultad, tristeza o muerte que puedan encontrar en su vida actual, ustedes llegarán a ser personas que se sienten arrepentidas frente a la muerte y se apartarán del dolor y la tristeza. Así como Jesús superó el pináculo de la muerte, entró en el mundo eterno y construyó el mundo de la resurrección, hoy nosotros también estamos destinados a superar la cúspide de la muerte.
Entonces ¿Cuál es el tipo de persona que puede vivir con la esperanza celestial? Aquellos quienes pueden felizmente vencer el pináculo de la muerte que arruina a la humanidad. Tales personas son quienes aprecian las esperanzas del cielo. Aunque no lleguen a ser personas que ambicionan y anhelan todas las actividades en este mundo frente a la muerte, sino más bien quienes pueden estar frente al él y estar orgullosos del valor de su muerte. Dios busca a tales hijos e hijas de esperanza.
Si allí hubiera gente que siente la alegría del cielo en tal posición, Dios no podría más que amarles. Si allí hubiera un conglomerado de personas que clama por el cielo desde tal posición, no se podría sino responder a ese llanto. (6-52, 22.3.1959).
“Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:25, Marcos 8:35, Lucas 9:24, Juan 12:25) ¿Qué significan esas palabras? Dice que tienen que morir aquellos dispuestos a dar su vida por la voluntad de Dios.
¿Entonces qué pasa cuando nosotros morimos? Antes de morir, nos pertenecemos a nosotros mismos, pero después de le pertenecemos a Dios. Esto es porque heredamos el linaje caído. Por lo tanto, nuestras vidas no pueden ser liberadas de los lazos satánicos antes de morir, pero nos unimos a Dios después de la muerte.
¿Qué es más fuerte, la vida o la muerte? ¿Es la vida más fuerte que la muerte o la muerte más fuerte que la vida? La muerte es más fuerte que la vida en el mundo satánico. Por lo tanto, después de llegar a conocer la voluntad de Dios, no odien la muerte cuando estén apunto de morir. Ustedes tienen que morir de todas maneras en el mundo satánico. A menos que mueran no pueden resucitar. A menos que pasen a través de una era, no podemos darle la bienvenida a otra.
Entonces, ¿a qué tipo de muerte se refiere La Biblia? Esta no es destruir la vida eterna que dio Dios, sino esa que hereda el linaje caído del mundo satánico. Por lo tanto, aquellos que busquen morir por la voluntad de Dios deben vivir. Esas palabras suenan paradójicas, pero por lo que nosotros entendemos acerca de la caída y la restauración, la salvación no puede ser alcanzada a menos que estemos dispuestos a morir por el cielo. Esta es la lógica normal de la restauración.
Así, la cuestión más grande es si podemos ofrecer nuestras vidas. Cuando yo comencé este camino, me pregunté si estaba determinado a ofrecer mi vida. Yo estaba determinado a morir por el cielo. También pensé acerca de cómo podría morir y en las últimas palabras que pronunciaría; no pensé acerca de cómo viviría.
Ya que la providencia gira en torno a Corea, yo busqué la posición de la muerte. ¿Dónde estaba esta? En la confrontación con el enemigo, esto quiere decir, en donde el enemigo tiene que ser encontrado. Yo salí en búsqueda del centro de operaciones de él.
Ya que el fundamento de la voluntad basada en el cristianismo coreano cayó en las manos satánicas, yo fui a Corea del Norte, la guarida de Satanás, para recuperarla.
Como tuve que luchar contra del Partido Comunista mundial a partir de ese momento, fui a Corea del Norte, entré en la nación de implacable adversidad, completamente preparado para estar encadenado y puesto en prisión. Sin importar cuán atroces fueron las experiencias que me fueron impuestas, yo nunca me rendí. Nunca perdí la dignidad de Dios aun en medio de inanición extrema. Sin importar cuán restringidas fueron mis condiciones de vida, yo nunca violé la ley celestial.
A pesar de mi confinamiento, yo fui capaz de restaurar todo entre las limitadas circunstancias, y busqué una motivación para un nuevo comienzo y un nuevo significado de la vida frente de Dios. Yo comencé haciendo esto. Aunque fui obligado a realizar toda clase de trabajos rudos, mantuve la convicción que nunca decaería y que nunca moriría, aun si todos los demás lo hacían.
La Iglesia de la Unificación no comenzó del lugar de buscar la vida sino de buscar la muerte. Sin embargo, ¿estaban ustedes resueltos a morir después de conocer el propósito de la Iglesia de la Unificación? Cuando el Coronel Heo, el principal sospechoso del asesinato de Chang-Ryong Kim, Jefe de operaciones especiales del gobierno del Partido Libertad, fue ejecutado, a él se le preguntó si sentía algún remordimiento por haber planeado y ordenado el asesinato. Él dijo que no sintió remordimientos y murió como hombre. Cuando tales asesinatos o fusilamientos ocurren, deberían comparar a los ejecutados consigo mismos, y pregúntense de qué manera hubiera muerto yo en situaciones similares.
Ustedes pueden ser dirigidos por la conspiración de sus enemigos y morir como un gran traidor, o como el resultado de sus camaradas, amigos o seres amados y otros que traman hacerle daño; pero cuando mueran, háganlo con el corazón de beneficiar al mundo. Morir sin enemigos. Si tienen que morir de cualquier manera, háganlo sin ni siquiera tener un enemigo, después de haber plantado algo. Estén resueltos a morir mientras aman el enemigo como amigo en vez de lo contrario. En este aspecto, Jesús orando en la cruz por sus enemigos fue algo grandioso. (34-45, 29.8.1970).
2.10. Cuando entran en el mundo espiritual
2.10.1. El momento inminente de la muerte
El éxito o fracaso en la vida no es decidido por décadas, sino en un instante.
Comparado con nuestro tiempo de la vida terrenal nuestro nacimiento es sólo un breve momento. Por su puesto, dirigiéndonos hacia el es el lapso que pasamos en el vientre de nuestra madre, pero esos nueve meses no son sino un período de preparación para el momento del alumbramiento. Sin embargo, sin importar cuán buena fue la preparación durante esos nueve meses, si el bebé no pasa exitosamente a través del momento decisivo, este podría encontrar un destino trágico.
Esos nueve meses de constante nutrición y protección de esa vida, tienen el fin de celebrar el momento de su nacimiento. En otras palabras, este período sirve para el momento del parto. Siendo así, sin importar cuán grandioso fue el período de gestación, si un error ocurre en el momento del parto, trágicas consecuencias podrían ser acarreadas. (31-184, 31.5.1970).
Si allí hay alguien quien se arrepiente de su pasado en el punto final de enfrentar ese momento desafortunado en la Tierra, todos los detalles de su vida pasada pasarán como “flashes” de imágenes en sus mentes. Aun si nadie le explica que tipo de persona es él o ella, lo sabrá por sí mismo. Las circunstancias con las que han sido asociados a través de la vida, heredadas de sus antepasados, las situaciones que dejó detrás y todo lo relacionado a su pasado aparecerán como una película en sus mentes en el momento de su muerte.
Si, allí pueda decirse a sí mismo: “esto es verdad, yo he dejado algo que fue más valioso que mi vida,” él o ella vería que dejó atrás un momento valioso cuando vino y salió de la Tierra.
Sin embargo, hay personas que se dicen a sí mismas, “todo el curso de mi vida, desde el nacimiento hasta la muerte, fue meramente un paseo como un transeúnte.” Si tales personas reflexionan en todas sus situaciones pasadas, agitando sus cabezas, desearán no recordar el pasado y se sentirán miserables. Sin embargo, mientras más una persona reflexiona de su pasado, más alegría llenará su rostro y todos sus problemas serán absorbidos en el ideal, entonces hasta el miedo a la muerte será celebrado como un momento de comodidad para este.
Viendo asuntos semejantes a este, si el momento en reflexionar en el pasado es un instante de miedo, y si ha dejado algo atrás, entonces su pasado y su realidad también serán manifiestos como asuntos que no están muertos. Alguien con tal pasado seguramente es una persona que está destinada a que toda la gente de la nación pueda seguir, y dejará un legado el cual las personas del mundo estarán destinada a heredar.
¿Entonces que clase de situación sería esta? Cuando la nación enfrenta problemas intratables en un tiempo de miseria y crueldad, si ustedes fueran a asumirlo responsablemente, tratando de resolverlos, al riesgo de sus vidas, este llegará a ser un momento inolvidable en su biografía.
En vez de haber arriesgado su vida por su propio beneficio, han tenido la experiencia de salvar a su hermano, familiares u otras personas dejando en vilo de su vida, y si han tenido la ocasión de enfrentar un momento en el que son ustedes salvados, tales hechos serán los que pueden aparecer como imágenes en sus mentes en el último e inevitable momento. Pero aunque hayan tenido momentos de felicidad egoísta y tiempos sagrados donde fueron bienvenidos y glorificados por mucha gente, este es tal que no tendrá.
Con relación a la cuestión de si fuimos buenos, es verdad, y podrían estar solos ante Dios; la verdad y la bondad no comienzan ni termina a partir de nosotros. Sólo cuando ellos comienzan y traen resultados en otros y nosotros, es que la bondad puede surgir. De acuerdo al principio divino, todos los seres del universo tienen que entrar en una relación de reciprocidad.
Si su vida pasada fue una vida de dar, no habría temor en el camino de la muerte. Si dan todo por los demás, se sacrifican por otros, derraman lágrimas por el prójimo mientras llevan una vida cercana a la verdad, invierten su vida por la gente, encuentran su deseo en los demás y concentran toda la fuerza fluyendo desde su pulso y lo vierten hacia los demás, su pasado será brillante.
Cuando ustedes desean tal pasado y piensan acerca de su nación, llegarán a la conclusión de que la nación de esperanza tendrá que ser tal nación. Cuando aspiran tal pasado, ustedes se sacrifican por los demás y pueden decidir cómo debería ser la bondad original que esperan. Si van en frente de Dios diciendo, “Ya que tengo un pasado en el cual luché por el beneficio de esto, naturalmente tiene que haber allí un futuro por esto,” entonces ese contenido llega a ser el fundamento para su vida eterna.
El camino de los santos, sabios y el de la gente ordinaria son diferentes. Los santos y los sabios son aquellos que buscaron vivir para la historia, el mundo y el futuro. Las personas ordinarias, sin embargo, son aquellas que buscaron vivir por sí mismas e hicieron que el mundo les sirviera. (31-308, 7.6.1970).
2.10.2. Cuando se entra en el mundo espiritual
Mirando a la vida, todos nosotros vivimos de una manera similar después de nacer. Mientras esta progresa, ¿estamos gradualmente haciéndonos más débiles o más fuertes?
Aun si llegan a conocerse a sí mismos y hacen una resolución, ésta gradualmente se debilitará después de diez, veinte o treinta años, y mientras entran en la vejez a través de sus cincuentas, sesentas, en sus setentas y los ochentas; esto es un problema. Todos los movimientos tienden a disminuir gradualmente—así como el fenómeno del mundo de la dinámica, cuando una fuerza es ejercida para producir una acción, subsecuentemente disminuye.
En la energía eléctrica, cuando una inyección de poder o una fuerza entrante hacen girar a un motor, si no continúa involucrándose en la acción, la fuerza rotatoria disminuye. Ciertamente la fuerza se extingue aquí. Mirándolo de esta manera, nosotros no podemos estar quietos toda nuestra vida. Debemos continuar moviéndonos a lo largo de ella, nos guste o no. nos movemos, ¿lo hacemos en la dirección correcta o errada? Allí hay todo tipo de caminos para moverse.
Aun cuando entonces, ¿En cuál dirección debería la gente ir o avanzar? Nosotros avanzamos sin ni siquiera notarlo. Si viviéramos como piedras rodantes, estas podrían desintegrarse al chocar contra una roca y caerse en un drenaje. ¡Qué peligroso! ¡Qué desafortunado! ¡Qué inseguro! Este es un problema. Una vez que ustedes entran en el mundo espiritual, no pueden relacionarse más con todos los elementos que medimos según el tiempo y el espacio. Ese mundo trasciende el tiempo y el espacio. (141-269, 2.3.1986).
¿Qué pasa cuando entramos en el mundo espiritual? Ustedes tienen su propio nivel,, dentro de ciertos límites tales como un rango. Siendo este el caso, aun aquellos que recibieron la “bendición familiar” se separan cuando van al otro mundo. ¿Por qué? Porque el nivel espiritual de cada uno es diferente. (194-61, 15.10.1989).
¿Qué llegarán a ser ustedes en el reino celestial? ¿Un embajador o un mensajero sirviente? Sean un embajador, pero esto no es fácil. En situaciones que ponen la vida en el riesgo, él es el primero en morir….
Muchas gracias
|