San José Costa Rica
15 de agosto del 2010
Título: El reino de los cielos
El entendimiento del reino de los cielos
La ubicación del reino de los cielos
Según la Biblia el reino de los cielos está entre ustedes. (Lucas 17:21). No está en el fin del mundo sino en nuestros corazones. ¿En qué tipo de habitad mora el corazón? No en el que abriga todos los elementos de la muerte, sino más bien en el que puede superar estos obstáculos y propagar la vida.
Este reino no puede ser encontrado en el mundo físico, como tal, éste comienza desde el punto donde hacemos realidad la visión de nuestros corazones. Encontrar ese único lugar nos capacita para darle la bienvenida allí.
Siendo esto así, no viene a través del fin del mundo, sino a través de establecer ese punto de partida en nuestro corazón, como el sostén para equilibrar ambos lados de la balanza. El propósito es lograr el equilibrio, pero esta arranca al inicio sin balance, inclinándose en el lado derecho y no en el izquierdo. O sea el comienzo estará inclinado hacia la derecha.
El Reino de los Cielos inicia en el corazón. ¿En qué parte del corazón? Empieza donde el corazón conquista al mundo. Aun si éste reino fuese a llegar externamente, si fuese maligno y no logra armonizar con el exterior, entonces ese reino sería inútil. Consecuentemente, la base sobre la cual podemos darle la bienvenida al reino, no es algo superficial, sino que nosotros mismos ya somos un problema. El punto de equilibrio del sostén donde puede apoyarse el Reino de los Cielos, no es el ambiente externo, sino nuestro corazón. (46-23, 18.7.1971).
Hace dos mil años, los discípulos que seguían a Jesucristo debían purificar y limpiar sus actos. Ellos estaban en la posición consciente de preparar el territorio de felicidad para la venida del reino de los cielos. Viendo esto, Jesús fundamentalmente demolió todo el mal y les enseñaba que el Reino de los Cielos está en nuestros corazones. Aquellos quienes no crean que se encuentra en ellos, no podrán moverlo debido a sus corazas externas. Si nuestro corazón actúa de manera indecisa, no puede producir una acción perfecta, la cual sólo surgirá en el caso de estar completamente seguros de lo dicho.
Por lo tanto, lo que importa es hasta qué puntos, nuestras mentes añoran la bondad. Mientras que anhelan y luchan por seguirla en el curso de la historia, debemos superar nuestras circunstancias, sin importar cuán manchada de sangre y heridos nos encontremos, cuán solitario sea el camino de nuestras batallas, no debemos evadir luchas, sino que debemos iluminarle sin desviarnos en lo más mínimo, con una mente determinada a superarnos y avanzar. El reino de Dios comienza desde nuestra resolución y determinación de inaugurar un ambiente para que nuestro cuerpo sea una con tal mente. Cuando las acciones de la mente y el cuerpo se separan, el reino no existe. El avance en dirección hacia él comienza cuando la mente y el cuerpo se unen.
En este sentido, Jesús estuvo enseñando que el reino vendría cuando alcancemos subjetividad en el desarrollo de la unidad mente y cuerpo, mientras removemos las condiciones que nos causarían inclinaciones a la derecha o a la izquierda.
El reino de los cielos no surge a través de los esfuerzos de los demás sino del nuestro, ¿entienden?. Siendo personas caídas, con tendencia al pecado, debemos negarnos a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Si yo no puedo hacer surgir el reino de los cielos por mí mismo, este será hecho por alguien más. Si esto sucede, entonces debo unirme con esa persona para alcanzarlo. Yo tengo que seguir y mantener el paso con él o ella; si esa persona va al Este yo tendría que seguirle. Nosotros no deberíamos pensar en ir al Oeste si el o ella va al Este, ni tampoco debería juzgar sus acciones. En seguir a esa persona no debe haber ninguna crítica para con ella. (46-24, 18.7.1971).
Jesús dijo que el reino de los cielos está en entre ustedes. ¿Qué tipo de lugar es este? Este es uno centrado en el amor de Dios, donde el ambiente es establecido centrado en ello. Entonces, ¿Qué tipo de gente habitará en ese ámbito? Ellos deberían ser los que están armonizados con la esencia del amor de Dios. Sólo tales personas pueden ir allí.
¿Qué tipo de persona es aquella que armoniza con la esencia del amor de Dios? Aquéllos quienes están centrados en sí mismos no tienen valor. Aquéllos quienes pueden invertir sus vidas, toda su devoción y todo lo que ellos tienen por el bien de su pareja y por los demás, pueden vivir continuamente en el dominio de este amor. Históricamente, grandes personas y santos fueron por ese camino. (46-36, 18.7.1971).
El cristianismo y el cielo
Aunque la gente se halle sirviendo la Federación de Familias por cien años, si aún tienen una mente centrada en sí misma, nunca llegarán al cielo. Esa persona no podrá recibir la salvación. Nosotros necesitamos conocer qué tipo de religión, qué tipo de persona, y qué tipo de nación es la verdadera. (78-118, 6.5.1975).
El Padre dice: “En el mundo Espiritual, ustedes verán a los mártires quienes murieron por el propósito de entrar al cielo y no necesariamente llegaron hasta allí. Por otro lado, aquellos mártires quienes fueron capaces de pensar: “Padre celestial caminaste por el camino de sufrimiento y derramaste sangre para encontrarme; yo seguiré cualquier camino para retornar tu gracia,” y en el momento de su muerte dicen: “estoy agradecido por este momento de gloria que me permites participar”. Ellos sí entrarán llegarán al cielo. Tales personas no murieron por su propio bien, sino por el beneficio del cielo y la Tierra. Si ustedes piensan: “yo moriré de esta manera para entrar allí” es morir centrado en sí mismo. La gente caída y pecadora, nunca podrá entrar en el cielo, dada su insistencia enérgica en lo propio. (41-355, 18.2.1971).
Está escrito en la Biblia: “Ama al señor Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente” Este es el primer mandamiento.” Aquéllos quienes no se rigen por este mandamiento no pueden entrar al Reino de los Cielos.
¿Cuál es el segundo mandamiento? Este es: “Amen a su prójimo como a sí mismos.” Aquellos quienes aman a Dios primero y a su prójimo de segundo, son hijos de devoción filial. (198-259, 4.2.1990).
¿Puede uno entrar en el cielo sólo creyendo en Jesucristo, así como lo afirma la mayoría de los cristianos? Jesús mismo debía completar el ideal del sujeto y objeto recíprocos, el ideal de esposo y esposa verdaderos, si no lo hizo, Él aún no puede ir al cielo. ¿Puede Jesús realizar sólo el amor verdadero? Ni siquiera Dios pudo realizarlo sólo. Por lo tanto, Jesucristo debe regresar. Por eso estamos esperando la II Venida del Señor. ¿Cómo vendrá el Señor? ¿Lo hará viniendo en las nubes? Ahora, aquellos que puedan deliberar y sondear la realidad presente, y aceptarla, me seguirán. (176-210, 9.5.1988).
El Cristianismo de hoy piensa que está salvo e irá al cielo con sólo el hecho de creer en Jesús: Ellos claman que cada persona se salvará individualmente, sólo algunos cristianos piensan en querer llevar a su padre y su madre con ellos. Desde ahora proclama el Padre Verdadero lo siguiente: “las religiones no pueden salvar individualmente.”
Una religión verdadera fundada por Dios debe ser capaz de permanecer universal hasta el final. La principal religión que toda la humanidad desea, será aquella que afirme que Dios no quiere que sólo individuos entren en el Reino de los Cielos. El Reino de los Cielos, debe ser un lugar en que vivan también sus madres y padres. Cuando este pensamiento haya sido introducido, entendido y aceptado por todos los representantes de las familias, las naciones y los pueblos, todos seguirán el sendero hacia el Reino de los Cielos. (41-341, 18.2.1971).
Jesús y el paraíso
Los cristianos dicen: “crean en Jesús e irán al Cielo,” pero ¿quiénes son los que van? ¿Serán individuos solos? Hasta ahora, no hubo una religión que enseñara acerca de ir al cielo junto con su madre, su padre y su familia en general. Las religiones que han existido hasta ahora le dieron primacía a la salvación de los individuos. Sin embargo, de ahora en adelante, una religión debe surgir con la familia. Solo cuando el concepto de salvación familiar surja es que las puertas del reino de los cielos pueden ser abiertas. Las religiones que han existido hasta ahora fueron las de la salvación individual, lo cual es como escalar solo por una cuerda. Por esto muchas religiones del mundo enfatizan una vida de celibato como ideal de salvación. Tener una familia podría significar tener enemigos. Jesús también dijo que los miembros de la familia serían sus enemigos. (Lucas 12:49-53).
Después de alcanzar el pináculo, uno debe tener dominio sobre la Tierra. Hombres y mujeres solteros deben atender el llamado que hace Dios de establecer familias verdaderas, atendiendo la ceremonia de la bendición. El reino de los cielos es originalmente el lugar donde los hijos e hijas de Dios entran después de contraer matrimonio y recibir su amor, es el lugar en donde la humanidad no está más inmersa en la caída ni en el pecado, sino que debe estar sumergida en el amor verdadero de Dios.
Jesús fue al mundo Espiritual sólo, esta es la razón por la que Jesús le dijo a uno de los ladrones que estaría con él en el Paraíso en vez del Reino de los Cielos. El paraíso es la sala de espera antes de entrar al cielo; no es el reino ideal, en el cual las parejas entran juntas con sus familiares. Por lo tanto, el Señor debe regresar otra vez para encontrar a su esposa, y crear familias y razas, para llevarlas al Cielo. Por este propósito, Dios ha hecho que Jesús permanezca en el paraíso. Padre Verdadero dice: “ Y ¿cómo es eso que Jesús no pudo entrar en el cielo? Dios creó el cielo para los seres humanos sin pecado. La gente sólo puede entrar en este reino cuando haya logrado el estándar original del principio. Jesús vino con el propósito de salvar a la humanidad caída, de estar con su esposa en la posición de Adán y Eva sin pecado como los padres de la humanidad, y de entrar en el cielo con sus hijos. Sin embargo, Él vino y se fue solo, no tuvo hijos y por esto no pudo entrar y terminó yendo al paraíso. Él está en un lugar similar a una sala de espera para entrar al cielo.
Así, Jesús debe regresar y encontrar a su esposa. En el jardín del Edén, Adán y Eva originalmente tuvieron que contraer matrimonio y entrar en el cielo. A pesar de la caída de los progenitores de la humanidad las reglas originales aún están vigentes, por lo que Jesús debe retornar para hacer que las flores se abran. Yendo solo él no pudo, por esto debe venir otra vez para desatar lo que fue atado a la Tierra. Solo entonces él podrá ir al Cielo. Esta es la línea con la que afirma la Biblia que lo que es atado aquí tiene que ser liberado en la Tierra. (41-300, 17.2.1971).
Por lo tanto, Él debe venir otra vez al mundo, preparar un fundamento interno basado en principios, y establecer el Reino de los Cielos. Esas cosas no son hechas al azar o a dedos.
En el futuro, sus padres y madres deberán serán salvos. Cada miembro de la familia debe tomar la religión y llevarla al cielo y enseñarles a todos el camino de ella y así podrá establecer la nación de Dios. Esta nación no puede ser establecida con puros individuos, necesita familias enteras. Por esto el cristianismo no ha podido establecer una nación; por ser una religión que promueve el ideal de hombres mujeres que practican el celibato. Ustedes han visto la vida de los sacerdotes y las monjas católicas, ¿no es así?
En este mundo hay muchos países cristianos, pero no hay uno donde el líder soberano sea un sacerdote o un pastor cristiano. Hay una separación marcada Iglesia-Estado. El cristianismo es una nación espiritual. No tiene un territorio físico. Por eso muchos cristianos han sido matados hasta ahora. Si ellos hubieran tenido su propia nación hubiesen sido protegidos de ser asesinados y perseguidos.
Por no tener su propia nación, el cristianismo fue dispersado como vagabundos, y muchas veces conducidos a la muerte. En el futuro, la Federación de Familias debe unificar a todos los cristianos y encontrar nuestro hogar, país y mundo; con una soberanía nacional. Eso es lo que los cristianos deben hacer. (41-346, 18.2.1971).
Durante toda la historia, Dios no ha encontrado a alguien cuya carne y espíritu estén unidos, a quien Él pueda amarle totalmente. Tampoco Jesús pudo encontrar a tales personas. Por eso Padre Verdadero dice: “Jesús aun está orando en el paraíso por este mundo”.
Por lo tanto, nosotros deberíamos conocer el amor de Dios, quien busca completamente abrazar nuestro espíritu y carne. Dentro de tal dominio, nosotros debemos ser capaces de gobernar toda la creación, después de perfeccionarnos como los hijos de Dios. Ustedes deben entender que tal lugar es el mundo del domino en el jardín del descanso que Dios desea restaurar. Nosotros, estamos destinados a ir a través de la restauración, debemos recorrer caminos en la búsqueda de una nueva ideología. Ese tiempo ha llegado. En el futuro, el asunto de un punto de vista verdadero de la vida y el universo brillará para todos. (5-49, 14.12.1958).
Si no hubiese sido por la caída, el cielo sería un lugar donde sólo los hijos e hijas unigénitos de Dios habrían ingresado después de crear a su familia y haber vivido en su amor. El cielo tiene que ser poblado por familias, no por individuos. Dado que Jesús no formó una Él no pudo entrar y está en la sala de espera, llamada el paraíso.
En este sentido, el cielo está vacío. Nosotros así nos damos cuenta que la providencia de la restauración de Dios ha sido una historia lastimosa. Dios perdió a Adán y a Eva. Aun así no terminó simplemente perdiendo a dos individuos. La pérdida de Adán y Eva significó la de clan familiar. Ese clan se hubiese expandido en una raza, nación y un mundo; pero todos esos fueron perdidos. Siendo el caso de perder a Adán, Dios también perdió su reino centrado en la realeza del cielo. El perdió la raza y la familia extendida, y al hombre y la mujer celestial. Su hijo e hija unigénitos. (143-25, 15.3.1986).
Muchas gracias
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