Embajada de paz

Lic. Roy Sánchez - Sermón
 
San José Costa Rica
22 de agosto del 2010


Título: La preparación para ir al Cielo

2.1. El bastión del Cielo

Mientras más cerca estemos de la verdad y mientras más nos influya, se convertirá en nuestro centro, el cual nadie podrá arrebatarnos. Aun si la Tierra fuese a entrar millones de veces en caos, y el universo fuera repentinamente destruido, las personas cuya mente esté firmemente centrada en la verdad, nunca será cambiada o agitada.
Sin embargo, si ustedes no pueden estar preparados para aceptar tal verdad en su corazón, por muy genuina que ésta pueda parecer,  no la reconocerán. Aun si la vida o el amor verdadero apareciera, ustedes no serían capaces de saberlo no podrían advertirlo.
Si el cristianismo de hoy está en búsqueda de la verdad genuina, la vida y el amor verdadero, él debe completamente negarse a sí mismo, para terminar y llegar a ser una religión que establezca la verdad en el centro de la mente, que nadie más pueda arrebatarla.
Después que los nuevos continentes fueron descubiertos, pareció como si la Tierra se estaba expandiendo gradualmente, pero hoy parece más bien estarse encogiendo. En otras palabras, cuando la civilización no estuvo desarrollada, el mundo parecía inmenso, pero mientras la historia y la civilización se desarrollan, el mundo pareciera que se encoje gradualmente. Con respecto a esto, nosotros podemos saber que el mundo ideal es realizado a través de la historia de la dispensación de la verdad; y será la era universal cuando todo esté formando vínculos directos con nosotros.
Nuestro estándar como ciudadanos del cielo, es decir, la vida y el amor del Reino de los Cielos deben producir frutos en nosotros mismos. Porque la verdad, la vida y el amor son como una familia; el amor y la vida deberían necesariamente seguir a la verdad, y la vida y la verdad inevitablemente siguen al amor. De igual manera el amor y la verdad obligatoriamente deberían seguir a la vida.
¿Por qué la verdad, el amor y la vida están conectados de esta manera? Como ustedes saben, para que una cosa exista debería de haber: arriba y abajo, frente y detrás, derecha e izquierda, centrados en dicha cosa. No existe algo que pueda escapar del ámbito de influencia del número tres. Esta es la forma fundamental de la existencia.
De igual manera, esos tres elementos se juntan y hacen una forma unificada. Sin embargo, si una fuerza procede en la manera contraria, una reacción ocurre con una fuerza diferente. Consecuentemente, Dios es el origen del amor, la vida y la verdad. Aun así, después de la Caída, la gente falló en formar un triángulo que abrace el amor, la vida y la verdad en equilibrio. Así, Dios no pudo cumplir Su voluntad. (2-133, 17.3.1957).

Los discípulos que siguieron a Jesús pensaron que él podía dominar al Imperio Romano instantáneamente y llegar a ser el rey de Israel, y que ellos podrían tener altas posiciones. Tales cosas no son un problema. Antes que nada, nosotros tenemos que establecer el fundamento para el Reinado de Dios en nuestras mentes, y luego, centrado en esa mente, hacer el fundamento de unidad entre nuestro cuerpo y Dios. Este es el asunto principal. El Reinado comienza en nosotros. Por lo tanto, nuestra mente es la fortaleza del Reino. (47-273, 29.8.1971).

¿Dónde está el baluarte del Reinado de Dios? Muchos cristianos creen que ellos pueden ir al Cielo sólo creyendo en Jesús. Pero, ¿dónde está ese baluarte? Cuando Pedro preguntó, “¿dónde está el Reino de los Cielos?” Jesús contestó que no estaba en el Cielo sino en su corazón; así que, ¿dónde esta ubicado esa fortificación? ¿Podría éste estar constituido por un corazón triste, o por una mente que se auto engrandece o por una mente que niega a la sociedad? Esos no son los baluartes que deseamos ni son los que el Reino de Dios puede amparar.
La gente que busca el bastión del Reino de Dios tiene que encontrarse en soledad más que cualquier otra en la Tierra. ¿Por qué? Dado que Dios es solitario, la gente también debe ser solitaria, y dado que Dios ha ido por una historia de subyugación, ellos también deben ir por ésta.
Entonces, si la gente fuera sólo a arrepentirse, sentirse triste y derramar lágrimas de lamentación porque el Cielo y la Tierra están llenos de tristeza, ¿puede ésta convertirse en el bastión del Reino de Dios? No puede. Cuando sirven a la iglesia, mientras desean ser bendecidos nuevamente con alegría, nosotros debemos estar determinados a resolver los problemas del pecado y la maldad en este mundo. Sin una sola señal de determinación para satisfacer tal responsabilidad, el bastión del Cielo no puede existir.
Algunas personas muy confiadamente afirman que, como ellos están consistentes y tienen una posición social respetuosa, el Reino de los Cielos comienza por ellos, lo cual es la base del entendimiento que el bien y mal comienzan juntos. Sin embargo, el bien y el mal no pueden comenzar simultáneamente. Cuando el mal va al este, el bien debe ir al oeste, y cuando el mal se mueve, el bien se detiene. Más aun, cuando el mal tiene un deseo el bien no debe tenerlo. El bien y el mal son opuestos, contradictorios.
La búsqueda de la nación celestial comenzó en el punto donde Dios perdió toda su esperanza en relación al mundo humano. Así, la gente que está satisfecha con sus vidas presentes no puede ser verdaderamente religiosa.
Cuando son confrontados por la intercepción de situaciones de vida o muerte, la cual causa que ustedes se sumerjan en desespero, perdiendo el significado de su existencia, no deberían estar excesivamente aferrados a su estilo de vida habitual, sino buscar nuevos valores, aun negando su vida por ellos. De este proceder, la bondad verdadera puede comenzar.
Visto desde este punto de vista, ¿existen personas que pueden confiadamente decir que sus caracteres son el bastión del cielo? Nadie. Adicionalmente, allí no hay  quién pueda insistir que sus familias son el baluarte del cielo, y ninguna familia extendida puede insistir que Dios debe reconocerles por tal y tal buen logro. No hay tales razas, nación, ideologías o filosofías que puedan demandar el reconocimiento de Dios. Cuando yo pienso en esto, quedo atónito.
Por lo tanto, mientras alguien esté dispuesto a morir, vivirá, y quien quiera vivir, morirá. Entonces, ¿qué significa esto? Aquellos quienes trabajen para protegerse a sí mismos desde el mundo de la maldad, por más de un milenio, pueden darse cuenta que es un sueño, y sólo aquellos quienes agradecidamente se sacrifican a sí mismos por más de diez milenios pueden hallar esperanza para vivir por un deca-milenio.
De igual manera, aquellos quienes claman por vida,, felicidad y un reino eterno deben sobreponer la situación actual, con la felicidad como su objetivo, y deben sobrepasar por siempre el punto presente en el tiempo, sacrificándose a sí mismos. Sólo desde tal punto de vista puede surgir el bastión del reino de los cielos. (47-247, 29.8.1971).

2.2. El estándar para ir al cielo

Sin amar a Dios no podemos liberarnos del dominio satánico. Así que debemos amarle más que a nuestro cónyuge. Desde la red del amor en el dominio satánico, la gente caída ha surgido desde la periferia de ese ámbito de influencia, pero aún tiene que salir completamente de éste. Por tanto, no podemos amar a nuestros padres más que a Dios. (41-299, 17.2.1971).

¿Qué tipo de personas pueden entrar al cielo? Antes que nada, entrarán los que estén en sincronía con la mente de Dios. ¿A qué punto? Mientras Dios trabaja el ideal eterno basado en su propósito, nuestras mentes tienen que estar sincronizadas con la de Él, no solo por una década, sino para la eternidad, o sea estar en concordancia con el Dios eterno. ¿Qué tenemos que hacer para alcanzar esto? Tenemos que llegar a ser los hijos e hijas que pueden eternamente gustar y ser gustados por Dios. Para llegar a ser tales hijos, no deben aparecer como seres de tristeza.
Luego, nosotros tenemos que estar en consonancia con el cuerpo de Dios. Aquí “cuerpo” significa dirección. Mientras que los pensamientos representan el punto de todas las direcciones de la mente, el cuerpo es manifestado por la dirección final que ella tome. Para ser hijos en sincronía con Dios, cuando Él va al Este, tenemos seguilor. Si Dios apetece de algo cálido, pero Jesús gusta de algo frío, ¿sería esto correcto? Si Él quiere reír, hablar, y Jesús quiere dormir, ¿sería esto correcto? Todo lo manifestado a través del cuerpo físico tiene que estar en sincronía con Dios.
¿Sería correcto solamente con esto? No. Cuando Dios es s amable, nosotros no deberíamos estar de mal genio, ya que también deberíamos serlo. Lo interno y externo deben encajar. ¿Solo esto haría que todo funcione? Luego, nosotros debemos hacer lo que este alineado con la voluntad de Dios. Para que esto ocurra, ¿Puede existir  algo que nuestro cuerpo deteste? Nosotros debemos hacer lo que la mente y el cuerpo gusten. Dado que Dios existe, allí tienen que disfrutar Él, y Jesús que es el hijo. (47-257, 29.8.1971).

Nosotros no podremos ir nunca al Cielo sin sacrificar nuestras vidas. Vayan allí y vean por sí mismos si es que alguien no lo ha hecho. Así es la esencia de la fe. (37-250, 27.12.1970).

2.3. El punto de partida del reino de los cielos

¿Desde dónde puede comenzar el reino de los cielos? Sin disolver la angustia de Dios, nosotros no podemos entrar. Dado que hemos tejido la historia del dolor desde la caída, nosotros tenemos que restaurar todos sus lazos. Los vínculos de los seis milenios desde Adán y Eva. Los Principios de la Iglesia de la Unificación son los que enseñan acerca de un Dios de gran pena y aflicción.
La gente secular detesta la tristeza y huye de esta. El principio de la Iglesia de la Unificación enseña sobre la pena, la frustración y la tristeza de Dios, las cuales son más miserables que cualquier otra situación de aflicción. Si algo triste sucede en el mundo, la mayoría de la gente lo evadiría y correría lejos de esta, pero el lema de la Iglesia de la Unificación es restaurar tales lugares de tristeza y aflicción.
Toda la gente en el mundo trata de evadir la pena y el dolor, pero originalmente ella no estaba supuesta a ser de esa manera. Mientras más entendemos el desconsuelo de Dios y el contenido de su desgracia, más grande será la fuerza que actualmente emerja en la Iglesia de la Unificación para disolver su angustia milenaria. Esta fuerza se convierte en el motivo de acción explosiva ilimitada. Es la gran fuerza de la Iglesia de la Unificación. (21-113, 17.11.1968).

2.4. La esencia del reino de los cielos

¿Qué tipo de mundo es el reino de los cielos? Como éste es el mundo original, los individuos, las familias y las familias extendidas acusados por Satanás no pueden ir allá. Para entrar, todos tienen que llegar a unirse; en otras palabras, tres generaciones deben llegar a ser como una sola. En la familia de Adán, él fue la primera generación, Caín, Abel la segunda y sus hijos la tercera; esas tres generaciones tuvieron que ser una. Desde el punto de vista de Dios. Él fue la primera generación, Adán y Eva la segunda generación y Caín y Abel la tercera. (21-54, 1.9.1968).

Dado que el cielo es el mundo donde se vive por el bienestar de los demás, nosotros debemos avanzar haciendo de esta noción nuestra primera consideración. Aquellos quienes tienen la idea de ser servidos serán destruidos, este lugar  es el mundo lleno con el amor de Dios. La esencia no es ser servido sino más bien vivir por el bien de la totalidad. Así es como difiere del mundo secular.
Las enseñanzas religiosas de vivir por el bien de los demás, siendo absolutamente obediente, sacrificando y sirviendo a otros, no existe en el mundo secular. Estos valores son percibidos como juegos de grupos de religiosos, que no saben; sin embargo, esta fue la estrategia secreta de Dios en contra de Satanás, y la gente pudo ser bendecida aun siendo ignorantes de las leyes del cielo. (46-42, 18.7.1971).

2.5. La estructura del reino de los cielos

Nosotros no hemos restaurado la tierra natal original. Como tal, hemos perdido la patria de original, la cual definimos como la que posee el ámbito de influencia de Dios en la Tierra. Cuando hablamos del ámbito de influencia, nos referimos al que está tanto en la Tierra como en el cielo.
Tres elementos principales son requeridos para establecer una nación: primero la soberanía, luego el territorio y luego los ciudadanos. Sin embargo, Dios aún no tiene la soberanía para gobernar; tampoco tiene gente para ello. Esto es en no tener una patria, un  mundo en el cual la gente debería vivir. (155-26, 6.10.1964).

Sección 3. Los prerrequisitos y las condiciones para ir al cielo

3.1. Prerrequisitos para ir al cielo

3.1.1. La necesidad de sufrimiento

Lo que permanece por siempre es el sufrimiento soportado por haber llevado una vida pública, al servicio de la totalidad. Si ustedes pasan por tal sufrimiento y subsecuentemente terminan arruinados en el mundo espiritual, será correcto que se quejen conmigo. Aquellos quienes son golpeados en el curso de trabajar por el pueblo, el mundo, el universo físico y espiritual son gente sabia. (19-30, 10.12.1967).

Si la gente responsable por la nación fuera capturada por el enemigo y se le diera un trato preferencial, su gente no podrán estar junta. Mientras más miserable es su muerte, más cerca estarán de solidarizarse.
Según esta fórmula, podemos crear la unidad con el mundo espiritual yendo a través de dificultades en el camino público. Mientras más suframos, nos relacionaremos más con el mundo de los espíritus. Si nosotros solo continuamos de una manera casual, descuidada, ese mundo hará lo mismo. En este sentido, Dios desarrolla su estrategia a través de Satanás. El nos deja sufrir sin parar. Algunas veces  deja que nos maten. La muerte en si es lastimosa, pero ésta puede generar la reacción de la unidad. (49-108, 9.10.1971)

Aquellos quienes desean entrar en el cielo tienen que vivir, morir y partir miserablemente. ¿Son esas buenas o malas palabras? Son buenas, entonces las palabras: “¡salgan y mueran testificando a la gente!” son también buenas, eso es morir por el bien de los demás. Si lo hacen, serán elevados como los maestros del gran universo.
La creación, los seres humanos y Dios son de infinito valor. Dado que aquellos quienes se sacrifican arriesgando sus vidas para abrazar el mundo, con un corazón de bondad, están esencialmente sacrificándose por el bien de los tres; Dios tiene que compensarles con algo muy precioso.

Desde tal punto de vista, Jesús proclamó que: “los miembros de su familia son sus enemigos,” y “aquellos quienes busquen morir vivirán, y quienes busquen vivir morirán.” De otra manera la gente no puede ir al cielo. Por consiguiente, esta lección de Jesús, fue la más bendecida, valiosa, preciosa indispensable y absoluta del evangelio.
La Iglesia de la Unificación no enseña que vivamos vidas opulentas y cómodas en la Tierra. Aun si vivimos vidas extremadamente pobres, vamos por exageradas dificultades y morimos en las calles, al punto que hasta los perros evitarían mirar nuestro cadáver, llegará el día cuando las flores se abran en el lugar de nuestra muerte. Allí, toda persona sagrada se reunirá para crear una ciudad capital. Mi idea es tener a los miembros de la Iglesia de la Unificación teniendo dificultades por el bien de la nación y el mundo, con el fin de hacer de ellos hijos devotos y ciudadanos leales.
Yo debo darle una paliza a quienes no estén dispuestos a ir. Es el amor el que hace que ustedes superen situaciones trágicas y dificultades, aun si esto significa que se les pateé para que vayan por ese camino.
Por lo tanto, el primer mandamiento de Jesús es: “¡Amen al Señor su Dios con todo su corazón, con toda su alma, y con toda su mente!” Luego él dijo, “Amen al prójimo como a sí mismos” ¿Quién es el prójimo? La gente del mundo es el prójimo, son sus vecinos y hermanos. Tienen que invertir todo su corazón y alma, y ofrecer sus vidas a toda la gente del mundo. Si ustedes arriesgan su vida, ya han hecho su trabajo. Mueran una vez por la voluntad de Dios. ¿Dónde debemos morir? Debemos hallar el lugar de nuestra muerte. Si ustedes nacen como una bomba, ustedes deberían ser dejados caer en las rocas y explotar rápidamente. No caigan en un arrollo. Considerándose ustedes mismos como bombas listas para ser lanzadas, su meta es aterrizar en una roca. Como seres detestables, acumulen sus fuerzas en contra del enemigo. Dado que yo hice tal resolución, en los pasados cincuenta años, yo no me he quejado por las largas distancias recorridas, y no titubearé en seguir avanzando.
Con el fin de realizar la esperanza del mañana, ustedes deberían sacrificarse mientras derraman lágrimas, y ejercer todos sus esfuerzos y corazón, pasión y devoción. La corriente principal de pensamiento del fundador de la Iglesia de la Unificación es ir adelante manteniendo la vida del fundador sin titubeos, para crear un punto de unificación que pueda corresponder con la esperanza del mañana. La aventura como por el espacio estelar, con este camino, o sin el. Nosotros ahora estamos desplegando una temible lucha sangrienta.
Si allí sobrevive un fundamento por el cual la arriesgaron, este será un modelo a lo largo de la historia, y será el fundamento para la felicidad de la gente del mundo. El universo entero considerará esta base como el punto de partida de la armonía. Será un lugar el cual llega a ser un eje para el desenvolvimiento de un gran movimiento, el cual puede conmover a Dios y unir las esperanzas de la humanidad. Aquellos quienes viven en tal lugar, mientras sienten la responsabilidad del universo físico y espiritual, por medio de lo cual harían que todo permanezca inmóvil cuando no hay acción, y después lo activarían, nunca serán personas de mentalidad angosta. (49-303, 17.10.1971).

Aquellos quienes están en el camino de la verdad, deberían ir por el de la muerte hasta que fallezcan, con el fin de pagar indemnización y sufrimiento... Por esto tenemos que ir por ese camino durante nuestra vida. Esto es para reducir el período de indemnización, a través del sufrimiento en la Tierra, el cual tendría que ser pagado durante eones. De igual manera, el camino de la verdad es para indemnizar el curso del sufrimiento en la Tierra que tendría que ser transitado por la eternidad. (31-320, 7.6.1970).

Muchas gracias