San José Costa Rica
03 julio del 2011
Título: Los oficios religiosos y la etiqueta celestial para servir en la iglesia
Sección 4. Los sermones deben transmitir gracia e inspiración
4.1. La práctica de dar sermones
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Los sermones deberían ser dados desde la posición de sentir dolores de parto. Ustedes deben poner toda su concentración allí. Cuando se paran detrás del podio, deben sentirse como una mujer embarazada en camino a la sala de parto. Si alcanzan tal nivel, no necesitan preparación. El contenido de su sermón no será un problema. El problema está en si su corazón ha alcanzado ese nivel o no. (96-168, 3.1.1978).
El tiempo durante los sermones crea una línea divisoria que decide quién entra en el Cielo y quién al infierno. Si alguien viene a nuestra iglesia pensando, “yo siempre me he preguntado acerca de la Iglesia de la Unificación, vamos a ver cómo es” y luego es perturbado con el sermón, diciendo, “¡qué tipo de sermón es ese!” Esto equivaldría como cortarle el cuello a esa persona. Dar el sermón debería ser una ocasión seria, más que cuando un juez dicta una sentencia en la corte. (96-169, 3.1.1978).
Lo más difícil de hacer para algunas personas es hablar en frente del público. Cuando están en frente de la gente y le hablan, cada uno les presta atención a ustedes. Los individuos A, B y C, todos escuchan y critican o juzgan por su cuenta. Por eso es tan difícil para cualquiera hablar en frente de mucha gente. (39-150, 10.1.1971).
Los líderes de la iglesia siempre deben mejorar sus sermones y suministrar lo que los miembros necesitan, o cualquier cosa que pueda ser de asistencia a ellos. (56-12, 10.5.1972).
Sin ninguna experiencia profunda, los líderes espirituales no pueden hacer su trabajo. Ellos deben preparar sus conferencias refiriéndose a libros y dar el sermón basado en los libros; sin embargo, ¿está Dios en esos libros? No lo está. Ustedes deben entender que Dios existe en puro espíritu y no sirve de nada si Dios no viene a través del espíritu. (76-151, 2.2.1975).
Cuando dan un sermón, si los miembros saben que ya has dado un sermón con ese título, no les gustará. Así como cambian las estaciones cambia el sentimiento de la gente. La gente no está siempre feliz sólo porque es de mañana. Existen días de depresión aun cuando hay pocas preocupaciones.
Aunque sea un día tan claro y refrescante, ustedes se pueden poner melancólicos. Entonces, ¿cómo pueden hacer para sobreponerse a esto? Si no hay ningún estímulo que ayude a cambiarlo rápidamente, vayan y encuentran un lugar aún mas melancólico. Un cambio distinto de ambiente por uno mejor o peor provee un estímulo a través del sentimiento de gratitud al tener un dar y recibir de acuerdo a las circunstancias.
De esta manera ustedes pueden ayudarse a sí mismos para sobreponer ese sentimiento. Si no pueden encontrar soluciones y controlar su vida diaria, no serán capaces de ofrecer guía a mucha gente. (30-126, 21.3.1970).
Ustedes necesitan ofrecer algo fresco. Tienen que inspirarlos de alguna manera. Suplan esto con oraciones si es necesario. Si aún así esto fracasa, deberían poner su vida en el borde del abismo para hacer la diferencia. (30-126, 21.3.1970).
Si ustedes dan un sermón pobremente preparado y nadie recibe ninguna gracia a través de este, aunque den lo mejor de sí con todas sus fuerzas y aún así no hay resultado, deben regresar y pasar más tiempo lamentándose con arrepentimiento. Es algo vergonzoso. Ustedes deben conocer su propia vergüenza. Así es como se desarrollan. (96-168, 3.1.1978).
Cuando ustedes comen arroz en la mañana, comen arroz nuevo, ¿verdad? Debe tener un sabor fresco. De igual manera, ustedes tienen que dar cosas nuevas. Desde el aspecto espiritual, deberían suministrar algo nuevo, como suplemento nutricional y agregarle sabor. Tendrán que añadir condimento para darle un sabor ácido, salado o un sabor amargo, deben darle un nuevo sabor. (75-176, 2.1.1975).
Si dieron un sermón por una hora sin dar ninguna gracia o inspiración a los asistentes, tienen que arrepentirse por tres horas. Esto debería estar claro para ustedes. Si dan una mala presentación y no transmiten ninguna gracia, tienen que disculpar tres veces ese período. A cualquier forma de vida, ustedes tienen que darle el agua de la vida y cuidarla. Pero si en vez de eso, sacan el agua de la tierra y la arruinan, deben ser responsables de ello. Aun después que la audiencia se ha ido, ustedes deben distribuir la gracia, centrados en el discurso del día. (160-194, 12.5.1969).
En el domingo ustedes dirán, “umm, ¿que parte de la Biblia deberé leer? ¡Vengan himnos, vengan canciones sagradas!” No hagan esto. Esto no es lo que deberían hacer. Centren sus palabras y conocimientos en la gente, y en fuentes vivas, extraigan milagros relevantes desde la Biblia, y den sermones interesantes comparando las experiencias de las personas con el contenido de la Biblia. Entonces, la mente de los oyentes se sobresaltará y cuando ellos escuchen sus propias experiencias, les gustarán.
No traten de hacerlo mirando los libros. Los libros son hechos por las personas. Ustedes deben saber que la gente misma es la fuente de los textos en los libros.
Los líderes de iglesia deberían pasar por muchas dificultades. Deberían ir a través de muchos entrenamientos de vida. Los líderes necesitan experimentar la vida de un pobre obrero, un mendigo, un alto ejecutivo, incluso alguien de una mayor autoridad. Entonces, con todas esas experiencias en tal posición pública, sus testimonios se harán más reales. (160-194, 12.5.
4.2. Sermones del Padre Verdadero
Yo paso más tiempo orando por los miembros que orando por el sermón en sí. Yo oro con devoción sincera: “¡Padres Celestial! ¿Qué debo hacer para levantar a esta gente? ¿Hago esto o lo otro?” y después doy el sermón como mi mente me dirigiera. (9-8
No ha habido momento en el que yo me haya “preparado” para un sermón, la preparación viene a través de la vida diaria. Cuando hablamos desde experiencias de vida, es imposible que esto no toque el corazón de cada uno de los asistentes. (16-34
Una vez yo tuve que cavar un túnel en Ham Hung. Llegamos a estar tan hambrientos mientras trabajábamos que yo no podía levantar la herramienta que mis manos sujetaban, y estábamos al borde del colapso. Cuando escuché el grito, “¡Es hora de comer!” no pueden imaginarse qué tan maravilloso sonó eso a nuestros oídos. ¡Oh, ese arroz! ¡Qué sentimiento al momento de ir a comer después de haber estado clavando ese pico en la tierra! Yo tengo incontables experiencias de esa materia prima de historia vivida. (30-152,21.3.1970).
Estas situaciones miserables no me destruyen, sino que permiten que se ilumine la senda de la historia. Por eso, yo debo seguir adelante hasta que llegue el día cuando Dios pueda juntar su tesoro. Si estos hechos de sufrimiento fueran revelados a la gente del mundo, entonces, si en vez de hablar por una hora sobre una materia diferente, yo hablara sólo por diez minutos de estas cosas, cada uno rompería en lágrimas. ¿Dónde hay un tema de sermón que sea tan bueno como este? (30-152, 21.2.1970).
Si ustedes tienen una relación íntima con Dios, no se preocupen si no se prepararon para su sermón. Necesitan ese tipo de entrenamiento también. Cuando yo me encuentro con una persona famosa, hay veces en las que puedo hablar hasta diez veces al día. Entonces, tengo que hablar acerca de temas diferentes en cada circunstancia. Sin embargo, ¿Me preparo yo para todas y cada una? Mi corazón en esos momentos tiene completamente la consciencia de ser una ofrenda. Allí no hay “Yo,” no hay concepto de mi existencia. No hay sentido de tener posesiones. El Cielo está con nosotros cuando estamos en una posición de dedicación absoluta. (60-348, 18.8.1972).
Ustedes siempre tienen que estar concientes de qué dirección estoy tomando. Si me siguen el paso, eso será lo más efectivo para sus sermones. Esto se convierte en un motivo para que den inspiración. El problema es tratar de hallar el por qué estoy haciendo ciertas cosas. Para alcanzar mi nivel de corazón, ustedes deben elevar su corazón y pensar acerca de cómo irían en mi lugar y me representarían. Si todos ustedes se mueven al unísono como mis receptores recíprocos acompañantes, la fortuna celestial vendrá a ustedes. (60-349, 18.8.1972).
Cuando ustedes den un sermón el domingo, deben estar serios. Si yo fuera ustedes, no conciliaría el sueño. ¿Cómo podría uno dormir? Dar un sermón es como dar una inyección para salvar la vida de otra gente. Es como una inyección rejuvenecedora.
Nosotros tenemos que darles a los miembros una semana digna de meditación e inyección rejuvenecedora. Ustedes deben guiar desde la seria posición de un doctor quien da una inyección a un paciente quien está al borde de la muerte. Por eso cuando ustedes van al podio, es como ir al paredón de ejecución.
Ustedes deberían estar sudando cuando articulan un sermón. Sudor debería estar corriendo abajo por su espina dorsal. Esto tiene que ser hecho con lágrimas y sudor. Esta es una regla de acero. (160-194, 12.5.1969).
No hay necesidad de preocuparse por sus sermones. Existenmás de doscientos volúmenes de sermones seleccionados de los que yo he dado en mi vida. Cuando ustedes tengan una entrevista en el mundo espiritual, dirían: “yo nunca los vi o los leí.” Nunca los traduciré al inglés. Es un asunto serio si ustedes van al mundo espiritual sin leerlos. Es un problema serio si los líderes no los leen. (173-76, 3.1.1988).
Sección 5. Donaciones de ofrendas de acuerdo con la ley celestial
5.1 Método de ofrecer el diezmo
Deben ser estrictos con los fondos públicos. Ustedes deberían ser minuciosos en sus diezmos. Sin falta deberían ofrecer una décima parte del total de sus ingresos a Dios.
Al ofrecer una contribución de sus posesiones materiales a Dios, ustedes pueden establecer una condición igual a la de haber ofrecido todo lo que tienen. Aun si ustedes no le ofrecen todo al Padre, ofrecer una porción de este con todo su corazón y mente permitirá que el resto sea considerado sagrado. La persona que da su diezmo nunca perecerá. Mientras pasan los días, su almacén estará lleno con más bendiciones materiales. (31-239, 4.6.1970).
Si ustedes pueden dar el diezmo con devoción sincera, nunca estarán hambrientos. Como regla, sus descendientes nunca
sufrirán por necesidad de cosas materiales. Inviertan su devoción en ofrecer el diezmo; esta es la sustancia de la fe. Sólo ofrecerla de una manera mediocre no funcionará. Una ofrenda es algo que ustedes ofrecen en nombre de sus vidas. Por eso deberían ofrecer la cosa que es más importante para ustedes. (63-338, 22.10.1972).
Para hacer ciertas “condiciones de indemnización” (ofrendas de sacrificio), las cosas materiales son necesarias. La razón que debemos ofrecer el diezmo al Cielo esta aquí: los números del 1 al 9 (dentro del Período de Crecimiento, 3 niveles de 3 etapas cada uno) pertenecen al mundo caído; el número 10 (del Dominio Directo de Dios), es el número que elimina la caída, es el número del Reino Celestial. (10-217, 14.10.1960).
Entre las doce tribus de Israel, once tribus tuvieron que ofrecer diezmos en el altar gobernado por la tribu de Leví. De ahora en adelante, ustedes no serán miembros si no aportan su diezmo. Es absolutamente esencial dar el diezmo en nuestras vidas diarias mientras vamos por este camino. No deberían considerar y usar ese dinero como suyo propio.
Originalmente, deberían ofrecer tres décimas (30%) de sus ingresos: una décima por su nación, una décima por el mundo y una décima por la iglesia. La razón es que el número 9 (tres veces el número tres, da nueve) ha sido gobernado por Satanás hasta ahora. Si el número 9 es regresado y conectado a Dios en la Tierra, donde Satanás es el amo, Dios puede tener dominio por sobre ese número. De esta manera, Dios puede restaurar el número 10 y así, si ustedes creen en Dios y le llevan el número nueve, todas las posesiones en el dominio del 9 podrán ser separadas del dominio de Satanás. Por eso surge el término “diezmo,” dar el diez por ciento. (150-218, 15.4.1961).
Nosotros, quienes estamos en el curso de ir a través de la providencia de la restauración, deberíamos estar determinados no sólo a cumplir con la condición de donar un décimo de nuestros ingresos sino tres décimos. Un décimo de sus ingresos debería ser ofrecidos a su nación, el segundo décimo a la gente del mundo. Este debe se ofrecido en el curso de la restauración. El último tercio debe ser ofrecido al Reino de los Cielos. La gente que recibió responsabilidad desde el Cielo nunca debe violar la condición de dar su diezmo. Al mismo tiempo deberían cumplir con todas sus responsabilidades de piedad filial. (150-218, 15.4
Cuando usted hace una donación, no debería usar el dinero que sobró después de la comprar algo para comer. Ese dinero es profanado. Más aun, Dios no estará presente cuando un donativo es hecho con el sobrante después de adquirir cosas en el mercado. (48-86, 5.9.1971).
Ustedes no deberían usar las sobras para las ofrendas de sacrificio (indemnización). Las sobras están manchadas. Una persona de Dios lo reconocería inmediatamente. Por eso que es yo les prevengo para evitar que vayan a lugares impuros. (30-1
En el futuro, todas las cosas deberían pertenecer al mundo. Al mismo tiempo todas las cosas deberían pertenecer a Dios, a los Padres Verdaderos mundiales y los Hijos Verdaderos mundiales. Nosotros somos responsables por restaurar todas las cosas a tal posición. Esto es lo que ustedes deberían considerar a fondo. (23-336, 15.6.1969).
Al hacer una ofrenda para el mantenimiento de la iglesia después de haber tratado con sus propios gastos primero, suena extremadamente bien, pero yo pienso que es extremadamente malo. Hacer una ofrenda a Dios debería ser su primera prioridad en la vida, antes de pensar en su propia vida. Pero si al hacer un donativo, lo hacen pensando que están ofrendando un porcentaje de su ingreso, esto fácilmente los guiará al hábito de poner su vida primero antes que Dios. Si Dios es colocado como segunda prioridad, más tarde Él terminará estando en el último lugar. ¿Creen que llegará a ser así o no? (96-101, 2.1.197
Cuando hagan una donación el Domingo en la iglesia, si los hijos dicen: “mami, papi, el dinero para la donación, por favor…,” ¿dirían ustedes, llevando cualquier billete viejo en la mano, “esto es para la escuela dominical?” ¿Es Dios un mendigo? ¿Es el pastor de la iglesia un mendigo también? El pastor y la iglesia no deberían ser tratados de esta manera. Para las donaciones ustedes deberían ofrecer lo mejor de lo que poseen.
Deberían poner las aportaciones en la parte más especial de sus ahorros y ofrecer devoción en su preparación. En otoño, cuando cosechan los granos, una décima de lo que ustedes recogen debe ser separado y almacenado en un granero aparte. Entonces, durante el año, sus hijos y familiares deberían reunirse, y con sinceridad y amor, deberían ofrendar humildemente ese diezmo. (166-71, 28.5.1987).
No pidan que les devuelvan el dinero después de hacer una ofrenda. No es apropiado. Si el dinero es usado por un propósito mayor por la persona responsable, eso es todo lo que importa. Ese dinero no será usado para un propósito bajo. No tiene que ser usado por ustedes. (125-188, 20.3.1983).
Dios es el Creador del universo y el Ser omnipotente y omnisciente. Creen ustedes que el grandioso Dios estaría complacido con el dinero ofrecido por algunos miembros de la iglesia como si lo dieran a un mendigo, y diría: “¡ah, benditos sean los me hicieron donaciones! ¡Ustedes son un grupo religioso de gente tan amorosa!” ¿Cómo podría Dios levantar su dignidad en frente de Satanás? Si la cesta de donaciones esta siendo circulada en la iglesia, es como un mendigo quien sostiene una pancarta en la puerta de la iglesia. Dios no estará contento con eso. (96-101, 2.1.1978). |