Embajada de paz

Oscar Barquero - Sermón
 
San José Costa Rica
27 de noviembre del 2011


Título: La fórmula para la restauración por indemnización

Sección 1. Las obras de Rebeca, Tamar y María, vistas según la restauración de la naturaleza maternal
1.1. La Caída de Eva y los engaños de Rebeca y Tamar

 

La Caída humana comenzó desde el vientre de la madre. Por lo tanto, la restauración tiene que ser iniciada desde el vientre de la madre. Este fue el origen del mal, el punto de partida, así que de igual manera debemos regresar al origen en la restauración. De esa manera, Dios estableció a los dos hermanos para conducir la dispensación para restaurar el derecho de la primogenitura. En otras palabras, Caín, el primogénito, tuvo que descender a la posición de Abel, y Abel tuvo que ascender a la posición de Caín. Sin embargo, Caín terminó asesinando a Abel. Este acto fue una repetición de la Caída en el tiempo de Adán y Eva al punto en que la figura adánica fue dominada por el arcángel y la restauración de esta posición fue negada. (55-109, 1.5.1972).

¿A quién engañó Eva cuando cayó? Ella engañó a Dios, cayó en la posición de negar a Dios por su cuenta sin que Él lo supiera, sin consultarle. Luego, Adán fue su esposo y también el hijo de Dios. Adán se perdió porque Eva cayó en la posición de negar al padre y al hijo. Para indemnizar y restaurar lo que ocurrió Dios levantó a Rebeca, para recuperar la bendición del padre, Isaac, en el lugar de Dios y su hijo Esaú en el lugar de Adán, sin que ellos lo supieran. Es decir, para restituir lo que fue revertido, Rebeca vino a ofrecer la condición a través de Jacob, y restauró el derecho de la primogenitura. Esta fue la ofrenda condicional. Rebeca y Jacob pudieron alcanzar la restauración simbólica a través de esto, más no la restauración substancial. (114-17, 14.5.1981).

Un arcángel tentó a Eva, así, en el proceso de la restauración la figura Eva tiene que tentar a la figura arcangélica según la voluntad de Dios. La indemnización y la restauración tienen que ser realizadas de esta manera. Por eso es que Tamar tuvo una relación con su suegro. La promesa dada en ese tiempo fue que él le daría a ella un cabrito pero ella pidió su anillo, manto y bordón, tres cosas que seguramente marcarían su identidad y las mantuvo. Ella recibió la evidencia y la guardo con determinación, “Para probar quien es el padre del niño que yo tendré, debo cuidar esto aunque muera.” (55-305, 9.5.1972).

Eva engañó a Adán, su prometido y hermano mayor, y a Dios, su Padre. Como resultado, los actos cometidos por Eva tienen que ser repetidos por María y Tamar con el fin de restaurarlos. Lo que María hizo engañando a su futuro esposo y a su suegro, esposo, padre y todos sus hermanos y hermanas, en general se convirtió en el contenido de la indemnización correspondiente a las acciones de Eva. Los actos cometidos por Eva, Tamar y María se asemejan entre sí. (213-309, 21.1.1991).

Así como Eva engañó a tres posiciones de hombre, tres hombres siempre son engañados. Rebeca engañó a tres hombres, ¿no es así? Ella engaño a Dios, a su esposo y a su hijo. Tamar también engaño a tres hombres, a su suegro, al primer hijo y al segundo hijo de este. ¿A quién engaño María? A Dios, a su padre y a su futuro esposo. Es lo mismo. Eva engañó al padre, al hermano y al esposo. Adán fue el hermano mayor y al mismo tiempo esposo. Es lo mismo. (215-98, 6.2.1991).

En el primer capítulo del Evangelio de San Mateo aparecen en el linaje de Jesús las cuatro grandes “concubinas.” Allí ustedes ven a Betsabé ¿cierto?, y a Tamar, luego a la ramera Rajab y después aparece Rut. Las cuatro grandes “concubinas.” Ellas todas estuvieron en alguna posición de concubinas. Ellas tuvieron esposos pero, aun así, tuvieron relaciones con otros hombres, entonces ¿no fueron rameras? Por lo menos una vez deberían leer muy bien la Biblia. Jesús no fue capaz de nacer a través de una mujer justa a los ojos de su época. Su linaje apareció a través de una concubina. (139-311, 31.1.1986).

La Biblia es una escritura sagrada, pero esta contiene muchas cosas que no pueden ser toleradas, ¿no es así? ¿Como fue que Jacob se uniera a su madre Rebeca para engañar a su hermano Esaú y a su padre para recibir la bendición? ¿Cómo llegó Tamar a tener una relación con su suegro, y por qué vendría la bendición a la tribu familiar de Judá, centrado en Fares y Záraj quienes nacieron como resultado? La cuestión es ¿por qué hay problemas que no pueden ser resueltos desde el punto de vista moral humano?
En el primer capítulo del Evangelio de San Mateo, aparecieron en el linaje las cuatro concubinas: Tamar, Betsabé, Rajab y Rut. Este evangelio es equivalente al Génesis, pero el problema es, ¿por qué la primera página del Nuevo Testamento se enfoca en tales mujeres? ¿Por qué mujeres que están “manchadas” e “impuras” aparecen de esta manera? Sin entender la visión del Principio Divino respecto a la Caída humana, no hay manera de resolver este enigma. Esto permaneció como un misterio. Pero en mi vida esas cuestiones fueron aclaradas por primera vez. (211

1.2. La restauración fundamental en el vientre a través de Tamar

En los dos casos de Caín y Abel y Esaú y Jacob, los hermanos tenían que intercambiar posiciones. La cooperación entre la madre y el hijo siempre es necesaria. Eva protegió a Abel. Luego, en el caso de Esaú y Jacob, Rebeca estuvo del lado de Jacob y le ayudo por medio de engaños. No obstante, nadie supo acerca del hecho de por qué Dios los bendijo. En el tiempo de Jacob, ellos nacieron como gemelos pero sólo intercambiaron sus posiciones mucho más tarde. Como esto no sucedió a temprana edad, entonces en el tiempo del nacimiento de Fares y Záraj, cuando estaban a punto de salir del vientre de Tamar, lucharon y se intercambiaron las posiciones. El segundo hijo echo a un lado al primer hijo para nacer primero. Deben entender el profundo significado de que todas estas cosas representan un paso al acercamiento del estándar de linaje de los padres originales. (120-167, 13.10.1982).

Dios le dijo a Rebeca, “Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas;” (Gen. 25:23). Esto significa que dos hijos formarían las raíces de dos naciones separadas, una siendo la nación celestial y la otra la nación satánica. Dios lucho allí para restaurar el linaje a través de esas tres generaciones. El fundamento tiene que ser establecido donde está la lucha, dentro del vientre, con el fin de invertir la primogenitura, de manera que el linaje pueda ser heredado desde el vientre. Jacob, en la tercera generación, ganó una victoria externa, pero la base para la victoria interna fue creada por Fares, nacido del vientre de Tamar. Este es el principio de la restauración. (36-251, 6.12.1970).

Cuando consideramos el trabajo de Tamar, ella arriesgó su propia vida con el fin de mantener la providencia de Dios. Yo también arriesgué mi vida. Jacob luchó con el ángel arriesgando su vida. Aun cuando su cadera fue dislocada, él no dejo ir al ángel durante toda la noche. ¿Qué significa eso? La cadera debe ser golpeada. El adulterio fue cometido usando la cadera erróneamente, no fue así. Por lo tanto, nosotros en al Iglesia de la Unificación debemos hacer la ceremonia del bastón de indemnización después de la Bendición. ¿De qué se trata esa ceremonia? ¿Dónde damos con el bastón? En la parte de las nalgas. ¿No fue esa la región usada erradamente? ¿Por qué el astuto Reverendo Moon prepararía algo así? Sin embargo, nosotros no tenemos otra alternativa en este asunto. (214-225,

Diferente al pasado, donde el arcángel tentó a la mujer, una mujer tienta a su suegro para cumplir el mandato celestial y heredar el ideal de Abraham. Tamar estaba lista para sacrificarse aunque tuviera que convertirse en escoria o aun si ella fuera golpeada a muerte… en esos días, la ley judía dictaba que si una viuda concebía un hijo, ella tiene que ser apedreada hasta la muerte; pero ella estaba preparada para eso, ¿entienden el significado de esto? Ella se determinó absolutamente: “Mantener el linaje de Judá es mi deseo, y esta es la única manera de hacerlo. Si ustedes me matarán, que así sea.” Ella procedió, lista para morir. Esta obra providencial de Tamar en la cual ella estaba preparada para morir como una ofrenda, determinándose y ateniéndose a las consecuencias, llegó a ser un logro providencial impresionante. (110-35, 8.11.1980).

Los antepasados de Jesús vinieron de Tamar. Esta es una realidad sorprendente. Cuando consideramos este fenómeno desde el punto de vista según el Principio no podemos negar la teoría de la Caída. ¿Por qué tuvo Dios que llevar a cabo tal dispensación? Los seres humanos fueron manchados desde el vientre, así con el fin de establecer un punto para el cambio, para el cambio de linaje, comenzando desde el vientre, Tamar tomó su posición con tan trágico destino. (110-35, 8.11.1980).

A través de su madre Tamar, un hermano mayor y un hermano menor intercambiaron posiciones en el vientre por primera vez en la historia. Nosotros llegamos a entender que la historia del derecho de la primogenitura fue corregida por primera vez en el período de Judá por una mujer llamada Tamar, quien estaba obligada a actuar en contra de la ley judaica. El punto de partida en donde Satanás no puede invadir a aquellos que heredaron esta tradición de la victoria de Tamar, radica aquí. Satanás no pudo invadir a aquellos quienes heredaron y vivieron según el corazón y la tradición histórica de Tamar, la tradición de la tribu de Judá. Basado en esta inversión de posiciones es que la tradición celestial ha sido transmitida. (72-139, 2.6.1974).

La Tamar fue una mujer que reconoció el linaje de Dios, es decir, la bendición como lo más importante. Ella fue una mujer representante de la historia, estaba preparada para arriesgarse en cualquier peligro con el fin de heredar el linaje. Esta posición es similar a la posición de Eva. A pesar que Eva debió haber heredado el linaje de Dios directamente como la madre de la humanidad, ella de hecho descuidó y destruyó esta herencia. Con el fin de restaurar esto, debe aparecer una mujer que sobrepase a Eva. Tiene que aparecer una mujer con la única mentalidad de continuar un linaje bendecido por Dios como algo más valioso que su propia vida. Tamar fue tal mujer. (58-53, 6.6.1972).

Judá fue el suegro de Tamar, en la posición de padre. Tamar concibió un hijo a través de su suegro como resultado de la unidad entre “padre” e hija, mientras que al mismo tiempo representaban las posiciones de Adán y Eva. De acuerdo al Génesis, capítulo 38, Judá tuvo tres hijos, y Tamar fue la esposa del primer hijo. Como su esposo murió, según la costumbre judía ella tenía que concebir un hijo con el hermano menor de su esposo, pero él también murió y el otro hermano estaba muy joven para casarse. Como Tamar creyó que manteniendo el linaje restaurado de Dios era más importante y necesario sobre todo lo demás, ella tuvo que recurrir a medios extremos de concebir un hijo a través de su suegro. En este tiempo, ella se despojo de su orgullo y estuvo preparada incluso para sacrificar su vida. Ella portó la vestimenta de una prostituta, se sentó en la calle por donde su suegro pasaría, lo tentó mientras estaba yendo a la granja y tuvo una relación con él. (55-114, 1.4.1972).

Tamar puso su vida en el borde del precipicio al tener una relación con su suegro. Ella pudo haber sido apedreada a muerte inmediatamente después de esto o quizás las dos familias pudieron ser ejecutadas. Aun bajo tales circunstancias, ella abandono su honor y dignidad. Su esposo murió, así ella recibió el hermano de su esposo, quien también murió. Pero el tercer hijo estaba muy joven y el linaje bendecido por Dios no pudo ser heredado a través de él. Así Tamar juró continuar el linaje bendecido poniendo de un lado su dignidad y honor, aunque esto significara sacrificar su vida. Esta cualidad de Tamar es lo precioso. (47-124, 22.8.1971).

Cuando miramos las circunstancias de Esaú y Jacob, vemos que ellos lucharon en el vientre de Rebeca, pero Esaú quien nació primero estaba en la posición de Satanás. Jacob robó la bendición del primer hijo después ser un adulto. Sin embargo, Fares y Záraj lucharon en el vientre de Tamar, el “segundo” hijo recuperó el derecho de la primogenitura celestial. El vientre de la madre es el origen donde los hijos nacen, así, este cambio de posiciones fue hecho en la mismo origen. Ellos no intercambiaron posiciones después del nacimiento, sino en el vientre. (43-199,

En las circunstancias providenciales, Satanás no le pudo decir “¡tú eres mi hijo!” a un hijo que haya intercambiado posiciones en el vientre y haya nacido primero. Si él no hubiese invertido el orden de salida en el vientre, para nacer primero, estaría del lado del satánico, pero como se intercambio en el vientre, naciendo primero, él quedó del lado de Dios. Luchando dentro del vientre de Tamar, Fares empujó a un lado a Záraj para nacer primero, así él asumió la primogenitura. Por lo tanto, él fue el primer hijo, el primogénito. A pesar de que Fares era el segundo hijo, él nació en la posición del primer hijo. Así podemos decir que quien está del lado del bien es el primer hijo. (43-199, 30.4.19

Dado que la bendición de Dios es tan preciosa, es importante legar la tradición del pueblo escogido de Dios. Por eso es que este linaje debe ser mantenido, pero el segundo esposo de Tamar murió y no había más hermanos apropiados para ella. En la costumbre judía, si el hermano mayor muere, el hermano menor toma a la esposa del hermano mayor como su propia esposa, pero el segundo también murió. Así, con el fin de continuar el linaje, ella recurrió a vestirse como ramera para engañar a su suegro y concebir un hijo, ¿entienden lo que esto significa? Lo que fue robado debe ser recuperado del mundo satánico. Así, el suegro toma el lugar del esposo, el hermano mayor, para estar en tal posición para la primogenitura…Tamar arriesgó su vida para heredar la bendición de Abraham, Isaac, Jacob y Judá, de las cuatro generaciones. (227-347, 16.2.1992).

Satanás sembró su semilla en el vientre de una mujer. Por lo tanto en la restauración, Fares y Záraj nacieron como gemelos. Las dos semillas (bien/mal) fueron sembradas en un vientre. Por eso es que son gemelos. Fares y Záraj fueron lo dos hijos a nacer desde el vientre de Tamar, pero cuando el primer hijo trató de salir primero y saco su mano, un cinto rojo fue atado alrededor de esta. Esto significa que en el tiempo del Señor del Segundo Advenimiento, un dictador quien represente todos los poderes del mundo (rojo) comunista aparecerá primero. Así, durante la Segunda Guerra Mundial, un dictador como Hitler apareció y en la Unión Soviética, apareció Stalin. Stalin murió en 1953. China y la Unión Soviética se dividieron a partir de ese punto. El murió tres años después de que yo fuera liberado de la prisión en Corea del Norte. Ninguna de estas historias es coincidencia. (227-349, 16.2.1992)