Embajada de paz

Fernando Barrantes Elizondo - Sermón
 
San José Costa Rica
29 de enero del 2012


Título: Los Padres Verdaderos y la Bendición

Sección 1. El significado y valor de la Bendición
1.2. Las perspectivas verdaderas de la Bendición acerca del matrimonio 1.2.1. El verdadero matrimonio se asemeja a la forma de Dios

¿Por qué deben casarse? Para asemejarse a la forma de Dios. Dios existe con características duales y es un ser unificado en quien ambas características existen en armonía. El hombre y la mujer fueron creados para reflejar las características duales de Dios; y por lo tanto, el hombre y la mujer deben llegar a estar en completa unidad y armonía, ser como una semilla y regresar al verdadero carácter universal de Dios. (290-170, 18.2.1988).

Nosotros deberíamos cantar de éxtasis por la gran santidad del matrimonio. La única manera que un hombre y una mujer se amen mutuamente es a través del matrimonio. Cuando ellos llegan a estar en completa unidad, como esposos, ¿a quién se parecen? Se asemejan a Dios. Solamente cuando un hombre y una mujer se hacen uno en amor, pueden reflejar a Dios, quien los creó a su imagen. Solamente entonces, puede Él morar dentro de ellos. (70-76, 8.2.1974).

Cuando ustedes consideran el Principio Divino, pueden deducir que si Adán y Eva no hubiesen caído sino que se hubiesen perfeccionado, ellos habrían estado preparados para el matrimonio. En otras palabras, con Dios como sujeto recíproco, Adán y Eva serían automáticamente el objeto recíproco acompañante substancial de Dios. Como objeto recíproco de Dios, si hubiesen alcanzado la perfección individual, esto habría sido el fundamento sobre el cual ellos substancializarían el amor de Dios -el sujeto de amor-; y completarían la Bendición del matrimonio. Después de todo, la perfección se refiere al matrimonio, y el matrimonio se refiere a la realización del amor de Dios. Para explicarlo más simplemente, si el matrimonio no existiera, el amor genuino compartido entre las personas, nunca se habría desarrollado en este mundo. ¿Quién es el dueño de ese amor? Debemos entender que el dueño del amor no es el ser humano, sino Dios. (76-40, 26.1.1975).

El matrimonio existe para perfeccionar el ideal de la Creación. En otras palabras, ustedes se casan para cumplir el propósito de la Creación. De esta manera, ¿de quién es el propósito de la Creación? Primero, es el propósito de Dios antes de que pudiera llegar a ser el propósito de Adán. Por lo tanto, se deduce que Dios debe sentir alegría por el Adán perfeccionado. Esto es lo que debió haber sido. Considerando todo esto, ¿por quién nos casamos? Por Dios. Explicado simplemente, el matrimonio es por la voluntad de Dios, el cual es el propósito de la Creación. Esa voluntad está estrechamente relacionada e incluye la perfección del ideal de la Creación. (35-231,

¿Por qué se casa la gente?, no es para que el hombre o la mujer encuentren su amor. En su lugar es para que ambos cumplan sus posiciones de objeto recíproco y tomen una forma circular centrados en el núcleo, el cual es el amor vertical de Dios. Este es el ideal. El ideal de Dios de la Creación es realizado centrado en tal amor, y solamente a través de un hombre y una mujer perfeccionados, maduros, puede el amor afinarse y conectarse a la vida.
La conexión no puede ser hecha a través de la vida, sino a través del amor. Centrados en el amor vertical del Padre y en el amor horizontal del esposo y la esposa, la semilla del amor original puede ser conectada finalmente. (173-288, 21.2.1988).

Cuando llegara el tiempo en que Adán y Eva se hayan desarrollado hasta la madurez, y hayan formado una conexión mutua de amor, entonces, como Dios  hubiera existido sustancialmente con características duales, su masculinidad residiría en Adán perfeccionado y su feminidad puede residir en Eva perfeccionada. Una vez morando en sus mentes y cuerpos, Dios mismo también puede participar en el matrimonio. Con Dios morando en Adán, tanto en su mente como en su cuerpo, la mente de Adán es como el Santísimo y su cuerpo es el lugar Santo. Si esto hubiese sido realidad, Adán y Eva habrían sido el cuerpo de Dios. Adán habría reflejado las características masculinas de Dios y Eva las características femeninas. Cuando ellos se unen en santo matrimonio, la ceremonia de la boda sería la celebración donde el reinado del universo es establecido; ¿Cual sería tal reinado?, el reinado del amor. (143-236, 19.3.1

¿Por qué la gente se casa? Se casa para amar a Dios. ¿Por qué debemos amar a Dios? Porque necesitamos unirnos con el centro y eje del origen del universo. ¿Qué es lo que tratamos de alcanzar al llegar a ser uno con Dios?, ¿qué sucede cuando lo logramos?, ¿por qué debemos ser uno con Dios? Centrados en el Dios absoluto y su amor eterno, podemos alcanzar la vida eterna. Y eso no es todo. A partir del momento en que nos encontramos con Él, el derecho de la herencia del universo es transmitido a nosotros. El mundo creado por Dios, centrado en el amor pertenece a Él, pero ese mundo se hace mío, a través del derecho de herencia, establecido sólo por medio del matrimonio. (136-39, 20.12.1985).

El amor entre un esposo y una esposa es injertado al amor vertical de Dios. Una vez que ustedes se unen con ese amor vertical, no hay nada en la tierra que pueda separarlos. Ese amor injertado está enlazado tan fuertemente al amor de Dios, que nadie podría apartarlo jamás. Por esto, aun cuando todos se quejen de sus vidas por sus dificultades, continuarán buscando el sendero del amor. (

¿Cómo pueden descubrir el valor de su ser?, esto es algo muy importante. Los hombres nacen para las mujeres y las mujeres nacen para los hombres. ¿Por qué un hombre y una mujer se casan y se unen? Porque no pueden sentir el amor de Dios sin llegar a unirse con su contraparte complementaria. Este es el problema. A menos que un hombre y una mujer se unan a través del amor perfeccionado, no podrán poseer el amor de Dios. Nuevamente, ¿Por qué la gente se casa? Lo hacen para poseer el amor de Dios.

En vista de que el Dios absoluto necesita amor absoluto; definitivamente, Él requiere encontrar un objeto recíproco acompañante, que sea también reflejo de un amor absoluto. (144-219, 24.4.1986).

 Si Adán y Eva hubieran madurado completamente, llegando a ser el objeto (contraparte, socio, pareja) recíproco de Dios, como la novia y el novio, hubieran recibido la Bendición de Dios y hubieran llegado a ser una familia a través de su amor; esto habría creado el reino de perfección del amor que se alcanzaría en el Jardín del Edén, sin la Caída. Si Adán y Eva hubieran completado su entera madurez como individuos, se hubieran elevado a la posición donde pudieron recibir la Bendición. (76-45, 26.1.1975).

De todas las bendiciones en el mundo, la más preciosa es la Bendición del amor de Dios. La segunda bendición más importante es heredar el poder creativo de Dios. Así como Dios creó a Adán y a Eva, a ustedes se les ha dado el poder de crear a través de sus hijos biológicos. ¿Por qué aman a sus hijos? Los aman porque han heredado horizontalmente el gran logro de Dios, que es la creación substancial, y así ustedes sienten la misma alegría a través de sus hijos, como la que sintió Dios cuando creó a sus hijos, Adán y Eva.
La tercera gran bendición es que Dios nos transfirió el derecho del dominio, de tal manera que tenemos autoridad y señorío sobre la Creación, así como Dios tiene influencia sobre ella. Por lo tanto, deben entender que desde el momento en que se casan heredan el amor de Dios, y se les otorga el poder del segundo creador y el derecho del dominio, al momento de entrar a la esfera de la perfección.
La razón del matrimonio, no sólo es el cumplimiento del amor de Dios, sino también es la transferencia de los derechos de creación y dominio. (76-45, 26.1.1975).

El ideal divino de la Creación no se logra centrado en uno mismo. Todos los corazones deben ser uno con el Dios en posición de sujeto recíproco, de tal manera que si Él se mueve así (sic), automáticamente yo también me moveré así (sic). En otras palabras, lo interno y lo externo deben ser uno, centrados en la unidad de corazón. A menos que este estándar se establezca a través del cual ustedes pueden ser armonizados con Dios, de la manera descrita anteriormente, el propósito de la Creación no puede ser cumplido. (35-231,

1.2.2. El matrimonio es para perfeccionar el amor

¿Qué es el matrimonio? ¿Por qué la gente se casa? ¿Para qué se casan? No es porque la mujer eche de menos al hombre, o porque el hombre anhele a la mujer. Es para perfeccionar el amor. El amor deseado por el hombre, no puede ser encontrado sin la mujer. El amor no puede realizarse ni cumplirse en uno mismo, o por uno mismo. De la misma manera, el amor buscado por la mujer, no puede ser encontrado sin el hombre. (144-234, 25.4.1986).

Para que el hombre logre la perfección individual necesita de una relación recíproca, y esta es básicamente la razón del por qué necesitamos casarnos. No se puede entrar al reino de perfección sin estar casados en matrimonio.
La razón por la cual la gente necesita casarse es para que puedan relacionarse con el amor de Dios. En otras palabras, un hombre y una mujer no pueden conectarse completamente con el amor de Dios si no están casados. Cuando un hombre y una mujer se casan, el amor de Dios mora en ellos, y ellos se hacen uno centrados en este amor. Entonces Dios puede cederles el universo entero, su mismo ser, su amor y todo lo que le pertenece. (135-327, 15.12.1985).

La gente se casa para perfeccionar su amor individual, mientras que al mismo tiempo perfecciona el amor de su compañero y objeto recíproco. ¿No se sienten bien el saber que se casan para perfeccionar su amor, así como para perfeccionar el amor de Dios?
Los hombres y las mujeres se casan para preparar la morada en la Tierra donde Dios puede manifestar su amor. Solamente cuando un hombre y una mujer se casan a través de su amor recíproco, sólo así puede el amor de Dios morar en ellos sobre el fundamento de amor que ellos establecieron en la Tierra.
Tarde o temprano, la gente se casa por el amor de Dios; y por esto quiero decir que es para recibir el amor de Dios. Como ustedes están viviendo una vida de casados por el amor de Dios, su amor automáticamente vendrá a ustedes, y a través de eso, el amor de Dios será suyo. (165-87, 20.5.1987).

El propósito del matrimonio radica en unir en una sola entidad los mundos del hombre y la mujer, y perfeccionar el amor del hombre y la mujer. El matrimonio es la proclamación y la prueba de esto. Si la mente y el amor son perfeccionados a través de la vida matrimonial, podemos decir con seguridad, que el ideal de la familia ha sido realizado. Por lo tanto, si logran esto antes que mueran, definitivamente entrarán al Reino de los Cielos. (97-276, 26.3.1978).

Cuando una persona se casa, lo está haciendo no sólo para sí misma, sino que también por su cónyuge. ¿Qué quiero decir por esto? Que el matrimonio es vivir más por el cónyuge que por uno mismo. Así como todos los principios en el Cielo y la Tierra incluyen a un sujeto recíproco y un objeto recíproco, también es una ley de la naturaleza que el hombre y la mujer deben casarse. Si el hombre representara el lado derecho, la mujer representaría el lado izquierdo, y tanto es así que pueden formar una relación horizontal en el universo.
Si el hombre está en la posición de sujeto recíproco, la mujer automáticamente asume la posición de objeto recíproco, y esto formaría automáticamente una relación vertical con Dios. Por lo tanto, el matrimonio no es nada más para el hombre o la mujer, es para cumplir y actuar de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Por eso, el hombre y la mujer están formados en formas diferentes, de tal manera que puedan unirse de acuerdo a las leyes de la naturaleza. (La familia bendecida y el reino ideal, I-358).

La razón por la cual una mujer va al matrimonio con un hombre, es para convertirse en parte del mundo del hombre. ¿Por qué una mujer debe querer ser parte del mundo del hombre? Porque de esa manera ella puede lograr la unión del amor. (La familia bendecida y el reino ideal, I-359).

El hombre nació para buscar a la mujer, y la mujer nació para buscar al hombre. El hombre y la mujer nacieron para que puedan estar juntos, en unión, y recibir un nivel más elevado del amor de Dios. Ellos no pueden recibir este amor por separado. Incluso si fueran a recibir este amor por separado, sería un amor solitario. Cada uno por separado nunca podrá recibir el amor de Dios; el cual, es tridimensional y esférico. Por esta razón, los hombres y las mujeres atraviesan el umbral del matrimonio, para poder saltar dentro de un reino de amor absoluto que es de un nivel más elevado de amor. (109-273, 2.11.1980).

En el mundo original, mientras más se unen un hombre y una mujer, más efectivo será el poder de su unidad; y a través de esto, un gran centro aparecerá y se desarrollará en una esfera. Mientras el hombre y la mujer estén mejor conectados horizontalmente, más fuerte se convierte la conexión con el poder vertical del amor de padres. Es precisamente en este punto, que la mente y el cuerpo llegan a la unidad total, como una sola entidad. (109-273, 2.11.1980).

Ustedes deben tener en mente, que el principio del matrimonio no es para su beneficio, sino para el beneficio de su cónyuge. Para los hombres, no está bien andar  buscando o esperando encontrar una esposa guapa o hermosa. Si ustedes entienden y practican el principio de que los seres humanos deben vivir por el bien de los demás, automáticamente se darán cuenta que, incluso cuando están casándose, lo hacen por el bien de su cónyuge. Incluso si su esposa es fea, deben estar listos para amarla más que a la mujer más hermosa del mundo, y esto es de acuerdo con el punto de vista del principio Divino del matrimonio centralizado en Dios. (La familia bendecida y el reino ideal, I-364).

 Si una hermosa mujer o un apuesto hombre fueron creados como las más grandes obras maestras de Dios, si pueden amar centrados en Dios, ese amor sería el amor más grande en el mundo y el amor que lo trascendería todo; no sería un amor mundano. Ese amor sería el amor más hermoso del mundo, pues representa todas las otras clases de amor, y sería un amor que brillaría por siempre. (26-153, 25.10.1969).

El novio y la novia no deben unirse centrados en el dinero, el poder o el honor; deben llegar a ser una sola entidad centrada en el amor original de Dios. (La familia bendecida y el reino ideal, I-883).

Una vez que ustedes nacen en la Tierra, no pueden ser restaurados a la nación celestial a menos que tengan la firme convicción de que aman a su esposo o esposa, tanto como aman a Dios y a la humanidad, y que los aman más que a nadie en el mundo. Si un hombre no sabe cómo amar realmente a una mujer, él no puede amar a Dios o a la humanidad. (97-319, 1.4.1978).

¿Adónde deben ir después de casarse? Deben avanzar, deben dar la bienvenida al amor de Dios. ¿Por qué los seres humanos nacen como hombres y mujeres? Nacemos por el amor. ¿Por qué por amor? El esposo y la esposa deben ser uno, ¿pero por qué tienen que ser una sola entidad? ¿Qué sucede cuando dos seres, quienes representan las características duales complementarias de Dios y su amor, se unen al casarse en completa unión? Ellos entonces estarían en el sendero de buscar y recibir el amor de Dios. (144-132, 12.

1.2.3. El Matrimonio unifica al Cielo y la Tierra

¿Por qué se casa la gente?, ¿Qué buenas cosas están esperando? Es para expandir el amor de Dios. Es para multiplicar y expandir la gente de Dios; es para expandir su linaje. (144-80, 8.4.1986).

¿Por qué razón la gente contrae matrimonio? Para ir al Reino de los Cielos y por el bien de la humanidad. Los hombres deben darse cuenta que la mujer que está frente a él, es la hija de Dios y la hija de la humanidad. Si él puede amar a la mujer como la amada hija de la humanidad y de Dios, tiene el derecho de convertirse en el esposo, pero si no puede, no está calificado para ser su esposo. Es lo mismo para la mujer. Ella no deben pensar: “¡él es mi hombre!” Primeramente, debe considerarlo como el hijo de Dios, y luego como el hombre que representa a todos los hombres de la humanidad. Ella debe ser una mujer que puede amarlo más que nadie en el mundo, y que puede amarlo incluso más de lo que Dios lo ama.
Por tanto, el hombre y la mujer deben casarse manteniendo el siguiente pensamiento en sus mentes: el hombre debe actuar como el pie derecho y la mujer como el pie izquierdo, y juntos caminar dando pasos de amor por el bien de la humanidad y Dios a través de su familia. El pie derecho es el esposo, y el pie izquierdo es la esposa. En ese sentido, si ustedes no se casan, serán como personas con una discapacidad motriz.
Más aún, los dos pies, el derecho y el izquierdo, deben ser perfectos. Si uno de los dos no lo es, será un matrimonio renco. Es por eso que solamente hombres perfeccionados y mujeres perfeccionadas pueden conducir una vida familiar armoniosa. Cuando a una esposa le gusta su esposo, es lo mismo que le guste la humanidad y Dios, y cuando ella ama a su esposo, es lo mismo que amar a la humanidad y a Dios. (La familia bendecida y el reino ideal, I-360).

El casamiento de un hombre y una mujer es lo mismo que el casamiento del Cielo y la Tierra. (67-63, 20.5.1973).

El hombre representa al Cielo, y la mujer a la Tierra. Por lo tanto, los dos deben casarse en armonía y formar líneas ortogonales. (La familia bendecida y el reino ideal I-334).

El lugar donde el hombre y la mujer se abrazan en amor, es el lugar donde el universo entero se une en una sola entidad. El universo originalmente planeado por Dios en el tiempo de la creación, con el ideal de Dios realizado, se materializaría allí. (22-201, 4.2.1969).