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Como hemos expuesto anteriormente, el propósito de la providencia de la
restauración es, en definitiva, establecer el fundamento para recibir al Mesías.
Por ello, a medida que esta se prolonga, la providencia para restaurar este
fundamento debe repetirse. Es decir, con el fin de establecer el fundamento para
recibir al Mesías; primeramente, la figura central en la providencia de la
restauración debe establecer el fundamento de fe ofreciendo sacrificios
simbólicos aceptables por Dios, por medio de ciertos objetos condicionales
durante cierto período de tiempo; en segundo lugar, debe establecer el
fundamento de substancia ofreciendo sacrificios substanciales aceptables por
Dios, después de establecer la condición de indemnización para eliminar la
naturaleza caída.
Por consiguiente, el curso de la providencia de la restauración, que es la
repetición de la providencia para restaurar el fundamento para recibir al
Mesías, es en definitiva la repetición de la providencia para restaurar por
indemnización la ofrenda simbólica y la ofrenda substancial. Por lo tanto, la
era de la identidad de tiempo providencial, formada por la repetición del curso
providencial para restaurar el fundamento para recibir al Mesías, está
constituida en definitiva por los hechos históricos en la providencia de la
restauración por indemnización de las dos ofrendas antes mencionadas.
Estudiemos ahora el carácter de cada era providencial de acuerdo con estos
principios. Para entender el carácter de una era, necesitamos una clara
comprensión de la nación central encargada de la providencia y de las
principales fuentes históricas que se refieren a ella. La historia de la
humanidad se ha formado por la historia de numerosas naciones. Sin embargo,
Dios, escogiendo una nación especial de entre todas las naciones y haciéndola
seguir el curso modelo providencial de la restauración para establecer el
fundamento para recibir al Mesías, la educa para que sea el centro de Su
providencia y para que dirija la historia de la humanidad. A la nación escogida
para tal misión se la denomina la «nación de los elegidos de Dios», o el «pueblo
escogido de Dios».
La nación de los elegidos de Dios estaba formada originalmente por los
descendientes de Abraham, que había establecido el fundamento a nivel familiar
para recibir al Mesías. Por lo tanto, la nación central, que había llevado a
cabo la providencia de Dios en la era providencial de la restauración, era
Israel, la nación escogida. Por consiguiente, la historia de la nación israelita
es el material histórico de la historia providencial de la restauración en esta
era.
Sin embargo, desde que los israelitas entregaron a Jesús a la crucifixión
perdieron su calificación como nación escogida. Jesús que previó esto, se los
dijo una vez en la parábola de los viñadores y concluyó: «...Se os quitará el
Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt. 21:43). Pablo
dijo también que no todos los descendientes de Israel pertenecen a Israel, sino
que el pueblo de la voluntad y la promesa de Dios son «Israel» (Rm. 9:6-8). En
realidad, la nación central de la prolongación de la restauración que comienza
con Jesús no ha sido la nación israelita, sino los cristianos, que heredaron la
providencia divina de la restauración que no se realizó. Por lo tanto, la
historia cristiana es la fuente histórica de la historia providencial de la
restauración en esta era. En este sentido, si llamamos a la descendencia de
Abraham en la Era del Antiguo Testamento el «Primer Israel», los cristianos de
la Era del Nuevo Testamento pueden ser llamados el «Segundo Israel».
Cuando comparamos el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, los cinco
libros de la ley (del Génesis al Deuteronomio), los doce libros de historia
(desde Josué a Esther), los cinco libros poéticos (desde Job hasta el Cantar de
Salomón) y los diecisiete libros de profecías (de Isaías a Malaquías) del
Antiguo Testamento, se corresponden a los Evangelios, Hechos, cartas de los
Apóstoles y el Apocalipsis respectivamente. Sin embargo, en los libros de
historia del Antiguo Testamento, está registrada la historia completa de los
2.000 años del «Primer Israel», mientras que en los Hechos del Nuevo Testamento
sólo está escrita la historia del «Segundo Israel» (cristianos) en los días de
Jesús. Con el fin de estudiar y comprender la providencia divina desde el tiempo
de Jesús hasta el presente, debemos remitirnos a la historia del Cristianismo
como fuente de referencia además de los «Hechos» del Nuevo Testamento. Por
consiguiente, la historia cristiana se convierte en la fuente histórica que
encierra la historia providencial de la restauración desde Jesús. Comparando los
caracteres de cada uno de los períodos que han formado la era providencial de la
restauración y la era providencial de la prolongación de la restauración,
conectados por la identidad de tiempo centrada en la historia del «Primer
Israel» y la historia del «Segundo Israel», podemos comprender más claramente
que la historia humana se ha desarrollado de acuerdo con una providencia
consistente y concreta del Dios vivo.
SECCION I
El Período de Esclavitud en Egipto y el
Período de Persecución Bajo el imperio Romano
El período de 400 años desde Noé hasta Abraham fue invadido por Satán a causa
del fallo de Abraham en la ofrenda. Por lo tanto, durante el período de
esclavitud en Egipto, para restaurar por indemnización este período de 400 años,
la descendencia de Jacob fue miserablemente perseguida por los egipcios durante
los 400 años desde que él y las setenta personas de su familia, centradas en sus
doce hijos, entraron en Egipto. El período de la persecución bajo el Imperio
Romano fue para restaurar este período por indemnización. Los doce apóstoles,
los setenta discípulos y los cristianos, centrados en Jesús, tuvieron que sufrir
una miserable persecución bajo el Imperio Romano durante 400 años con el fin de
restaurar por indemnización el período de 400 años de preparación para la
llegada del Mesías que había sido invadido por Satán a causa de la
crucifixión.
En el período de esclavitud en Egipto, el «Primer Israel», la nación
escogida, se separó de Satán, que los invadió a causa del fallo de Abraham en la
ofrenda, mediante la circuncisión (Ex. 4:25), la ofrenda de sacrificios (Ex.
5:3) y guardando el Sábado (Ex. 16:23). Por consiguiente, durante el período de
persecución por el Imperio Romano, el Segundo Israel, la nación escogida, tenía
que separarse de Satán cumpliendo con los Sacramentos de la Santa Comunión y el
Bautismo, ofreciendo a los santos como sacrificios vivientes y guardando el
Sábado.
Una vez que el período de 400 años de esclavitud en Egipto terminó, Moisés
subyugó a Satán mediante el poder de los tres grandes milagros y las diez
plagas, y puso rumbo a la tierra de Canaán conduciendo fuera de Egipto al Primer
Israel, la nación escogida. Del mismo modo, en el período de persecución bajo el
Imperio Romano, después que terminaron los 400 años de persecución del Segundo
Israel, Jesús influenció espiritualmente al emperador Constantino y lo indujo a
reconocer públicamente al Cristianismo en el año 313, y finalmente hizo que
Teodosio I declarase al Cristianismo como la religión nacional.
De este modo, los cristianos llegaron a estar restaurados espiritualmente en
Canaán, fuera del mundo satánico. En la Era del Antiguo Testamento, en la cual
Dios había realizado Su providencia por medio de condiciones externas de
indemnización, según la ley, Dios subyugó al Faraón dándole a Moisés el poder de
hacer milagros y señales. Pero ya que la Era del Nuevo Testamento es el período
en el cual Dios realizó Su providencia con condiciones internas de
indemnización, según la Palabra, Dios obró entonces por medio de la reforma
espiritual.
Una vez terminado el período de esclavitud en Egipto, Moisés estableció el
centro del Antiguo Testamento recibiendo los Diez Mandamientos y las palabras en
el monte Sinaí. El Primer Israel, la nación escogida, llegó a establecer la
voluntad para recibir al Mesías, recibiendo las tablas de piedra, el tabernáculo
y el arca de la alianza. Del mismo modo, después del período de persecución bajo
el Imperio Romano, el Segundo Israel, la nación escogida, canonizó el Nuevo
Testamento reuniendo los relatos y las palabras de los apóstoles para cumplir
espiritualmente los Diez Mandamientos y el ideal del templo de la Era del
Antiguo Testamento. Así ampliaron el fundamento para recibir al Señor de la
Segunda Llegada estableciendo iglesias centradas en las palabras. En el período
que siguió a la llegada de Jesús, éste y el Espíritu Santo han estado guiando a
los cristianos directamente, por lo tanto Dios no tuvo que establecer a ninguna
otra persona como figura central de toda la providencia, que sustituyese a Dios,
como lo había hecho en el período anterior de la providencia.
SECCION II
El Período de los Jueces y el Período de
las Iglesias Cristianas bajo el Sistema Patriarcal
El período de los Jueces es el período de 400 años en el que los quince
jueces, incluyendo a los doce que comienzan con Daniel y los tres siguientes
(Sansón, Elí y Samuel), estuvieron guiando a los israelitas. Estos jueces
cumplían múltiples funciones como profeta, sumo sacerdote y rey, que fueron
compartidas por varios individuos en el siguiente período. Por consiguiente, la
sociedad feudal del Judaísmo comenzó en aquel tiempo. En el período de las
iglesias cristianas bajo el Sistema Patriarcal de la Era del Nuevo Testamento,
los patriarcas tenían deberes correspondientes a los de los jueces, con respecto
a la dirección de los cristianos.
En el período anterior a Jesús, los jueces estaban estableciendo el
fundamento para recibir al Mesías, espiritual y físicamente, centrados en el
Primer Israel. Por ello, la política, economía y religión de aquel tiempo
estaban bajo la dirección de un solo líder. Sin embargo, en el curso después de
Jesús, construían el reino espiritual centrados en Jesús, el Rey de Reyes
espiritual, sobre el fundamento espiritual para recibir al Mesías ya
establecido. Por lo tanto, el mundo o la sociedad cristiana como «Segundo
Israel» es un reino espiritual sin tierra, cuyo rey era Jesús resucitado.
Ya que los patriarcas tenían la misma misión que los jueces en la
construcción del reino espiritual, tenían que hacer las veces de profetas o de
sumos sacerdotes o de reyes gobernando la feligresía. Como resultado, comenzó
por este tiempo la sociedad feudal cristiana.
En el período de los jueces, después que los israelitas conducidos por Josué
y Caleb entraron en el país bendecido de Canaán, formaron una nueva nación de
los elegidos de Dios, centrados en los jueces, en la nueva tierra asignada a
cada tribu. Así establecieron el fundamento de la sociedad feudal israelita. Del
mismo modo, en el período de las iglesias cristianas bajo el Sistema Patriarcal,
el Cristianismo, después de su liberación del Imperio Romano (el mundo
satánico), extendió el evangelio a las tribus germánicas, que se habían
trasladado a Europa Occidental por causa de la invasión de los Hunos en el siglo
IV. Al establecer al pueblo germánico como el nuevo pueblo de los elegidos de
Dios en la nueva tierra de Europa Occidental, se estableció el fundamento de la
sociedad feudal cristiana.
Ya hemos visto en detalle, en la sección sobre la providencia de la
restauración centrada en Moisés, que el pueblo de Israel, en el curso de la
restauración de Canaán, estableció el tabernáculo como el símbolo del Mesías y
al mismo tiempo, como el objeto condicional que sustituía a Abel para establecer
el fundamento de substancia. Por lo tanto, la nación israelita en el período de
los Jueces debería haber exaltado la voluntad del tabernáculo bajo el gobierno
de los jueces. Pero al vivir entre las siete tribus de Canaán sin destruirlas,
los israelitas llegaron a adorar sus ídolos y seguir sus malas costumbres,
originando así un gran caos en su fe.
Del mismo modo, en el período de las iglesias cristianas bajo el Sistema
Patriarcal, los cristianos deberían haber exaltado la voluntad de la iglesia
como la entidad imagen del Mesías, y deberían haberla exaltado al mismo tiempo
como el objeto condicional que sustituía a Abel, bajo la dirección de los
patriarcas. Pero debido en parte a la influencia de las muchas religiones
paganas del pueblo germánico, se originó una gran confusión en su fe.
SECCION III
El Período del Reino Unido y el Período del
Reino Cristiano
Al entrar en el período del Reino Unido terminó el período en el cual los
jueces conducían al Primer Israel. Los profetas, bajo el mandato directo de
Dios, los sumos sacerdotes sirviendo al tabernáculo y al templo y el rey que
gobernaba al pueblo estaban en una posición triangular, teniendo que cumplir
cada uno con su misión directiva, centrados en el propósito de la providencia de
la restauración. Por ello, en el período del Reino Cristiano, que restauró el
período del Reino Unido por indemnización como la identidad de tiempo
substancial, terminó el período de la dirección de los patriarcas en el Segundo
Israel; los monasterios, correspondiéndose a los profetas, los papas,
correspondiéndose a los sumos sacerdotes, y los reyes, gobernando al pueblo,
tenían que conducir al Segundo Israel centrados en el propósito de la
providencia de la restauración. El Cristianismo en aquel tiempo estaba dividido
en las cinco grandes iglesias de Jerusalén, Antioquía, Alejandría,
Constantinopla y Roma. El patriarca de Roma, teniendo una posición superior,
supervisaba a las demás iglesias y fue designado con el título especial de
«papa».
En el período del Reino Unido, el «ideal del tabernáculo» de Moisés apareció
como el «ideal del templo» centrado en el rey, estableciéndose así un reino.
Este fue el curso imagen que mostraba que en el futuro Jesús vendría como el
templo substancial y construiría un reino como Rey de Reyes (Is. 9:6). Del mismo
modo, en el período del Reino Cristiano, «la Ciudad de Dios» escrito por San
Agustín, que era su ideal cristiano al tiempo de la liberación de los cristianos
del Imperio Romano, fue realizado en este tiempo por el emperador Carlomagno en
la forma del Reino Cristiano que fue el Reino de los Francos. Este fue el curso
imagen que mostraba que en el futuro Cristo vendría de nuevo como Rey de Reyes y
construiría un reino. Por consiguiente, en este período, el rey y el papa
deberían haber realizado el ideal cristiano en perfecta unidad centrados en la
voluntad de Dios. De este modo, el reino espiritual sin territorio, establecido
con el papa como centro y el reino substancial centrado en el rey, deberían
haber llegado a ser uno, centrados en el ideal cristiano. Así, en aquel tiempo,
la religión, la política y la economía se habrían unido, y el fundamento para
recibir al Mesías de la Segunda Llegada se habría realizado entonces.
La figura central para restaurar el fundamento de fe en el período del Reino
Unido era el rey, quien tenía que realizar la Palabra de Dios, dada por medio de
los profetas. Los profetas y los sumos sacerdotes, en la posición de sustitutos
de la Palabra de Dios, estarían en su época en la posición de Abel. Sin embargo,
en el curso de la providencia de la restauración tenían que restaurar el mundo
substancial en la posición del arcángel, que representaba al mundo espiritual.
Por consiguiente, después de haber ordenado a un rey sobre el fundamento
espiritual por ellos establecido, tenían que situarse en la posición de Caín
ante él. Por esto, el rey debía regir a la nación conforme a las palabras de los
profetas y estos debían obedecer al rey en la posición de súbditos suyos. Por lo
tanto, la figura central para restaurar el fundamento de fe en este período era
el rey.
En realidad, en el año 800 después de Abraham el profeta Samuel ungió a Saúl
por mandato de Dios, haciéndole el primer rey del Primer Israel, la nación
escogida de Dios (1 Sam. 8:19-22, 10:1-24). Si el rey Saúl, situándose sobre el
fundamento de 400 años del período de los Jueces, hubiese cumplido sus 40 años
de reinado de un modo aceptable por Dios, podría haberse colocado en la posición
de haber restaurado por indemnización el período de 400 años de esclavitud en
Egipto y el período de 40 años de Moisés en el palacio del Faraón, pudiendo así
establecer el fundamento de fe basándose en el fundamento de 40 días de
separación de Satán. Por lo tanto, si Saúl hubiese construido el templo como la
imagen del Mesías sobre este fundamento y lo hubiera exaltado, podría haberse
situado en la posición de Moisés habiendo tenido éxito en la primera
restauración nacional de Canaán, construyendo finalmente el templo y
exaltándolo. Si el pueblo escogido de Israel hubiera obedecido absolutamente al
rey, exaltando al templo sobre el fundamento de fe centrado en el rey Saúl,
podría haber establecido el fundamento de substancia, realizando así el
fundamento para recibir al Mesías. Sin embargo, el rey Saúl, al rebelarse contra
el mandamiento de Dios dado por medio del profeta Samuel (1 Sam. 15:1-23),
fracasó en la construcción del templo. El rey Saúl, que quedó así en la posición
de Moisés habiendo fracasado en la primera restauración nacional de Canaán.
De este modo, la providencia de la restauración centrada en el rey Saúl fue
prolongada, a través del período de 40 años del rey David, hasta el período de
40 años del rey Salomón. Así como la voluntad para Abraham había sido realizada
en tiempos de Jacob, después de pasar por Isaac, la voluntad de la construcción
del templo por el rey Saúl, que estaba también en la posición de Abraham, fue
realizada en tiempos del rey Salomón después del reinado del rey David. No
obstante, ya que el rey Salomón dejó la posición de Abel para la ofrenda
substancial cayendo en la lujuria, el fundamento de substancia fue un fracaso.
Por consiguiente, el fundamento para recibir al Mesías, que tenía que ser
establecido en el período del Reino Unido, fue también un fracaso.
En el período del Reino Cristiano tenían que ser restauradas por
indemnización todas las condiciones pertenecientes al período del Reino Unido,
como la identidad de tiempo substancial. Por lo tanto, la figura central para
restaurar por indemnización el fundamento de fe de este período era el rey, que
tenía que realizar el ideal cristiano del monasterio y del papa. El papa estaba
en la posición de sumo sacerdote, quien había exaltado la voluntad de los
profetas en el período del Reino Unido. Por consiguiente, después de haber
ordenado al rey sobre el fundamento espiritual por él establecido con el fin de
que el rey realizase el ideal cristiano, el papa tenía que obedecer al rey en la
posición de súbdito suyo, mientras que el rey tenía que regir al pueblo
exaltando el ideal del papa. En realidad, con este propósito providencial, el
Papa León III ordenó y coronó al emperador Carlomagno en el año 800 d. C.,
haciéndole así el primer rey del Segundo Israel.
El emperador Carlomagno, que estaba situado sobre el fundamento de los 400
años del período de las iglesias cristianas bajo el Sistema Patriarcal, que
había restaurado por indemnización el período de 400 años de los jueces como la
identidad de tiempo substancial, estaba ahora sobre el fundamento de 40 días de
separación de Satán al igual que el rey Saúl. Por consiguiente, el fundamento de
fe de este período tenía que ser establecido cuando el emperador Carlomargo
llevara a la práctica el ideal cristiano, exaltando las palabras de Cristo sobre
este fundamento. En realidad, el emperador Carlomagno pudo establecer este
fundamento al llegar a ser rey, ordenado por el papa. Por consiguiente, si el
Segundo Israel de aquel tiempo hubiese confiado absolutamente en el rey y le
hubiera obedecido, manteniéndose en esta actitud, el fundamento de substancia
podría haber sido establecido entonces, y el fundamento para recibir al Mesías
de la Segunda Llegada también podría haber sido realizado. Al cumplirse esto, el
reino espiritual que fue establecido con el papa como centro y el reino
substancial centrado en el rey podrían haberse unido sobre el fundamento
espiritual para recibir al Mesías, y el Señor podría haber venido de nuevo sobre
este fundamento, estableciendo así el reino del Mesías. No obstante, el rey
abandonó la posición de Abel para ofrecer el sacrificio substancial, fallando en
exaltar la voluntad de Dios, y el fundamento de substancia no fue establecido.
Por consiguiente, el fundamento para recibir al Mesías de la Segunda Llegada
también fue un fracaso.
SECCION IV
El Período de los Reinos Divididos del
Norte y Sur y el Período de los Reinos Divididos del Este y
Oeste
El período del Reino Unido comenzó con el rey Saúl y continuó con los reyes
David y Salomón. Pero debido a que este último adoró a los dioses gentiles que
sus esposas adoraban (1 Re. 11:4-9), el reino fue dividido después de tres
generaciones en el Reino Norte de Israel, centrado en las diez tribus en la
posición de Caín, y el Reino Sur de Judá, centrado en las dos tribus en la
posición de Abel. Así comenzó el período de los Reinos Divididos del Norte y del
Sur.
Del mismo modo, el Reino Cristiano, establecido por el emperador Carlomagno,
también fue dividido en tres partes, Franconia del Este, Franconia del Oeste e
Italia, en la tercera generación, debido a que sus tres nietos se pelearon entre
sí. Sin embargo, ya que Italia estaba bajo el dominio de Franconia del Este, fue
dividido realmente en Este y Oeste. Entretanto, Franconia del Este, prosperando
mucho bajo el rey Otón I, fue designado como el Sacro Imperio Romano. El Imperio
gobernaba Europa Occidental en el nombre del emperador Romano, tratando de
asegurar ambos poderes, el político y el religioso. Así Franconia del Este
estaba en la posición de Abel con respecto a Franconia del Oeste.
El Reino Norte de Israel, centrado en Jeroboam, exilado del reino de Salomón,
tuvo 19 reyes en 260 años. Las familias reales, matándose las unas a las otras,
cambiaron nueve veces y ningún rey fue justo. Por consiguiente, Dios destruyó a
850 profetas de Baal y Aserá, haciendo descender fuego sobre el altar en el
monte Carmelo por medio del profeta Elías, enviado desde el Reino Sur de Judá (I
Re. 18:19-40). También envió a muchos otros profetas como Eliseo, Jonás, Oseas y
Amós, haciéndoles evangelizar a riesgo de sus vidas. No obstante, el Reino Norte
de Israel siguió adorando a otros dioses sin arrepentirse; entonces Dios los
entregó en manos de los asirios para que fuesen destruidos. Quedaron
completamente privados de la calificación de elegidos de Dios para siempre (2
Re. 17:17-23).
Entretanto, el Reino Sur de Judá, centrado en Roboam, hijo de Salomón,
continuó desde el rey David hasta el rey Sedecías en una línea ortodoxa, y hubo
muchos reyes justos de los veinte que gobernaron durante los 394 años. Después
del rey Josías aparecieron en su sucesión muchos reyes injustos y, al caer en la
adoración de ídolos influidos por el Reino del Norte, fueron llevados cautivos a
Babilonia.
Siempre que el pueblo de Israel se ponía en una posición contraria al ideal
del templo, Dios continuaba enviando profetas, cuatro mayores y doce menores en
total, alentándolos a crear movimientos de reforma interna. Sin embargo, el
pueblo no se arrepentía a pesar de las advertencias de los profetas, y Dios tuvo
que llevar a cabo Su providencia del castigo externo entregándolos en manos de
los gentiles como Caldea, Siria y Babilonia.
En el período de los Reinos Divididos del Este y del Oeste, que restauró este
período por indemnización como la identidad de tiempo substancial, el Vaticano
estaba corrompido; y renombrados monjes, como Santo Tomás de Aquino, San
Bernardo y San Francisco, iniciaron a través de sus consejos el movimiento de
reforma interna. Sin embargo, los líderes seguían tendiendo a caer y corromperse
más, sin arrepentirse, y Dios llevó a cabo Su providencia del castigo externo
entregándolos en manos de los gentiles. Esta fue la providencia de las Cruzadas.
Mientras que la Tierra Santa de Jerusalén perteneció al Califa, los peregrinos
cristianos fueron recibidos con hospitalidad. Pero después de la ocupación de
Jerusalén por los turcos seljúcidas, a la caída del califato, fueron
perseguidos, y los sucesivos reyes, enojados, organizaron las Cruzadas para
restaurar la Tierra Santa. Las Cruzadas, que comenzaron en el año 1096, tuvieron
siete expediciones en aproximadamente 200 años, pero fueron derrotadas una tras
otra.
En el período de los Reinos Divididos del Norte y del Sur, los habitantes del
Reino Norte de Israel y del Reino Sur de Judá fueron llevados cautivos por los
gentiles. Así se hundió finalmente la sociedad autocrática de Israel. Del mismo
modo, en el período de los Reinos Divididos del Este y del Oeste, el poder papal
perdió completamente su autoridad y supremacía a raíz de la derrota de las
Cruzadas, y el espíritu nacional perdió su centro. Además, debido a la muerte de
muchos señores feudales y caballeros que mantenían la sociedad feudal, el pueblo
perdió su base política. También la tremenda cantidad de gastos de guerra
originados como resultado de las repetidas pérdidas de batallas los dejaron
totalmente empobrecidos. A partir de este punto, la sociedad autocrática
cristiana comenzó finalmente a hundirse.
SECCION V
El Período de Cautiverio y Regreso del
Pueblo Judío y el Período de Cautiverio y Regreso Papal
El pueblo judío, al caer en la infidelidad sin arrepentirse, fracasó en
restaurar el ideal del templo. Por consiguiente, con el fin de realizar de nuevo
esta voluntad, Dios permitió que fuese llevado cautivo a Babilonia, el mundo
satánico, para sufrir allí esclavitud, así como había conducido a los israelitas
a Egipto, el mundo satánico, para sufrir esclavitud con el fin de restaurar por
indemnización el fracaso de Abraham en su ofrenda.
Como ya hemos visto, Dios estableció el período del Reino Cristiano con el
fin de construir el reino del Mesías. Este reino podía ser realizado
estableciendo el fundamento para recibir al Mesías de la Segunda Llegada,
centrado en el papa y el rey, y entregando luego el trono y el reino al Rey de
Reyes que vendría de nuevo como el Mesías sobre este fundamento (Is. 9:6, Lc.
1:33). Pero los reyes y los papas que tenían que establecer el fundamento
espiritual sobre el cual se establecería al rey como la figura central del
fundamento de substancia, cayeron en la corrupción sin arrepentirse. Por
consiguiente, fracasaron en establecer el fundamento para recibir al Mesías de
la Segunda Llegada. Dios, con el fin de realizar de nuevo Su providencia de la
restauración de este fundamento, permitió que el papa fuese llevado cautivo y
sufriese esclavitud.
En el período de cautiverio y regreso de los judíos hubo un período de 70
años en el que el rey Joaquín, Daniel y otros miembros de la realeza, juntamente
con los ministros del gobierno, oficiales, artesanos y mucha otra gente judía,
fueron cautivos de Nabucodonosor, rey de Babilonia (Jer. 39:1-10, 2 Cro.
36:11-23, 2 Re. 24 y 25). También transcurrió el período de 140 años desde la
liberación de los judíos por decreto real del rey Ciro, una vez que Persia
conquistó Babilonia, hasta el tiempo en el que pudieron volver a su tierra por
tercera vez para establecerse como una nación centrada en el profeta Malaquías
preparándose para el Mesías. En el período de cautiverio y regreso papal, que
restauró este período por indemnización como la identidad de tiempo substancial,
se siguió un curso similar.
A causa de su inmoralidad, los papas y los sacerdotes perdieron gradualmente
la confianza del pueblo. La derrota de las Cruzadas también trajo como resultado
el hundimiento de la autoridad papal. Entretanto, después de las Cruzadas se
hundió el sistema feudal y se estableció el estado moderno. Con la expansión
gradual del poder real, el conflicto entre el papa y el rey se agravó. De este
modo, el Papa Bonifacio VIII entró en conflicto con el rey francés Felipe IV y
fue incluso encarcelado por él durante un tiempo. Una generación más tarde,
Clemente V, que fue elegido como papa en 1305, trasladó el Vaticano de Roma a
Avignon en el sur de Francia, en 1309. Allí vivieron como cautivos los sucesivos
papas durante 70 largos años, bajo la custodia de los reyes franceses. Después
de esto el Papa Gregorio XI volvió a Roma en 1377.
Después de su muerte, los cardenales eligieron como papa a Urbano VI, el
arzobispo de Bari en Italia. Sin embargo, los cardenales, siendo la mayoría
franceses, rechazaron rápidamente a Urbano VI y establecieron otro Vaticano en
Avignon, eligiendo como papa a Clemente VII. Esta división continuó hasta el
siglo próximo, cuando el concilio de reforma resolvió el problema. Los
cardenales sostuvieron una conferencia en Pisa, Italia, en 1409, y destituyeron
a ambos papas, designando a Alejandro V como papa legítimo. Sin embargo, los dos
papas se opusieron a la destitución y por aquel entonces los tres papas
permanecieron en sus posiciones de forma triangular. Más tarde se celebró el
Concilio General de Constanza, con muchos miembros presentes como obispos y
arzobispos, incluyendo teólogos, personajes de la realeza y enviados, y
destituyeron a los tres papas a la vez eligiendo a Martín V como único papa.
De este modo los cardenales fueron privados de su derecho a elegir al papa, y
fue transferido a esta conferencia, que insistió en mantener el poder soberano
de la Iglesia Romana (1418). Esta conferencia se iba a celebrar más tarde en
Basilea, Suiza, con el propósito de transformar la organización de la Iglesia de
Roma en una monarquía constitucional. No obstante, al papa no le gustó la idea
de que la congregación tuviese el control del poder. No sólo no estuvo presente
en la conferencia, sino que incluso trató de suspenderla. A despecho de esto los
miembros de la asamblea celebraron la reunión, que fue automáticamente
descartada en 1449. De este modo, el plan de establecer la estructura de una
monarquía constitucional en la Iglesia de Roma se anuló completamente y la
monarquía absoluta papal, perdida desde 1309, restauró sus funciones.
Los líderes de las muchas conferencias celebradas en el siglo XIV intentaron
cambiar a los papas y sacerdotes corrompidos estableciendo a seglares como
representantes y dando a la conferencia el poder y autoridad supremos. Sin
embargo, el poder papal reasumió los derechos anteriores al cautiverio de los
papas y condenaron a la pena capital a todos los líderes de la Reforma, como
Wycliffe y Huss. Fue desde este momento que comenzó a extenderse el movimiento
Protestante de la Reforma Religiosa. Así, el período de aproximadamente 210 años
desde el momento en el que el papa fue llevado cautivo a Avignon en 1309 d. C.
hasta le Reforma Religiosa que tuvo lugar en 1517, centrada en Lutero, fue el
período para restaurar por indemnización, como la identidad de tiempo
substancial, el período de 210 años desde el cautiverio de los judíos en
Babilonia hasta que tuvo lugar la reforma política y religiosa centrada en
Malaquías.
SECCION VI
El Período de Preparación para la Llegada
del Mesías y el Período de Preparación para la Segunda Llegada del
Mesías
Los israelitas recibieron a Jesús después del período de 400 años de
preparación para la llegada del Mesías, a partir de su vuelta a Jerusalén desde
Babilonia. Por lo tanto, para restaurar esto por indemnización, los cristianos
también podrán recibir al Señor de la Segunda Llegada después del período de 400
años de preparación para la Segunda Llegada del Mesías, que comenzó con la
vuelta del papa a Roma de su vida de cautiverio en Avignon.
La condición vertical de indemnización de los 4.000 años de historia de la
providencia de la restauración desde Adán, en los que la providencia para
restaurar el fundamento de fe por medio del período de los 40 días de separación
de Satán se prolongó una y otra vez por la continua invasión de Satán, tenía que
ser restaurada horizontalmente por indemnización en este período final de la
historia providencial. Esta es la razón del período de preparación para la
llegada del Mesías. Por consiguiente, para restaurar este período por
indemnización, como la identidad de tiempo substancial, debe haber un período de
preparación para la Segunda Llegada del Mesías en el que se tiene que restaurar
horizontalmente por indemnización, en este período final de la historia
providencial, la condición vertical de indemnización de los 6.000 años de
historia de la providencia de la restauración desde Adán. Los israelitas, que
habían regresado de su cautiverio en Babilonia, restauraron el fundamento de fe
construyendo el templo destruido por el rey Nabucodonosor y estudiando la ley,
dando nacimiento así a un movimiento de reforma de su fe bajo la dirección del
profeta Malaquías, en arrepentimiento de sus pecados de haber adorado otros
dioses. Del mismo modo, los cristianos medievales después de la vuelta del papa
a Roma, restauraron el fundamento de fe al dar nacimiento al movimiento de
reforma religiosa centrada en Lutero y al explorar un nuevo camino de fe,
conforme a la luz del evangelio, rompiendo la tenebrosidad de las oscuras épocas
medievales.
El período de preparación para la llegada del Mesías fue el tiempo para
restaurar por indemnización como la identidad de tiempo en imagen, el período de
preparación de 40 años aproximadamente desde el regreso de Jacob de Jarán a
Canaán hasta su entrada en Egipto. El período de preparación para la Segunda
Llegada del Mesías es el período para restaurar este período por indemnización,
como la identidad de tiempo substancial.
Por consiguiente, todos los cristianos de esta época tuvieron que seguir el
camino de muchas penalidades y tribulaciones, como la familia de Jacob hasta que
encontró a José en Egipto o como los israelitas hasta que se encontraron con
Jesús. Ya que la era providencial de la restauración fue la era para establecer
la fe en Dios mediante las condiciones externas de la Ley y las ofrendas, el
Primer Israel, en el período de preparación para la llegada del Mesías, siguió
el camino de la tribulación externa bajo el dominio de naciones gentiles como
Persia, Grecia, Egipto, Siria y Roma. Sin embargo, ya que la era providencial de
la prolongación de la restauración fue el período para establecer la fe en Dios
por medio de las condiciones internas de oración y fe centradas en las palabras
de Jesús, el Segundo Israel, en el período de preparación para la Segunda
Llegada del Mesías, tuvo que seguir el camino de las tribulaciones internas. En
este período, como consecuencia del humanismo, que fue la ideología principal
del Renacimiento (que dio lugar a la ideología de la Ilustración), y de la
libertad de fe propagada desde la Reforma Religiosa, la religión e ideologías
experimentaron un gran caos. Los cristianos tuvieron que sufrir también
inenarrables pruebas internas.
De este modo, con el fin de restaurar por indemnización, como la identidad de
tiempo substancial, el período de 400 años de preparación para la llegada del
Mesías, tuvo lugar el período de 400 años de preparación para la Segunda Llegada
del Mesías. Estudiemos ahora cómo fue preparado el ambiente en cada uno de los
dos períodos que eran de preparación para recibir al Mesías.
Al tiempo de la primera llegada del Mesías, Dios envió al profeta Malaquías a
Su nación escogida 430 años antes, haciéndole profetizar la venida del Mesías.
Reformó el Judaísmo, preparando a Israel como la nación escogida para recibir al
Mesías. Mientras tanto, entre los gentiles, aproximadamente al mismo tiempo,
Dios hizo que Gautama Buda en la India (565-485 a. C.) abriese cl nuevo camino
del Budismo, mejorando el Hinduismo, e hizo que Sócrates en Grecia (470-399 a.
C.) diera paso al período de la Cultura Helénica. En el Oriente hizo que
Confucio (552-479 a. C.) fundara la ética y la moralidad del Confucionismo,
logrando establecer la cultura y religión apropiadas para cada lugar y pueblo
con el fin de que se pudiera hacer la preparación espiritual necesaria para
recibir al Mesías venidero. Jesús, que venía sobre esta base, pensaba unificar
todas las regiones con sus diversas religiones y culturas en una sola esfera
cultural cristiana, absorbiendo y conquistando al Judaísmo, Helenismo, Budismo,
Confucionismo y al resto de las religiones.
El período del Renacimiento tuvo lugar con el fin de restaurar por
indemnización como la identidad de tiempo substancial el período en el que se
formó el ambiente dispuesto por Dios para preparar la llegada del Mesías, cuando
su venida era inminente. Por consiguiente, el período del Renacimiento sirvió
para establecer el ambiente para la Segunda Llegada del Mesías. Así, el rápido
progreso en la política, economía, cultura, ciencia y todos los demás aspectos
de los esfuerzos humanos que vemos hoy en día comenzaron precipitadamente en el
período del Renacimiento. Este progreso desarrolló el ambiente de modo que
podamos recibir hoy al Mesías. En los días de Jesús, el vasto territorio
político formado alrededor del mar Mediterráneo por el crecimiento del Imperio
Romano, con su facilidad de comunicación en cualquier dirección y el vasto
territorio cultural que se formó centrado en el lenguaje helénico, establecieron
el fundamento sobre el cual se podría extender rápidamente el ideal del Mesías
que partiría desde Israel centrado en Cristo, y llegaría a Roma centrado en
Israel y luego al mundo centrado en Roma.
Del mismo modo, por estar en los días de la Segunda Llegada, la esfera
política democrática, basada en la libertad, está cubriendo cada rincón de la
tierra con el crecimiento de las grandes potencias. La distancia entre Oriente y
Occidente ha sido tremendamente acortada debido al rápido progreso en
transportes y comunicaciones; y debido al libre intercambio de lenguas y
culturas, la ideología de la Segunda Llegada del Mesías puede fluir libre y
rápidamente en los corazones de toda la humanidad. Todo esto es el terreno
perfectamente preparado por Dios. No hay lugar a dudas de que éste es el mejor
fundamento sobre el cual se puede hacer conocer mundialmente la verdad e
ideología del Mesías en el tiempo más breve posible, difundiéndola rápidamente
cuando venga el Señor de la Segunda Llegada.
SECCION VII
El Desarrollo de la Historia desde el Punto
de Vista de la Providencia de la Restauración
Como ya hemos visto en «Los Principios de la Creación», el Reino de los
Cielos en la tierra es un mundo hecho a imagen del hombre perfecto. Por lo
tanto, el mundo caído puede ser considerado la imagen del hombre caído. Podemos
comprender de esta manera, el movimiento del conjunto de la historia mala de la
humanidad observando la vida del hombre caído.
No podemos negar el hecho de que el hombre caído posee la mente original
encaminada al bien, y la mente mala encaminada al mal en rebelión contra las
órdenes de la mente original, en constante conflicto la una con la otra. Ni
podemos negar que las buenas acciones que siguen a las órdenes de la mente
original y las malas acciones que siguen a las órdenes de la mente mala están
también en conflicto entre sí en un mismo cuerpo. Por consiguiente, la sociedad
humana, donde los individuos tienen amargas luchas en sí mismos y viven en
relaciones horizontales desarmoniosas, es una sociedad de lucha y conflicto. La
historia humana no es sino la vida social de los hombres entretejida con luchas,
fluyendo verticalmente y cambiando constantemente a medida que pasa el tiempo.
Naturalmente, esta historia debe desarrollarse necesariamente con luchas y
guerras.
No obstante, en medio de la batalla constante entre su mente original y su
mente mala, el hombre está siempre luchando para seguir el bien rechazando el
mal. Por ello, sus acciones también toman gradualmente la dirección de la buena
conducta, oponiéndose a la mala conducta. Aunque el hombre cayó, la mente
original actúa encaminándolo hacia el bien. Por lo tanto, puede participar en la
providencia de la restauración de Dios, cumpliendo gradualmente el propósito del
bien.
Por consiguiente, es evidente que la historia hecha por tales hombres, ha
estado dirigiéndose hacia el bien rechazando el mal, aunque está sumergida en el
torbellino de la mezcla del bien y del mal. Por lo tanto, el mundo último hacia
el cual está dirigida la historia no puede ser otro que el Reino de los Cielos,
en el que se realiza el propósito del bien. Por esto debemos comprender que las
luchas y las guerras son también fenómenos del curso de la separación entre el
bien y el mal, a fin de cumplir el propósito del bien. Por consiguiente, aunque
a veces la batalla puede terminar con el triunfo temporal del mal, la historia
seguirá a pesar de todo el curso providencial del cumplimiento del propósito del
bien. Desde este punto de vista, podemos comprender que la historia humana se ha
desarrollado hacia el bien repitiendo constantemente el fenómeno de la
separación entre el bien y el mal conforme a la providencia de la restauración
de Dios.
Debido a la relación sangínea del hombre con Satán, este último realiza por
adelantado, centrado en los hombres caídos, un mundo similar al que Dios piensa
realizar en el futuro. Como consecuencia, la historia humana dio origen a un
mundo fuera del Principio según una pseudoforma del Principio. Por esto, al fin
de la historia mala de la humanidad, el mundo fuera del Principio, centrado en
Satán, será realizado antes de que Dios restaure el Reino de los Cielos en la
tierra; este es el mundo del comunismo. Satán realiza antes que Dios de un modo
fuera del Principio lo que Dios piensa realizar. Vemos por esto que en el curso
providencial de la restauración, las cosas falsas se presentan bajo la
apariencia de verdaderas antes de que surjan las verdaderas. Los versículos de
la Biblia que profetizan la aparición del falso Cristo antes de la venida del
verdadero, solamente pueden ser aclarados por este principio.
1. EL DESARROLLO DE LA HISTORIA EN LA ERA PROVIDENCIAL DE LA
RESTAURACION
La sociedad que formaron primeramente los hombres caídos fue una sociedad
colectiva primitiva. Esta era una sociedad en la que los hombres suplían sus
necesidades centrados en Satán. Esto fue lo que realizó Satán de un modo fuera
del Principio antes de la sociedad cooperativa colectiva que Dios proyectaba
realizar centrado en los hombres perfectos. Si no hubieran habido luchas ni
divisiones en esta sociedad de Satán, habría continuado para siempre, y la
providencia de la restauración de Dios no se realizaría nunca.
Sin embargo, como hemos explicado anteriormente, en cada hombre caído hay dos
mentes en lucha y este conflicto dentro de la mente, al aparecer en las acciones
de los hombres, crea conflictos entre los individuos. Por consiguiente, la
sociedad colectiva primitiva no podía mantenerse en paz. Además, como ésta se
convirtió en una sociedad en la que los intereses económicos de la gente
diferían entre sí, la lucha se desarrolló a una mayor escala. Así pues, a causa
de la acción de la mente original del hombre que tendía a tomar parte en la
providencia de la restauración de Dios, se crearon divisiones por medio de
luchas desde los más tempranos días de la sociedad colectiva primitiva centrada
en Satán.
Observando el curso del desarrollo de la historia mala de la humanidad
centrada en Satán, encontramos que a continuación de la sociedad colectiva
primitiva, se formó la sociedad de clan y ésta dio origen a la sociedad feudal.
La sociedad feudal expandió finalmente su territorio y soberanía para formar una
sociedad monárquica. Esto es así porque Dios pensaba elegir a buenos individuos
del mundo del mal y establecer una sociedad de clan buena centrada en ellos,
formando a continuación una sociedad feudal buena que se convertiría finalmente
en un reino bueno con un territorio y soberanía del bien apto para recibir al
Mesías. Satán, sabiendo esto por adelantado, siguió el mismo curso anticipándose
a Dios.
En realidad, Dios llamó a Abraham del mundo malo para que fuese el centro del
bien. Haciéndole multiplicar descendencia con la capacidad de servir a la
voluntad de Dios, El estableció la sociedad de clan israelita. Más tarde, los
descendientes de Abraham fueron a Egipto y allí se desarrollaron de clan a
tribu. Después de su regreso a Canaán hubo un período de Jueces y la sociedad
centrada en los jueces fue la sociedad feudal israelita. ¿Por qué la llamamos
feudal? Las características principales de una sociedad feudal son,
primeramente, su sistema político basado en la relación de señor y siervo, en la
que el siervo sirve y obedece al señor; y en segundo lugar, su sistema económico
de autoabastecimiento dentro de un territorio cerrado. El período de los Jueces
constituyó una sociedad con estas características. Es decir, fue asignada una
porción de tierra a cada una de las tribus de la nación israelita, que había
vuelto a la tierra de Canaán, y las tribus formaron una sociedad feudal,
centrada en el Juez, que estaba en la posición de un señor feudal. Por
consiguiente, llamamos a ésta la sociedad feudal israelita.
El carácter de la sociedad feudal obligaba a su gente a obedecer, en absoluta
sumisión, la ideología y dirección de su señor feudal. Por consiguiente,
mientras que su señor estuviese bajo la voluntad de Dios, el pueblo estaría
naturalmente del lado de Dios. Además, estando en semejante relación, podían
vivir en circunstancias en las que no sufrían invasión satánica. Por lo tanto,
el significado del desarrollo de la sociedad de clan en la sociedad feudal era
impedir la invasión satánica, llevando de vuelta al lado celestial las
posesiones de Satán y establecer un mayor territorio perteneciente a la
soberanía divina. Ya que ésta era la providencia de Dios, Satán planeó por el
contrario formar una sociedad feudal satánica por adelantado para mantener su
soberanía, puesto que conocía la voluntad de Dios.
La sociedad feudal surgió con el fin de establecer el fundamento para la
sociedad monárquica, con mayor soberanía y territorio. Es decir, con la sociedad
feudal israelita, Dios formó pequeñas unidades de territorio con soberanía,
pueblo y economía que pertenecían al lado celestial, capaces de impedir la
invasión satánica. Entonces, con el fin de fortalecer y extender la sociedad
feudal a una mayor soberanía celestial para su gente uniendo las pequeñas
unidades de territorio, surgió la sociedad monárquica israelita, que constituyó
el período del Reino Unido, comenzando con el rey Saúl.
Como ya hemos mencionado, Jesús vino como Rey de Reyes (Ap. 11:15). Por
consiguiente, Dios formó la sociedad monárquica israelita con el fin de proveer
el fundamento sobre el cual el Mesías podría venir y reinar como tal.
Dios proyectaba establecer según esta providencia la sociedad monárquica
israelita, así que Satán intentó impedir la providencia de Dios, formando una
sociedad monárquica centrada en él, anticipándose a Dios. Por esto, vemos que
antes del período del Reino Unido, el reino de Egipto estableció su primera
dinastía del lado de Satán, más de veinte siglos antes de Cristo; este reino
duró treinta dinastías. El antiguo reino de Babilonia ya había unificado toda la
Mesopotamia, en tiempos del rey Hammurabi en el siglo XVIII antes de Cristo; y
el reino de los Hititas llegó a ser la mayor potencia en el Oriente centrado en
Siria en el siglo XIV antes de Cristo. De este modo, en el mundo satánico, de
acuerdo con la acción de la mente original del hombre en correlación con la
providencia de Dios, hay una lucha constante entre un reino con un nivel más
elevado de bondad y otro reino más malo, ocasionándose la separación del bien y
del mal. Por consiguiente, si en aquel tiempo el rey Salomón hubiera servido a
la voluntad de Dios hasta el fin podría haber unificado todos los países
orientales mostrando su excelente habilidad política, después de haber absorbido
las tres grandes civilizaciones de Egipto, Mesopotamia y Creta. Además podría
haber establecido un territorio mundial haciendo posible el ideal mesiánico. Sin
embargo, debido a la caída del rey Salomón, Dios tuvo que realizar Su
providencia de derribar esta sociedad monárquica.
De este modo, los reyes del período del Reino Unido fracasaron en construir
el fundamento sobre el que se restauraría la soberanía de Dios al establecer el
fundamento de fe. Por lo tanto, Dios dividió finalmente el reino en Norte y Sur.
Dios dejó que el Reino del Norte fuese destruido por la nación gentil de Asiria
(Asiria llegó a ser la más fuerte, erigiendo el primer «Imperio Mundial»,
conquistando la parte central del Oriente Medio incluido Egipto en el siglo VIII
a.C.). Cuando el Reino del Sur, Judá, que había servido a la voluntad de Dios,
se rebeló contra El, Dios los abandonó en manos de la Nueva Babilonia (después
de la caída del Imperio de Asiria, los caldeos erigieron el reino de la Nueva
Babilonia o Reino de Caldea con Babilonia como capital).
Después de la caída del Reino de Judá, Dios mantuvo vacante el trono judío
hasta la llegada del Mesías, haciendo que el pueblo judío estuviera bajo el
dominio de muchas naciones gentiles. De modo especial, al hacer que el pueblo
judío perteneciese a la esfera de la civilización helénica, que tenía que ser el
fundamento de la democracia, Dios proporcionó una sociedad de tipo democrático
(en torno a sus elegidos) para que más tarde, si el pueblo judío recibía al
Mesías en su llegada, pudiese llegar a ser su rey de acuerdo con la voluntad del
pueblo. Sin embargo, ya que la voluntad del pueblo judío fue crucificar a Jesús
en lugar de elevarlo al trono, el propósito de los 2.000 años de la providencia
de Dios para la restauración, que El planeó realizar centrado en los
descendientes lineales de Abraham, se cumplió sólo espiritualmente.
2. EL DESARROLLO DE LA HISTORIA EN LA ERA PROVIDENCIAL DE LA
PROLONGACION DE LA RESTAURACION
(1) La providencia de la restauración y la historia
europea
El Imperio Romano, que había perseguido al Cristianismo, se rindió finalmente
ante el Jesús crucificado a finales del siglo IV y decretó al Cristianismo como
su religión nacional. Sin embargo, si al principio el pueblo judío se hubiera
unido en la fe y el servicio a Jesús como Mesías, el antiguo mundo unido del mar
Mediterráneo, centrado en el Imperio Romano, habría sido necesariamente movido e
inspirado por Jesús en su propia vida y se habría construido un reino centrado
en Jerusalén, exaltando a Jesús como rey. Sin embargo, debido a la falta de fe
de los israelitas, la nación judía fue destruida, y el Imperio Romano, que tenía
que ser el fundamento para el reino del Mesías, comenzó a declinar hasta que en
el año 476 la Roma Occidental fue destruida por Octavio, jefe de los Hérulos.
Así, la providencia de Dios para la restauración fue trasladada de Judea, la
tierra del amargo pesar, a Europa Occidental, que era el territorio de Roma
Occidental. Por lo tanto, la providencia espiritual de la restauración por medio
del Cristianismo después de Jesús, ha sido realizada en Europa Occidental como
base. Por consiguiente, la historia providencial de la restauración de esta era
se desarrolló solamente en Europa Occidental. Por esta razón, el curso del
desarrollo de la historia sobre la que versa el materialismo histórico es
aplicable solamente a la historia de Europa Occidental. De este modo, la
historia cristiana centrada en Europa Occidental se convirtió en la fuente
histórica central de la formación de la era providencial de la prolongación de
la restauración.
(2) Relaciones mutuas entre la historia de la religión, la
historia de la economía y la historia de la política
Ya hemos estudiado en «Los Principios de la Creación» que Dios creó al hombre
con los aspectos duales de cuerpo físico y cuerpo espiritual con el fin de que
pudiera dominar los dos mundos; a saber, el mundo visible y el mundo invisible.
Por consiguiente, si el hombre no hubiera caído, su cuerpo espiritual y su
cuerpo físico podrían haber crecido y haberse perfeccionado juntos; y su
intelecto, ambos, el espiritual y el físico, podrían haber formado una perfecta
armonía en la vida física del hombre. Sin embargo, debido a la caída, el hombre
cayó en la ignorancia de ambos lados, el espiritual y el físico. A partir de
este punto, la ignorancia espiritual del hombre ha sido iluminada por la
religión, mientras que la ignorancia de la realidad física ha sido superada por
la ciencia, como ya hemos visto (ref. Part I, Cap. III, Sec. V, 1).
Como ha sido expuesto, la ignorancia espiritual del hombre ha sido superada
gradualmente a medida que se exploraba el invisible «mundo de la causa» por
medio de la religión. Ya que la religión no satisface las necesidades
inmediatas, el desarrollo de la parte espiritual puede ser muy activo (a pasos
agigantados) en personas específicas, pero normalmente es muy lento en la
mayoría. Podemos ver esto por el hecho de que incluso hoy día, cuando la
religión está mundialmente popularizada, hay mucha gente cuyo aspecto espiritual
no es mejor que el de los hombres antiguos.
Por otro lado, la ignorancia física del hombre ha sido grandemente superada
por la búsqueda científica en el «mundo del resultado», el mundo natural (o
físico) que es familiar a todos. La ciencia es de inmediata necesidad para todo
el mundo porque mejora nuestra vida diaria. Por consiguiente, el camino para
salir de la ignorancia de la realidad física es rápido y amplio, y abierto a
muchos. De este modo, en la religión, el objeto de nuestra investigación es el
mundo invisible de la causa, que es trascendente, mientras que en la ciencia
investigamos el mundo visible del resultado, que es tangible. Por ello, hasta el
presente, la religión y la ciencia han estado en conflicto entre sí, como
fuerzas que no admiten un compromiso lógico. Además, Satán, que mantiene la
soberanía sobre el mundo de la creación, está invadiendo y minando
constantemente a los hombres en sus vidas diarias. Por esto, hasta ahora se ha
pensado que el camino de la religión no se puede seguir sin abandonar la vida
diaria. Como es natural, la religión no ha estado en armonía con la ciencia, la
cual persigue el beneficio del mundo físico. Dios creó originalmente en primer
lugar, el cuerpo físico del hombre, que es externo, y después su espíritu, que
es interno (Gen. 2:7). Por consiguiente, como trataremos precisamente en la
Sección I del capítulo siguiente, Su providencia de la restauración, conforme al
principio de la recreación, debe seguir también el proceso de la providencia de
lo externo a lo interno. Visto según este principio de la providencia, es
evidente que la religión y la ciencia han seguido su curso de desarrollo
desarmonizadas entre sí.
Este tipo de disonancia se encuentra también en la relación entre la religión
y la economía. Esto es porque la economía, al igual que la ciencia, pertenece al
mundo físico y se desarrolla en una estrecha relación especialmente con el
progreso de la ciencia. Observando esta relación, la historia de la religión
está de acuerdo con la providencia interna de Dios y la historia de la economía
está de acuerdo con Su providencia externa. Sin embargo, la religión y la
economía no tienen más remedio que diferir entre sí en su dirección y en la
proporción de su desarrollo. Por consiguiente, para que podamos comprender el
desarrollo de la historia en Europa Occidental, que ha seguido el curso diseñado
según la providencia de Dios para la restauración, debemos estudiar la historia
del Cristianismo y de la economía separadamente.
Sin embargo, así como en el caso de la religión y la ciencia, la religión y
la economía tampoco pueden desarrollarse separadamente, porque tienen las
misiones complementarias de restaurar la vida interna y externa de los hombres
caídos. Por ello, al igual que la religión y la ciencia, la religión y la
economía han formado las respectivas historias del Cristianismo y de la economía
mediante mutuas relaciones en nuestra vida social, aunque pueden haber estado en
pugna la una con la otra en algunos aspectos. La religión y la economía se
relacionan en nuestra vida social por medio de la política. Esto es
especialmente evidente en Europa Occidental, que fue fuertemente cristianizada.
La política en Europa Occidental debió haber armonizado por medio de la vida
social el desarrollo económico, que siguió al desarrollo radical de la ciencia,
con el movimiento del Cristianismo, que aún no había podido tomar ninguna
dirección clara en la providencia de la restauración. Por lo tanto, la historia
política de Europa Occidental se encaminó en una nueva dirección. En
consecuencia, con el fin de comprender exactamente el desarrollo histórico de la
providencia de la restauración, debemos estudiar también por separado la
historia política. Estudiemos el curso del desarrollo de la historia de la
Europa Occidental hacia finales del siglo XVII.
Según la historia de la religión, la sociedad democrática cristiana se formó
en este período. Con el colapso del reino espiritual bajo la absoluta autoridad
del papa, que tuvo lugar debido a la Reforma Religiosa en 1517, los hombres
medievales se liberaron de la vida de fe y de su sujeción al papa, y todo el
mundo podía conducir su vida de fe libremente, centrados en la Biblia. No
obstante, políticamente este período vio el apogeo de la sociedad monárquica
absoluta, mientras que bajo el aspecto de la historia de la economía aún existía
la sociedad feudal bajo el sistema del señorío. De este modo, la sociedad en
este período era una sociedad democrática bajo el aspecto de la religión, una
sociedad monárquica bajo el aspecto de la política, y una sociedad feudal bajo
el aspecto de la economía. Por lo tanto, con el fin de comprender el carácter de
esta época desde el punto de vista de la providencia de la restauración, debemos
considerar sus cursos de desarrollo por separado.
Entonces, debemos conocer por qué el desarrollo histórico en el período de la
providencia de la restauración (la Era del Antiguo Testamento) no tuvo que pasar
por un proceso semejante. En la sociedad antigua, ya que la ciencia estaba
paralizada, el desarrollo de la economía estaba estancado. Los israelitas de la
Era del Antiguo Testamento, en la que su modo de vida era el mismo para todos,
llevaban una vida simple bajo un sistema social basado en la relación de
señor-siervo, en la que tenían que obedecer la ley estrictamente bajo el mando
de su líder. Por consiguiente, su vida religiosa era realmente su vida social.
Por lo tanto, en este período, la religión, la política y la economía no podían
gozar de un desarrollo por separado.
(3) La sociedad de clan
Estudiemos ahora de qué forma se desarrolló la historia, desde los puntos de
vista de la religión. la política y la economía, en la era providencial de la
prolongación de la restauración (Era del Nuevo Testamento).
Ya hemos aclarado antes que la sociedad de clan del lado celestial se formó a
causa de la división de la sociedad colectiva primitiva satánica, debido a la
tendencia de la mente original del hombre en relación con la providencia de la
restauración de Dios, la cual lleva a cabo la separación de los hombres que
cumplen la voluntad de Dios. Del mismo modo, con la crucifixión de Jesús, la
nación escogida de Dios cayó en manos de Satán y Dios no podía realizar Su
providencia de la restauración con la sociedad tal como estaba. Por
consiguiente, Dios dividió la sociedad y llamando a los cristianos fervientes,
estableció la sociedad de clan cristiana.
Así como en la Era del Antiguo Testamento las setenta personas centradas en
los doce hijos de Jacob habían comenzado su curso providencial formando la
sociedad de clan israelita, los setenta discípulos y los doce apóstoles
centrados en Jesús comenzaron su curso providencial formando la sociedad de clan
cristiana. Ya que la sociedad de clan cristiana era una sociedad cristiana
primitiva, no había necesidad de ningún sistema organizado en su política y
economía en aquel período. Por consiguiente, en este período, la religión, la
política y la economía no podían gozar de un desarrollo.
La sociedad cristiana de clan prosperó gradualmente mientras era perseguida
amargamente por el Imperio Romano, formando finalmente la sociedad tribal
cristiana. Entonces, el Imperio Romano Occidental cayó por último en el año 476
d.C., debido al gran movimiento de naciones que comenzó en la última parte del
siglo IV. Cuando el Cristianismo se extendió entre el pueblo germano, se
estableció una vasta sociedad cristiana
(4) La sociedad feudal
A continuación de la sociedad de clan en el curso del desarrollo de la
historia aparece la sociedad feudal. La sociedad feudal nació cuando en el
tiempo de la caída del Imperio Romano Occidental, el poder real disminuyó y las
naciones cayeron en un estado de desorden. A partir de entonces, la sociedad
cristiana de Europa Occidental, comenzó a tener su religión, política y economía
diferenciadas, teniendo cada una de ellas su propio curso de desarrollo por
separado. La sociedad feudal estaba formada por el sistema político basado en la
relación de señor-siervo constituida por los señores feudales mayores, medios y
menores y los caballeros bajo la premisa de la obediencia y el servicio, y por
el sistema económico de autoabastecimiento del sistema señorial. La tierra
estaba dividida entre los señores. El rey, como uno más de los señores feudales,
tenía su poder descentralizado. Cada uno de los señores tenía en posesión una
cierta asignación de tierra otorgada por su rey, y teniendo su tierra
independiente podía ejercer incluso la autoridad del derecho judicial. En
consecuencia, la tierra era casi como una posesión privada fuera del poder
nacional existente. Esta posesión privada de tierra era llamada señorío.
Alguna nobleza de grado más bajo cedía tierras privadas a ciertos señores
feudales o a templos, con el fin de ser protegidos por el gobernante, y se les
daba de nuevo la tierra en forma de un préstamo. Este era otro tipo de señorío.
De este modo, los señoríos cubrían todo el país. Los caballeros de la clase más
baja recibían una asignación de un señorío, sirviendo cada uno a su señor feudal
como un soldado privado, mientras que el rey o el señor poseía cientos o incluso
miles de señoríos.
El aspecto religioso también se desarrolló en la misma dirección que la
sociedad feudal antes tratada, centrado en el Cristianismo. Se la llama la
sociedad feudal cristiana. Es decir, el patriarca, el arzobispo y el obispo
tenían posiciones correspondientes al señor mayor, señor medio y señor menor;
así como el rey era uno de los señores feudales, el papa era también uno de los
patriarcas. También había un sistema de gobierno de tipo religioso bajo una
relación absoluta de señor-siervo. Los obispos, poseyendo las tierras feudales
cedidas por los creyentes, eran similares a los señores feudales, pues gozaban
de una poderosa posición entre las muchas clases de la sociedad feudal.
Bajo el aspecto económico, en este período el antiguo sistema de esclavitud
fue cambiado por el sistema señorial. Por lo tanto, la gente ordinaria empezó a
poseer tierras a partir de entonces. De este modo, la posición social del pueblo
bajo el sistema de tierras de este período quedó separada aproximadamente en
cuatro clases: la nobleza, el terrateniente, el siervo y el esclavo.
De este modo, Dios pudo construir el fundamento sobre el que se podría
levantar más tarde el reino del lado celestial, estableciendo la sociedad feudal
en el pueblo germano, a quienes El había elegido, y fortaleciendo las pequeñas
unidades de territorio celestial en los tres aspectos, la religión, la política
y la economía, sobre el fundamento del Imperio Romano Occidental caído.
(5) La sociedad monárquica y la sociedad
imperialista
La sociedad monárquica apareció después de la sociedad feudal en el curso del
desarrollo de la historia. Entonces, ¿de qué modo se formó la sociedad
monárquica, visto según el aspecto político de Europa Occidental? Todos los
estados erigidos por los germanos que se habían trasladado al Oeste de Europa
existieron durante un corto período de tiempo, excepto el reino de los francos,
que continuó por largo tiempo. Los francos eran una tribu de germanos
occidentales, que después de haber establecido el reino Merovingio, se unieron
al Cristianismo. Absorbiendo la civilización de Roma, formaron en el Oeste de
Europa un mundo romano con una herencia germánica. Después de la caída de este
reino, Carlos Martel expandió su poder expulsando a los moros, que habían
invadido el sudoeste, mientras que su hijo Pipino, erigió el reino Carolingio.
Carlomagno, hijo de Pipino, que había estimado en alto grado la teoría de la
teocracia de San Agustín, pensó establecer una nación monárquica con esta teoría
como ideología nacional, tan pronto como llegase a ser rey. Carlomagno
estableció el poderoso reino de los francos, unificando a Europa Central y
estabilizando la seguridad del Oeste de Europa, que estaba en el caos a causa
del gran movimiento de las naciones.
La sociedad monárquica cristiana que siguió a la sociedad feudal, vista según
el aspecto religioso era la sociedad de un reino espiritual sin tierra,
establecido con el papa como centro, sobre el fundamento espiritual para recibir
al Mesías. El Papa León III ordenó a Carlomagno en el año 800 d.C., coronándole
como emperador y dándole el derecho divino. De este modo, el reino espiritual,
que había sido establecido con el papa como centro, y el reino de los francos,
que había sido erigido políticamente, se unieron entre sí y formaron el Reino
Cristiano.
El período del Reino Cristiano fue el período de la identidad de tiempo en
relación al período del Reino Unido en la Era del Antiguo Testamento. El
propósito de que el período monárquico siguiera al período feudal era formar una
mayor soberanía celestial para su gente y su territorio, al unir la sociedad
feudal. Por consiguiente, si el papa, que había estado estableciendo el
fundamento para restaurar el mundo substancial desde el punto de vista del
arcángel, hubiera obedecido en la posición de Caín al rey después de haberle
bendecido; y si el rey hubiera establecido el Reino Cristiano completamente bajo
la voluntad de Dios, dirigiendo su gobierno a realizar el ideal mesiánico
siguiendo la ideología del papa, este mismo período podría haberse convertido en
los Ultimos Días, en los cuales podrían haber recibido al Mesías. De este modo,
si hubiera aparecido en este tiempo la verdad que pudiera resolver completamente
los problemas conflictivos de la religión y la ciencia por medio de un tema
unificado, el fundamento para recibir al Mesías podría haber sido establecido
entonces sobre esta base mediante el desarrollo armonioso de la religión, la
política y la economía de aquel tiempo hacia una dirección común, centradas en
una ideología.
Por consiguiente, la sociedad feudal debería haber acabado completamente en
aquel tiempo con la llegada del período del Reino Cristiano. Sin embargo, ya que
los papas y los reyes actuaron aparte de la voluntad de Dios, el ideal original
de Carlomagno fracasó en su realización y el fuerte fundamento del sistema
feudal no desapareció, continuando hasta mucho tiempo después. Por consiguiente,
la religión, la política y la economía estaban aún separadas entre sí; el reino
espiritual centrado en el papa y el reino substancial centrado en el rey tomaron
posiciones contradictorias y se separaron.
De este modo, Carlomagno, que había levantado el reino sobre el fundamento
del madurado sistema feudal, no pudo derribar las barreras del feudalismo. Por
consiguiente, quedó en realidad en la posición de nada más que un gran señor
feudal. Habiendo fracasado el Reino Cristiano en el establecimiento del reino
capaz de recibir al Mesías de la Segunda Llegada, el sistema feudal se
fortaleció cada vez más; la sociedad feudal de muchas clases en el aspecto
político tuvo su apogeo hasta la aparición de la sociedad de la monarquía
absoluta. Cuando las clases feudales comenzaron a declinar a partir de la mitad
del siglo XVII, el poder de los señores feudales, que había estado
descentralizado, se centralizó en torno al rey. De este modo, el rey, coronado
por la gracia del «derecho divino de los reyes» como su ideología política,
llegó a gozar de poder absoluto. Se puede considerar que el rey formó realmente
la sociedad monárquica en el aspecto político en el período que va de la mitad
del siglo XVII a la Revolución Francesa en 1789, diferenciándose de la posición
de un señor feudal en la sociedad de clase feudal.
¿Cuál fue la consecuencia de la sociedad monárquica cristiana desde el punto
de vista de la historia de la religión? Ya que los papas de esta era se habían
secularizado, no siendo capaces de permanecer en la voluntad de Dios, siguieron
gradualmente el camino del ocaso espiritual. Además, la dignidad del papa
declinó debido al fracaso de las Cruzadas, y el papado llegó sólo a tener una
posición honoraria en el tiempo del cautiverio del papa en Avignon en el sur de
Francia. De este modo, la sociedad monárquica cristiana, que era el reino
espiritual centrado en el papa, continuó hasta el brote de la Reforma Religiosa
en 1517.
En cuanto al curso del desarrollo económico en este período, persistió el
sistema económico feudal, incluso en la sociedad de la monarquía absoluta en la
que el sistema político estaba centralizado después del declive del sistema
feudal. De este modo, no solamente en el aspecto de la economía agrícola, sino
también en las otras esferas económicas que se estaban cambiando al capitalismo,
el sistema económico no pudo trascender los límites del feudalismo hasta la
Revolución Francesa. Es decir, incluso los granjeros independientes
(terratenientes), que confiaban en el poder del rey con el fin de oponerse al
gobierno del señor feudal, no pudieron eliminar las limitaciones del sistema
feudal, mientras que los fabricantes, que conspiraron con el rey, conociendo las
desventajas de la división del feudalismo, finalmente acabaron siendo ellos
mismos mercantilistas feudales.
Si a la sociedad feudal le sucede la sociedad monárquica en términos de
estructura política, entonces ¿qué vendría después del feudalismo en términos de
economía? Sería la sociedad capitalista, y siguiendo a ésta la sociedad
imperialista. La centralización del capital es una característica del
capitalismo, especialmente del imperialismo, así como la centralización del
poder en la política es una característica de la monarquía. El capitalismo
comenzó a brotar desde el principio de la sociedad de la monarquía absoluta a
mitad del siglo XVII y llegó gradualmente a su madurez después del período de la
Revolución Industrial en Inglaterra.
De este modo, la sociedad capitalista nació con el fin de desarrollar el
fundamento económico de pequeñas unidades, que se había conseguido por medio del
sistema económico feudalista, y convertirlo en un fundamento de grandes
unidades. Además, para restaurar un fundamento mundial de economía, el
capitalismo pasó a la etapa del imperialismo. Lo que aquí debemos recordar es
que el modelo de la providencia de Dios para la restauración se ha formado
centrado en Europa Occidental. Por consiguiente, el imperialismo aquí tratado es
también el que se ha desarrollado en el Oeste de Europa.
La idea imperialista que se había expandido en el Oeste de Europa motivó a
las naciones cristianas de Europa Occidental a obtener colonias por todo el
mundo, antes y después de la Primera Guerra Mundial. De este modo, el mundo
progresó radicalmente hacia una esfera cultural cristiana.
(6) La democracia y el socialismo
La época de la democracia siguió a la de la monarquía. La razón por la que
llegó la época de la monarquía fue la construcción del reino capaz de recibir al
Mesías como rey. Sin embargo, habiendo fracasado esta época en cumplir esta
misión, Dios destruyó esta sociedad y estableció la democracia con el fin de
llevar a cabo una nueva providencia para la reconstrucción del Reino
Mesiánico.
La democracia es un principio bajo el cual se le da al pueblo la soberanía de
constituir el gobierno por ellos mismos y por su propia voluntad. En
consecuencia, el propósito de la democracia es derribar la dictadura satánica y
establecer un nuevo sistema político, que posibilite la realización de la
providencia de la restauración para recibir al Mesías como rey. A medida que
transcurre la historia, el espíritu del hombre se hace cada vez más brillante,
bajo la benévola influencia de la era de la providencia de la restauración. Por
ello, la mente original del hombre, en correlación con esta providencia, busca
inconscientemente la religión. Esta mente original en busca de la religión llega
finalmente al Cristianismo, que Dios instituyó como la religión final y
última.
Esta es, de hecho, la razón por la que el mundo de hoy día está en camino de
formar una sola esfera cultural cristiana. Naturalmente, a medida que la
historia se aproxima a su consumación, la voluntad del pueblo se inclina a ser
de tipo cristiano, y el gobierno democrático que sigue la voluntad del pueblo
también está obligado a transformarse en un gobierno cristiano. De este modo,
cuando el Mesías venga de nuevo a la sociedad bajo el gobierno democrático bien
madurada por el espíritu cristiano, podrá establecer la soberanía de Dios sobre
la tierra por la voluntad del pueblo, restaurando así el Reino de los Cielos en
la tierra. Debemos saber entonces que la democracia es, en definitiva, el
principio político de la providencia final de Dios, para aniquilar la dictadura
del lado de Satán y para restaurar de acuerdo con la voluntad del pueblo la
soberanía de Dios centrada en el Señor de la Segunda Llegada. De este modo, el
espíritu democrático que se levantó contra la monarquía absoluta a finales del
siglo XVIII motivó las revoluciones democráticas en Inglaterra, América y
Francia, hundiendo la sociedad monárquica y estableciendo el fundamento de la
sociedad democrática. Hemos estudiado la democracia desde el punto de vista del
desarrollo de la historia, pero la democracia considerada según el progreso
providencial de los ideales Hebraico y Helénico será tratada en el siguiente
capítulo.
A continuación, sobre el curso del desarrollo de la historia en la esfera
religiosa, hemos visto que la venida de la época de la democracia cristiana,
después de la Reforma Religiosa de 1517 d.C., causó el hundimiento del reino
espiritual sin tierra centrado en el papa. Originalmente, este reino centrado en
el papa, como hemos visto anteriormente, debería haber realizado un reino capaz
de recibir al Mesías de la Segunda Llegada, por medio de la unión del papa con
el rey. Sin embargo, el papa fracasó en llevar a cabo su misión. Así como la
democracia surgió con el fin de derribar la soberanía dictatorial de la sociedad
de la monarquía absoluta, del mismo modo la democracia cristiana surgió con el
fin de derribar la soberanía dictatorial del papa, que estaba obrando aparte de
la voluntad de Dios. Era natural que después de la Reforma Religiosa, surgiese
la época de la democracia cristiana en la que todo el mundo podría buscar
libremente a Dios, centrado en la Biblia, sin tener que ir a través de la
mediación del papa o los sacerdotes. De este modo, también en el aspecto de la
religión, comenzó una época en la que los creyentes podían buscar su camino de
fe religiosa, conforme a su libre voluntad, sin estar sujetos a nada ni a nadie.
De este modo, la democracia cristiana llegó a crear un ambiente social cristiano
en el que la gente podría dirigirse libremente en el futuro al Mesías de la
Segunda Llegada, sea cual fuese la forma y manera de la que pudiera venir.
Por otro lado, en el curso del desarrollo de la historia económica, surgió el
socialismo con el fin de derribar al imperialismo y para establecer una sociedad
económica democrática siguiendo la misma ley de desarrollo. De este modo, la
Primera Guerra Mundial puede ser considerada como la guerra en la que las
naciones imperialistas querían obtener colonias, mientras que hacia el final de
la Segunda Guerra Mundial, la democracia nacional hizo su aparición para
derribar la política colonial imperialista, forzando a las grandes potencias a
abandonar su política colonial y a liberar a las potencias más pequeñas. Por
consiguiente, la época de la economía capitalista se transformó en la época de
la economía socialista, con el hundimiento del imperialismo como el punto de
cambio.
Es natural que el mundo satánico, que se dirige hacia una sociedad comunista,
abogue por el socialismo. Esto es así porque Satán intenta realizar por
adelantado el curso del lado celestial yendo hacia el sistema socialista de
economía, aunque la dirección y contenido de los dos difieren totalmente entre
sí.
Según el principio de la creación de Dios, el valor original que el hombre
recibió en la creación, debe ser igual entre dos individuos cualesquiera. Por
esto, Dios piensa dar a cada uno un medio ambiente y unas condiciones de vida
iguales, así como los padres hacen con sus hijos. Por consiguiente, la
producción, la distribución y el consumo deben tener entre sí la misma relación
orgánica como la que hay entre el estómago, el corazón y los pulmones del cuerpo
humano. Entonces, no debería haber ninguna competición en el mercado a causa de
excesiva producción, ni ninguna acumulación o consumo excesivo que ocasionase
una obstrucción al propósito de la vida del conjunto, debido a una injusta
distribución. Debe haber una cantidad de producción necesaria y suficiente, una
distribución en cantidades equitativas y apropiadas y un consumo razonable para
el propósito general, así como en el hígado del cuerpo humano debe haber una
reserva apropiada para el funcionamiento regular del cuerpo entero.
El hombre que ha sido creado con este ideal, no puede hacer menos que pedir
un sistema socialista de vida semejante, ya que busca su naturaleza original,
luchando tras la libertad democrática en la consumación de la historia
providencial, la cual hará posible la restauración del ideal original. Si la
voluntad del pueblo pide esto, la política, conforme a la voluntad del pueblo,
también debe ir en la misma dirección. Así, llegaremos finalmente a una sociedad
socialista centrada en Dios. Podemos hallar una idea socialista en la antigua
sociedad cristiana, mientras que el ideal de la «Utopía» de Thomas More de
Inglaterra en el siglo XVI también era socialismo y la ideología basada en el
humanismo de Owen, en el período de la Revolución Industrial de Inglaterra,
también era semejante, juntamente con el socialismo católico, y el socialismo
protestante, nacidos de la idea cristiana de Kingsley de Inglaterra. Todo esto
debe ser considerado como proveniente de la expresión de la naturaleza original
del hombre, que está dirigida hacia el ideal de la creación.
(7) El principio de la coexistencia, co-prosperidad y causa
común, y el comunismo
La influencia de la era de la providencia divina de la restauración ayuda a
desarrollar la naturaleza original del hombre que no pudo expresarse debido a la
invasión satánica. Por consiguiente, siguiendo estos deseos espontáneos, los
hombres buscan inconscientemente y con ardiente aspiración el mundo ideal de la
creación de Dios. Por ello, la mente original del hombre, dirigida hacia una
sociedad socialista del lado celestial, aboga en definitiva por el principio de
la coexistencia, co-prosperidad y causa común, realizando finalmente el mundo
ideal donde se cumple el propósito de la creación de Dios. Este es el verdadero
Reino de los Cielos en la tierra centrado en el Señor de la Segunda Llegada.
Satán, tratando siempre de realizar la providencia de Dios por adelantado,
está abriendo su camino hacia el mundo del comunismo, abogando por el denominado
«socialismo científico» basado en el materialismo. Los comunistas dicen que la
historia humana, habiéndose desarrollado a partir de una sociedad comunista
primitiva, está volviendo ahora a una sociedad comunista, pero sin conocer la
causa. Habiendo prometido Dios una vez al hombre después de haberlo creado que
realizaría el Reino de los Cielos en la tierra, permite a Satán, que tuvo
primero una relación de sangre con el hombre, que realice su mundo fuera del
Principio según una pseudoforma del Principio centrado en los hombres caídos. El
mundo comunista no es otra cosa que este mundo fuera del Principio según una
pseudoforma del Principio, en el cual Satán realiza por adelantado la imitación
del Reino de los Cielos en la tierra, que Dios va a restaurar.
La democracia surgió con el fin de reemplazar la dictadura política de la
monarquía y llevar de nuevo la soberanía a manos del pueblo. Del mismo modo, el
lado celestial está tratando de realizar el principio de la coexistencia,
co-prosperidad y causa común, después de llevar a la práctica el socialismo con
el fin de derribar el sistema imperialista de economía, en el cual la propiedad
está monopolizada por un cierto individuo o una cierta clase, y para establecer
un sistema de economía en el cual toda la gente pueda disfrutar igualmente de
las riquezas. Mientras tanto, el lado satánico está tratando de realizar el
comunismo, adelantándose a Dios. Por consiguiente, el socialismo es el camino
para realizar una sociedad económica de un verdadero tipo democrático.
Hemos aclarado previamente el hecho de que en la historia de la providencia
de la restauración, centrada en Europa Occidental, se han separado tres
aspectos; la historia religiosa, la historia política y la historia económica,
desarrollándose según un mismo curso modelo. ¿Cómo, entonces, podrán establecer
el fundamento para el ideal de la Segunda Llegada, completando la historia
providencial y uniéndose entre sí en un mismo curso histórico? También hemos
aclarado anteriormente que en el desarrollo de la historia se han hecho tres
divisiones debido a que la religión y la ciencia, que tenían que superar la
ignorancia espiritual y física del hombre no estaban unificadas. Por lo tanto,
con el fin de que la historia, que se ha desarrollado bajo tres aspectos
diferentes, pueda concluir en un punto focal en el que se realice un solo ideal,
debe aparecer la nueva verdad que pueda resolver los problemas de la religión y
la ciencia bajo un solo tema unificado.
Entonces surgirá una sociedad política en la que toda la humanidad, que habrá
sido unificada en el corazón y en el seno de Dios mediante la religión basada en
la verdad, realizará el ideal de la creación sobre el fundamento económico
centrado en el ideal de Dios. Este es el verdadero Reino Mesiánico, basado en
los principios de la coexistencia, co-prosperidad y causa común.
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