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La «providencia de la restauración» es la providencia de Dios para restaurar
al hombre caído a su estado original, haciéndole cumplir el propósito de la
creación. Como se ha demostrado en la Parte I, el hombre cayó en el nivel de
perfección de la etapa de crecimiento y ha permanecido desde entonces bajo el
dominio de Satán. Con el fin de restaurarlo, Dios debe primero llevar a cabo la
providencia de separar al hombre de Satán.
Como se ha discutido detalladamente en la «Cristología», para que el hombre
caído pueda separarse de Satán y restaurarse a su estado original de antes de la
caída, debe eliminar el pecado original. Pero el hombre no puede eliminar el
pecado original si no renace a través del Mesías quien viene como su Padre
Verdadero. Por lo tanto, el hombre caído, habiéndose separado de Satán, debe
ante todo restaurarse simbólicamente hasta el nivel de perfección de la etapa de
crecimiento; es decir, hasta el nivel que Adán y Eva habían crecido. Sobre este
fundamento, puede recibir al Mesías y, a través del renacimiento, restaurarse a
la posición de antes de la caída de Adán y Eva. Entonces debe seguir al Mesías y
crecer hasta cumplir finalmente el propósito de la creación. Puesto que la
providencia de la restauración es recrear al hombre de tal forma que pueda
cumplir el propósito de la creación, Dios debe llevar a cabo Su providencia de
acuerdo con el Principio. El principio mediante el cual se realiza la
restauración se llama el «principio de la restauración». Examinemos más
ampliamente cómo se realiza la providencia de la restauración.
I. El Principio de la Restauración por
Indemnización
1. LA RESTAURACION POR INDEMNIZACION
Antes de discutir las cuestiones relativas al principio de la restauración
por indemnización, debemos primeramente saber en qué posición quedó el hombre, a
causa de la caída, en relación con Dios y Satán.
Originalmente, si los primeros antepasados de la humanidad hubieran alcanzado
la perfección sin caer, llegando a unirse con Dios en corazón, habrían estado en
la posición de servir solamente a Dios. Pero, a causa de la caída, al tener una
relación de sangre con Satán quedaron situados en una posición donde también
tenían que relacionarse con él. Inmediatamente después de la caída, Adán y Eva
no habían hecho nada bueno o malo, pero por poseer el pecado original fueron
situados en una posición intermedia entre Dios y Satán. Sus descendientes
quedaron situados en la misma posición. Por esta razón, los hombres de la
sociedad caída que llevan una vida de buena conciencia no pueden ser llevados al
Infierno por Satán, aunque no tengan fe en Jesús, puesto que están en una
posición intermedia. Por otro lado, por muy sincera que sea la vida de estos
hombres, Dios no puede llevarlos al Paraíso si no creen en Jesús. Por
consiguiente, estos hombres espirituales tienen que vivir en un mundo espiritual
intermedio, que no es ni el Paraíso ni el Infierno.
¿Cómo Dios separa de Satán a estos hombres caídos que se encuentran en una
posición intermedia? Satán domina al hombre caído, con quien tiene una relación
de sangre, así que ni siquiera Dios puede restaurar incondicionalmente al hombre
hacia el lado del Cielo, a menos que él mismo establezca las condiciones que
permitan a Dios tomarlo.
Asimismo, Satán no puede llevar al hombre al Infierno incondicionalmente, si
no hay una condición en el hombre mismo por la cual Satán pueda invadirle, ya
que Satán sabe que el creador del hombre es Dios. Así el hombre caído puede ser
llevado al lado de Dios si establece buenas condiciones, mientras que puede ser
llevado al lado de Satán si establece malas condiciones.
Cuando la familia de Adán estaba en una posición intermedia, Dios le mandó
ofrecer sacrificios con el fin de llevar a Adán y Eva a una posición donde El
pudiera realizar la providencia de la restauración a través de una ofrenda que
sea aceptable. Sin embargo, Caín mató a Abel, creando por el contrario una
condición que permitió a Satán invadirles. Dios envió a Jesús a los hombres
caídos para que éstos pudieran ir al lado celestial al creer en él. Sin embargo,
en contra de la voluntad de Dios, no creyeron en Jesús, y por ello permanecieron
en el lado de Satán. Esta es la razón por la cual Jesús es llamado el «Señor del
Juicio», así como el Salvador.
¿Qué significa la restauración por indemnización»? cuando una cosa pierde su
posición y estado originales, si se la quiere restaurar, indefectiblemente se
deberán establecer las condiciones necesarias para ello. Establecer estas
condiciones se llama «indemnizar». Por ejemplo, para restaurar el honor perdido
o la salud perdida, es necesario establecer condiciones como esfuerzos sinceros,
buenas calificaciones o cuidados médicos suficientes. Supongamos que hay dos
personas que se aman, pero que ahora están en malas relaciones. Para que puedan
restaurar el estado original de amor mutuo, deben establecer la condición de
perdonarse el uno al otro.
De la misma manera, el hombre, quien perdió la posición y el estado original
que recibió en la creación, debe establecer ciertas condiciones necesarias para
restaurarse. Este acto de restaurar la posición y el estado original que el
hombre recibió en la creación se llama «restauración por indemnización». La
condición que se establece para la restauración por indemnización se llama la
«condición de indemnización».
Además, la providencia para restaurar a los hombres caídos a su estado
original de la creación estableciendo la «condición de indemnización» se llama
«providencia de la restauración por indemnización». ¿En qué medida debemos
establecer la condición de indemnización? Podemos dar los tres ejemplos
siguientes:
El primero es establecer una condición de indemnización en igual medida; en
otras palabras, restaurar el estado original estableciendo una condición con un
valor idéntico a lo que fue perdido. La compensación pertenece a esta categoría.
En Exodo 21: 23-25 se dice
«Pero si resultare daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente,
mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal
por cardenal».
refiriéndose a esta clase de condición de indemnización.
El segundo es establecer la condición de indemnización a un precio inferior;
es decir, restaurar el estado original mediante una condición con un valor
inferior a lo que fue perdido originalmente. Por ejemplo, podemos citar el caso
de la liquidación total de una deuda cuando el acreedor perdona una pesada deuda
al deudor. Según este mismo principio, recibimos el gran beneficio de una
salvación, idéntica a la de Jesús, estableciendo la ínfima condición de
indemnización de fe en la redención por la cruz. Podemos restaurar la posición
de haber renacido a través de Jesús y el Espíritu Santo, estableciendo una
condición de indemnización mediante el bautismo, simplemente vertiendo algunas
gotas de agua sobre la cabeza. Además, podemos recibir la gracia de comer el
cuerpo de Jesús y de beber su sangre simplemente tomando un trozo de pan y un
poco de vino en el Sacramento de la Santa Comunión. Estos son ejemplos de una
indemnización a un precio inferior.
El tercero es establecer una condición de indemnización a un precio superior
a lo que fue perdido originalmente. Esto significa que, cuando una persona ha
fracasado anteriormente en cumplir una condición de indemnización a un precio
inferior, puede restaurar el estado original estableciendo una condición de
indemnización a un precio más elevado. Por ejemplo, cuando Abraham fracasó al
ofrecer los sacrificios de las palomas, el cordero y la ternera, tuvo que
ofrecer a su único hijo Isaac debido al precio adicional de la condición de
indemnización. En tiempos de Moisés, cuando los israelitas fracasaron en cumplir
la voluntad de Dios durante los cuarenta días de exploración en el país de
Canaán, la condición de indemnización aumentó y tuvieron que vagar por el
desierto durante cuarenta años, calculados sobre la base de un año por día (Num.
14:35).
¿Por qué se debe establecer una condición más grande cuando se realiza la
condición de indemnización por segunda vez? Cuando una figura central en la
providencia tiene que establecer una condición de indemnización por segunda vez,
debe incluir en ella lo que se dejó sin hacer a causa del fracaso de las
personas precedentes, sumado a lo que él mismo tenía que establecer
originalmente.
Lo que debemos saber a continuación es cómo establecer una condición de
indemnización. Cuando queremos restaurar una cosa a su estado original, debemos
establecer una condición de indemnización tomando un curso inverso al de la
pérdida de la posición y estado original. Por ejemplo, la nación elegida de
Israel fue castigada por el pecado de rechazar a Jesús y crucificarlo. Por lo
tanto, para poder restaurar la posición de Elegidos, salvados del pecado, se
debe seguir el curso inverso; es decir, amar a Jesús e incluso llevar la cruz y
seguirlo (Lc. 14:27). Por esta razón, el Cristianismo llegó a ser una religión
de mártires. Tomemos otro ejemplo, el hombre afligió a Dios rebelándose contra
El y cayendo en la corrupción. Por lo tanto, para ser restaurado por
indemnización, éste debe practicar la voluntad de Dios y consolarlo,
restaurándose al estado de un hombre con la naturaleza original de la creación.
El primer Adán se rebeló contra Dios, llevando a sus descendientes a caer en el
seno de Satán. Jesús, que vino como el segundo Adán, tuvo por ello que servir y
honrar a Dios desde la posición de ser abandonado por El, con el fin de sacar a
la humanidad del seno de Satán y llevarla al seno de Dios. Esta es la misteriosa
razón por la cual Dios tuvo que abandonar a Jesús cuando fue crucificado (Mt.
27:46). Visto desde este ángulo, incluso la ley penal de una nación es un método
de establecer una condición de indemnización para mantener la seguridad y el
orden de la nación imponiendo castigos a los delincuentes.
¿Quién debe establecer la condición de indemnización? Como se ha mostrado
claramente en los principios de la creación, el hombre originalmente debía
dominar incluso a los ángeles, después de haber alcanzado la perfección
cumpliendo su propia parte de responsabilidad. Los primeros antepasados de la
humanidad fracasaron en cumplir su responsabilidad y por el contrario, cayeron
bajo el dominio de Satán. Por consiguiente, para que el hombre que está bajo el
dominio de Satán, restaure su posición, él mismo debe establecer la condición de
indemnización, cumpliendo su propia parte de responsabilidad.
2. EL FUNDAMENTO PARA RECIBIR AL MESIAS
El Mesías debe venir como el Padre Verdadero de la humanidad. Esto es porque
debe redimir del pecado original a una humanidad nacida de padres caídos (ref.
Parte I, Cap. VII, Sec. IV, 1 [1]). Para que los hombres caídos se restauren al
estado de hombres originales de la creación, deben recibir al Mesías sobre la
base de haber completado el «fundamento para recibir al Mesías», y luego
eliminar el pecado original.
Entonces, ¿qué clase de condición de indemnización deben hacer los hombres
caídos para establecer el fundamento para recibir al Mesías? Para saber esto,
debemos primeramente comprender de qué forma Adán fracasó en el cumplimiento del
propósito de la creación, porque la condición de indemnización debe hacerse
siguiendo un proceso inverso al de la pérdida de su posición y su estado
original.
Adán tenía que establecer dos condiciones para cumplir el propósito de la
creación. Primeramente, tenía que construir el «fundamento de fe», y la
condición para ello es que debería haber obedecido el mandamiento de Dios de no
comer del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Por esta condición
de fe, Adán habría completado su período de crecimiento durante el cual tenía
que cumplir su propia parte de responsabilidad. Como este período de crecimiento
es numérico, puede ser llamado el «período del cumplimiento del número».
La segunda condición que Adán tenía que establecer para cumplir el propósito
de la creación era establecer el «fundamento de substancia». Si Adán hubiera
establecido el fundamento de fe terminando su período de crecimiento con fe y
obediencia en las palabras de Dios, hubiese formado un solo cuerpo con El sobre
este fundamento. En otras palabras habría establecido el fundamento de
substancia, realizando así la «perfecta encarnación de la Palabra», al haber
adquirido la naturaleza original de la creación (Jn. 1:14). Adán habría
alcanzado el estado de un hombre de individualidad perfecta, que era la primera
bendición que Dios le había dado. El hombre caído debe establecer el fundamento
para recibir al Mesías siguiendo el mismo proceso, estableciendo el fundamento
de substancia sobre el fundamento de fe.
( 1 ) El fundamento de fe
Como Adán cayó por no creer en las palabras de Dios, falló en establecer el
fundamento de fe. Siendo así incapaz de llegar a ser la perfecta encarnación de
la Palabra, no pudo cumplir el propósito de la creación. Por lo tanto, para que
los hombres caídos restauren el estándar para cumplir el propósito de la
creación, deben primero restaurar por indemnización, el fundamento de fe que los
primeros antepasados de la humanidad no llegaron a establecer. Para restaurar el
fundamento de fe, deben establecer las tres condiciones de indemnización
siguientes:
En primer lugar debe haber una «figura central» a través de la cual obrar.
Puesto que Adán cayó sin llegar a ser la persona calificada para establecer el
fundamento de fe, Dios ha buscado, hasta el presente, a una figura central capaz
de restaurar este fundamento. Cuando Dios hizo ofrecer sacrificios a Caín y Abel
en la familia de Adán, y cuando llamó a Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, los
Reyes y a Juan Bautista, fue porque Dios tenía la intención de establecerlos
como figuras centrales.
En segundo lugar, para restaurar el fundamento de fe, debe haber «objetos
condicionales». Debido a su incredulidad, Adán perdió la Palabra de Dios, que El
le había dado como condición para establecer el fundamento de fe. El hombre,
cayó en una posición donde no podía recibir directamente la Palabra de Dios para
la restauración del fundamento de fe; por lo tanto, fueron necesarios objetos
condicionales para sustituir a la Palabra. Sin embargo, los hombres caídos se
encontraron en una posición y en un estado muy por debajo de todas las cosas
creadas (Jr. 17:9), así en la era anterior al Antiguo Testamento, tenían que
establecer el fundamento de fe tomando los objetos condicionales de entre las
cosas creadas, tales como las ofrendas o el arca en sustitución de las ofrendas.
Por ello, el fundamento de fe puede ser también el fundamento para restaurar
todas las cosas que fueron invadidas por Satán a causa de la incredulidad del
hombre. En la Era del Antiguo Testamento, los objetos condicionales para
establecer este fundamento eran las palabras de la Ley o el arca de la alianza,
el templo o las figuras centrales en sustitución de la Palabra. En la Era del
Nuevo Testamento, el Evangelio y Jesús, quien era la «Palabra en substancia»,
eran los objetos condicionales para establecer el fundamento de fe. Desde el
punto de vista del hombre, estos objetos condicionales, que llegaron a ser
necesarios después de la caída, son para la restauración del fundamento de fe.
Pero desde el punto de vista de Dios, son para decidir el derecho a la
propiedad.
En tercer lugar, los hombres caídos deben establecer un «período matemático
de indemnización». ¿Por qué debe haber un período matemático de indemnización en
la providencia y qué es lo que representa? Esto será explicado en detalle más
adelante (ref. Parte II, Cap. III, Sec. II, 4).
(2) El fundamento de substancia
Para que el hombre caído pueda cumplir el propósito de la creación, debe
realizar después de restaurar el fundamento de fe, la encarnación de la Palabra,
que los primeros antepasados humanos fallaron en realizar. Pero los hombres
caídos nunca pueden llegar a ser la encarnación perfecta sin eliminar el pecado
original a través del Mesías. Un hombre caído no puede recibir al Mesías
mientras no se sitúe sobre el fundamento para recibir al Mesías, que debe ser
realizado estableciendo el fundamento de substancia sobre el fundamento de fe ya
restaurado. El hombre caído llegará a ser una encarnación perfecta (substancia)
solamente después de haber eliminado su pecado original a través del Mesías,
restaurando así la posición que tenía antes de la caída los primeros antepasados
de la humanidad; y luego, centrado en el corazón de Dios, formar un solo cuerpo
con el Mesías y finalmente completar el período de crecimiento que la primera
pareja humana no recorrió a causa de la caída.
Para establecer el fundamento de substancia, hay cierta condición de
indemnización inevitable que el hombre caído debe cumplir, esta es justamente la
«condición de indemnización para eliminar la naturaleza caída». La primera
pareja humana adquirió el pecado original a causa de la caída, falló en adquirir
la naturaleza original recibida en la creación y adquirió la naturaleza caída.
Por consiguiente, para que el hombre caído establezca el fundamento de
substancia para la restauración de su naturaleza original al eliminar su pecado
original a través del Mesías, primero debe establecer la condición de
indemnización para eliminar la naturaleza caída. Más adelante se explicará cómo
establecer estas condiciones (ref. Parte II, Cap. I, Sec. I, 2).
II. El Curso de la Providencia de la
Restauración
LAS ERAS EN EL CURSO DE LA PROVIDENCIA DE LA
RESTAURACION
Vamos a presentar una visión general de las eras en el curso total de la
historia desde los días de Adán hasta nuestros días.
La providencia de Dios para cumplir Su propósito de la creación haciendo que
el hombre caído establezca el fundamento sobre el cual recibir al Mesías comenzó
con la familia de Adán. Sin embargo, la muerte de Abel a manos de Caín frustró
la providencia, y la voluntad de Dios fue transferida a la familia de Noé
después de diez generaciones.
La razón del juicio de la generación corrompida por el diluvio de cuarenta
días era cumplir la providencia de la restauración, posibilitando que la familia
de Noé estableciera el «fundamento a nivel familiar para recibir al Mesías». A
causa de la caída de Cam, las diez generaciones y los cuarenta días que Dios
había establecido para elegir a la familia de Noé junto con el arca fueron
invadidos por Satán.
La voluntad de Dios fue entonces transferida a Abraham, después de
cuatrocientos años que era el período necesario para restaurar por indemnización
todas las condiciones perdidas llevándolas al lado celestial. Si Abraham hubiera
establecido aceptablemente el fundamento a nivel familiar para recibir al
Mesías, el «fundamento a nivel nacional para recibir al Mesías» se habría
establecido centrado en el nivel familiar. Entonces, sobre el fundamento a nivel
nacional, se habría recibido al Mesías. Sin embargo, la voluntad se frustró una
vez más por el fracaso de Abraham en las ofrendas simbólicas.
Por esta razón, el período de 2.000 años a partir de Adán, durante el cual
Dios había buscado «un padre de la fe» para recibir al Mesías, fue invadido por
Satán. Abraham se diferenciaba de Noé, en que, pese a su fracaso en las ofrendas
simbólicas, consiguió finalmente establecer el fundamento a nivel familiar para
recibir al Mesías prolongando el tiempo de su establecimiento que cubrió un
total de tres generaciones, incluyendo las generaciones de Isaac y de Jacob. Con
este fundamento como centro, Abraham multiplicó a los elegidos de Dios en
Egipto, y más tarde se pudo extender a nivel nacional el fundamento para recibir
al Mesías. Por esto se llama a Abraham el «padre de la fe».
El período de 2.000 años desde Adán a Abraham se llama «la era para
establecer el fundamento sobre el cual comenzar la providencia de la
restauración estableciendo a Abraham, el padre de la fe». Por esto se dice que
el trabajo de la providencia de la restauración comenzó con Abraham.
Debido al fracaso de Abraham en la ofrenda simbólica, el período de 2.000
años desde Adán a Abraham fue invadido por Satán. Por consiguiente, debe seguir
a continuación el período para restaurar por indemnización este período perdido
llevándolo al lado celestial; éste es el período de 2.000 años desde Abraham
hasta la llegada de Jesús. Si Abraham no hubiera fracasado en la ofrenda
simbólica, el Mesías habría podido venir sobre el fundamento a nivel nacional
para recibir al Mesías, que habrían establecido sus descendientes; así la
providencia de la restauración se habría cumplido en aquel tiempo. De la misma
forma, si los judíos hubieran establecido a Jesús como una ofrenda viviente ante
Dios, creyéndole y sirviéndole, la providencia de la restauración se habría
cumplido en aquella época centralizada en el Mesías que había venido sobre el
fundamento a nivel nacional que los judíos habían ya establecido.
Sin embargo, los judíos fracasaron en la ofrenda a nivel nacional
crucificando a Jesús, de igual manera que Abraham había fracasado en su ofrenda
simbólica. Por lo tanto, el período de 2.000 años desde Abraham a Jesús fue
también invadido por Satán. Luego era necesario otro período de 2.000 años para
restaurar por indemnización el período de 2.000 años perdido llevándolo al lado
celestial; y éste es el período de 2.000 años desde Jesús a nuestros días.
Durante este período, los cristianos deben establecer el «fundamento a nivel
mundial para recibir al Señor de la Segunda Llegada», siguiendo el curso de la
providencia de la restauración a través de la cruz.
III. División de las Eras en el Curso de la
Providencia de la Restauración
1. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA PROVIDENCIA
CONFORME A LA PALABRA
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham era el
período durante el cual el hombre aún no pudo establecer la condición de
indemnización que le permitiera recibir directamente la Palabra de Dios para la
providencia de la restauración. Por ello, era el período en el cual el hombre
caído, estableciendo simplemente la condición de indemnización por las ofrendas,
estableció el fundamento para que en el período siguiente fuera posible la
providencia a través de la Palabra; así llamamos a este período la «era
providencial para el fundamento de la Palabra».
B. Luego, el período de 2.000 años desde Abraham a Jesús era
el período durante el cual el nivel espiritual y el grado de inteligencia del
hombre crecieron hasta la etapa de formación mediante la Palabra del Antiguo
Testamento; por ello, este período se llama la «Era del Antiguo Testamento en la
etapa de formación».
C. El período de 2.000 años desde Jesús hasta el tiempo de
la Segunda Llegada es el período en el cual el nivel espiritual e intelectual
del hombre debe desarrollarse hasta la etapa de crecimiento mediante la Palabra
del Nuevo Testamento; por ello, llamamos a este período la «Era del Nuevo
Testamento en la etapa de crecimiento».
D. El período de la completa realización de la providencia
de la restauración después de la Segunda Llegada es el período en el cual el
nivel espiritual e intelectual del hombre crecerá hasta la etapa de perfección
mediante la Palabra del Testamento Completo; por ello, se llama a este período
la «Era del Testamento Completo en la etapa de perfección».
2. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA PROVIDENCIA DE
LA RESURRECCION
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham era el
período en el cual el hombre estableció mediante ofrendas el fundamento para la
Era del Antiguo Testamento posibilitando la futura providencia de la
resurrección. Por esto, este período se llama la «era providencial para el
fundamento de la resurrección».
B. El período de 2.000 años desde Abraham a Jesús era el
período en el cual el hombre podía resucitar hasta la etapa de espíritu de
formación mediante la Palabra del Antiguo Testamento, recibiendo el beneficio de
la era en la providencia de la restauración. Por ello, este período se llama la
«era providencial para la etapa de formación de la resurrección».
C. El período de 2.000 años desde Jesús hasta la Segunda
Llegada es el período en el cual el hombre resucita hasta la etapa de espíritu
de vida mediante la Palabra del Nuevo Testamento, recibiendo el beneficio de la
era en la providencia de la restauración. Por lo tanto, este período se llama la
«era providencial para la etapa de crecimiento de la resurrección».
D. El período de la completa realización de la providencia
de la restauración después de la Segunda Llegada es el período en el cual el
hombre resucitará totalmente hasta la etapa de espíritu divino mediante la
Palabra del Testamento Completo, recibiendo el beneficio de la era en la
providencia de la restauración. Por consiguiente, se llama a este período la
«era providencial para la etapa de perfección de la resurrección».
3. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA PROVIDENCIA DE
LA RESTAURACION POR INDEMNIZACION
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham fue el
período en el cual el hombre estableció el fundamento para la Era del Antiguo
Testamento, haciendo así posible la restauración por indemnización del período
invadido por Satán llevándolo al lado celestial, centrándose en Abraham. Por
ello, este período se llama la «era providencial del fundamento de la
restauración por indemnización».
B. El período de 2.000 años desde Abraham a Jesús fue el
período en el cual había que restaurar por indemnización el período de 2.000
años desde Adán (período que fue invadido por Satán a causa del fracaso de
Abraham en las ofrendas) llevándolo al lado celestial, centrándose en la nación
de Israel. Por ello, se llama a este período la «era providencial de la
restauración por indemnización».
C. El período de 2.000 años desde Jesús a la Segunda Llegada
es el período en el cual hay que restaurar de nuevo por indemnización el período
de 2.000 años de la Era del Antiguo Testamento (período que fue invadido por
Satán a causa de la crucifixión de Jesús) llevándolo al lado celestial,
centrándose en los cristianos. Por esto, se llama a este período la «era
providencial de la prolongación de la restauración por indemnización».
D. El período de la completa realización de la providencia
de la restauración después de la Segunda Llegada es el período en el cual se
tiene que restaurar por indemnización el curso entero de la providencia de la
restauración, que fue invadido por Satán, llevándolo completamente al lado
celestial. Por ello, se llama a este período la «era providencial de la completa
realización de la restauración por indemnización».
4. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA EXTENSION DEL
FUNDAMENTO PARA RECIBIR AL MESIAS
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham fue el
período en el cual Dios hizo establecer al hombre el fundamento a nivel familiar
para recibir al Mesías, estableciendo a la familia de Abraham mediante las
ofrendas. Por ello, este período se llama la «era providencial del fundamento
para recibir al Mesías a nivel familiar».
B. El período de 2.000 años desde Abraham a Jesús fue el
período en el cual Dios planeó establecer el fundamento a nivel nacional para
recibir al Mesías, estableciendo a la nación israelita mediante la Palabra del
Antiguo Testamento. Por ello, este período se llama la «era providencial del
fundamento para recibir al Mesías a nivel nacional».
C. El período de 2.000 años desde Jesús a la Segunda Llegada
es el período en el cual hay que establecer el «fundamento mundial para recibir
al Mesías», estableciendo a los cristianos a un nivel mundial mediante la
Palabra del Nuevo Testamento. Por ello, este período se llama la «era
providencial del fundamento mundial para recibir al Mesías».
D. El período de la completa realización de la providencia
de la restauración después de la Segunda Llegada es el período en el cual hay
que completar el fundamento a nivel macrocósmico para recibir al Mesías,
trabajando en la providencia a nivel cósmico mediante la Palabra del Testamento
Completo. Por ello, este período se llama la «era providencial de la completa
realización del fundamento cósmico para recibir al Mesías».
5. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LAS PARTES DE
RESPONSABILIDAD
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham fue el
período en el cual Dios estableció el fundamento para la providencia de Su
propia parte de responsabilidad, que debería llevarse a cabo en la era siguiente
del Antiguo Testamento. Por ello, este período se llama la «era providencial
para el fundamento de la parte de responsabilidad de Dios».
B. El período de 2.000 años desde Abraham a Jesús fue el
período en el cual Dios realizó la providencia de la restauración en el nivel de
formación, centrado en los profetas, tomando la responsabilidad de acuerdo con
el Principio de haber creado al hombre, y de esta manera tomando la primera
responsabilidad de subyugar directamente a Satán. Por esto, este período se
llama la «era providencial de la parte de responsabilidad de Dios».
C. El período de 2.000 años desde Jesús a la Segunda Llegada
era el periodo en el cual Jesús y el Espíritu Santo, que tenían que cumplir la
misión de Adán y Eva (responsables de la caída), realizaron la providencia de la
restauración de los hombres caídos hasta el grado de crecimiento, tomando la
segunda responsabilidad de subyugar a Satán. Por esta razón, este período se
llama la «era providencial de la parte de responsabilidad de Jesús y del
Espíritu Santo».
D. El período de la completa realización de la providencia
de la restauración después de la Segunda Llegada es el período en el cual los
santos, tanto en la tierra como en el cielo, deberán completar la providencia de
la restauración tomando la tercera responsabilidad de subyugar a Satán, el ángel
caído, de acuerdo con los principios de la creación según el cual el hombre fue
hecho originalmente para dominar incluso a los ángeles. Por ello, este periodo
se llama la «era providencial de la parte de responsabilidad de los santos».
6. DIVISION DE LAS ERAS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA IDENTIDAD DE
TIEMPO PROVIDENCIAL
A. El período de 2.000 años desde Adán a Abraham fue el
período en el cual las condiciones de indemnización para restaurar el fundamento
para recibir al Mesías fueron establecidas simbólicamente. Por ello, este
período se llama la «era de la identidad de tiempo simbólica».
B. El período de 2.000 años desde Abraham a Jesús fue el
período en el cual las condiciones de indemnización para restaurar el fundamento
para recibir al Mesías fueron establecidas en imagen y semejanza. Por ello, este
período se llama la «era de la identidad de tiempo en imagen».
C. El período de 2.000 años desde Jesús a la Segunda Llegada
es el período en el cual las condiciones de indemnización para restaurar el
fundamento para recibir al Mesías han sido establecidas substancialmente. Por
esto, este período se llama la «era de identidad de tiempo substancial».
IV. La Historia de la Providencia de la
Restauración y «Yo»
El cuerpo individual llamado «yo» es, después de todo, un producto de la
historia de la providencia de la restauración. Este «yo» es el personaje que
debe cumplir el propósito hacia el cual se dirige la historia. Por lo tanto,
«yo» debo vivir para la voluntad de la historia. Con el fin de hacer esto, «yo»
debo establecer horizontalmente, centradas en «mí mismo», todas las condiciones
de indemnización que son demandadas por la historia de la providencia de la
restauración desde hace mucho tiempo.
Sólo al hacer esto, «yo» puedo llegar a ser el fruto deseado por la historia
de la providencia de la restauración. Por lo tanto, «yo» debo restaurar
horizontalmente por indemnización en mi generación, centradas en mí mismo, todas
las misiones de todas las eras que no pudieron cumplir los profetas y los
santos, elegidos para realizar el propósito de la providencia de la restauración
en el curso de la historia. Si no es así, «yo» no puedo llegar a ser el
individuo que ha cumplido el propósito de la providencia de la restauración.
Para que «yo» sea este vencedor histórico, «yo» debo conocer con precisión el
corazón de Dios cuando trabajó con los profetas y los santos, el significado
fundamental de que El los llamara y las misiones providenciales que El les
confió.
No hay nadie entre los hombres caídos que pueda llegar realmente a tal
posición por sí mismo. Por ello, debemos comprender todas estas cosas por medio
del Señor de la Segunda Llegada, quien debe venir como el cumplimiento de la
providencia de la restauración. Creyendo en él, llegando a ser un cuerpo con él,
debemos estar en la posición de establecer, horizontalmente, todas las
condiciones verticales de indemnización de la historia de la providencia de la
restauración.
De esta manera, el camino que han recorrido todos nuestros predecesores, que
vinieron a realizar la voluntad de Dios en la providencia de la restauración, es
el que hoy nosotros mismos debemos recorrer de nuevo. Además, debemos recorrer
los caminos que ellos no recorrieron. Los hombres caídos no pueden jamás
encontrar el camino de la vida sin conocer las particularidades y el contenido
de la providencia de la restauración. Esta es la razón por la que debemos
conocer detalladamente el principio de la restauración.
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